“Star Wars: El despertar de la fuerza”, un agridulce amanecer

El Episodio VII de la saga de Star Wars nos deja un sabor agridulce.

Creo que ya he esperado un tiempo más que prudente para hablar del séptimo episodio de la saga de Star Wars que lleva como subtítulo “El despertar de la fuerza“. Era necesario esperar porque no quería arruinarle la fiesta a nadie, ni adelantar una opinión que pretende debatir lo que Disney ha decidido hacer con la historia creada por George Lucas. Fueron semanas completas en las que toda la fuerza de la mercadotecnia invadieron hasta el último rincón para que a nadie le pasara por alto el acontecimiento de un nuevo episodio de una serie que forma parte, qué duda cabe, de la historia del cine. Pero, ¿valió la pena saturar de esta manera al auditorio?

Habría que dividir a los espectadores entre quienes han sido fieles seguidores y fanáticos desde el principio, los que se engancharon en la anterior trilogía, quienes si habían resistido pero no han tenido más remedio que enterarse de lo que va la historia y quienes, por su juventud, tienen su primer contacto con el universo de Star Wars. Seguramente la opinión cambiará de un grupo a otro tendiendo a ser más positiva en el último grupo y algo más reservada en el primero que es, además, donde yo me encuentro. Esta no es una cuestión menor ya que me parece que la apuesta del Episodio VII está en renovar la historia partiendo de una repetición casi calcada del inicio de la saga. Las referencias y similitudes entre los personajes clásicos y los recién llegados son innegables, pero da la impresión de que en esta entrega llegan un poco pasados por agua.

Star Wars y el eterno retorno

En el Episodio I vimos el inicio de la dinastía Skywalker: un niño concebido por la fuerza fue a parar en el desierto mostrando habilidades poco comunes para su edad y raza. En esta nueva entrega el desierto y las habilidades recaen en la joven Rey (Daisy Ridley) que sueña con salir del planeta en el que vive pero resiste esperando la vuelta de su familia. Ahora verás que los grupo de antes tienen mucho sentido: para quien siguió la historia desde el inicio esto ya huele a que el personaje clave está ante nosotros e irremediablemente se esperará de ella la grandeza de Anakin. Lo que falla en este punto es que ni siquiera el más grande de los Skywalker logró dominar sus poderes sin una cierta instrucción de un maestro. Rey, por su parte, muestra extraordinarios procesos con solo cerrar los ojos y concentrarse. La importancia de la relación alumno-discípulo se diluye así en detrimento de una buena construcción del personaje.

La vida de Anakin se repite a través de Kylo Ren y Rey, pero el drama se diluye. - tuitéalo    

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El villano, por su parte, es un extraño tributo al gran Darth Vader. El imponente inicio del personaje en su primera batalla se diluye demasiado rápido hasta terminar siendo francamente decepcionante. El hecho de que la versión sith de Anakin sea el arquetipo a seguir en este caso hace que se intuyan también muy claramente los acontecimientos y, por lo tanto, se pierden muchos de los momentos más dramáticos. El más lamentable de ellos tiene que ver con la muerte de uno de los personajes más importantes de Star Wars.  Sin duda un triste final que queda muy por debajo de lo que representó en la saga. Kylo Ren pasa de ser una incógnita a un Skywalker más escondido detrás de una máscara negra, pero queda muy lejos del drama interno Vader/Anakin. De hecho este Episodio VII parece ser la repetición de la vida de Anakin Skywalker pero dividiendo la luz y oscuridad en dos personajes que, por lo mismo, diluyen gran parte del impacto que tenía el personaje original.

Despertar y decadencia

El despertar de la fuerza, es decir, el proceso en el cual Rey se da cuenta de sus habilidades es uno de los cambios donde me parece que se pierde mucho de la esencia de Star Wars. Ya se ha destacado el hecho de que la ausencia de un guía o maestro hace que se pierda la oportunidad de ver el lento crecimiento y avance del personaje. Pero no es solamente eso. Por momentos he tenido la impresión de estar ante referencias a El señor de los anillos,  particularmente cuando la espada láser llama a Rey como si se tratara del único anillo que desata terribles visiones al tocarlo. Este es un elemento que no aparecía en la historia original de Lucas. La fuerza era una especie de energía que se manifiesta en todos los lados y que hay que aprender a escuchar. Dentro de sus manifestaciones no estaba el llamar a nadie a través de objetos, sino que lo crucial estaba en las decisiones de cada uno para andar por el camino de la luz (jedi) o por el oscuro (sith).

La fuerza pasa a ser un personaje más en este episodio de la saga. - tuitéalo    

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Las consecuencias de un cambio así no pueden dejarse de lado. No es lo mismo contar con un elemento omnipresente del que participa todo lo que existe a darle a esta fuerza la posibilidad de influir y marcar el curso de los acontecimientos. La posibilidad de anticipar el futuro estaba dada más por el carácter atemporal de la fuerza que porque ésta tuviera una especie de voluntad de hacer ver lo que está por venir. Esto es tanto como poner un personaje más en la historia que tiene en sus manos todos los hilos. Es esto precisamente lo que puede marcar la decadencia de Star Wars porque si todo estaba escrito desde el inicio por la fuerza los dramas personales que hasta ahora hemos visto pierden una pizca de sentido. 

Lo que podemos esperar

Dado este panorama queda claro que para quienes hemos seguido Star Wars desde sus primeras entregas ésta ha quedado a deber. La ilusión de reencontrarse con los viejos personajes se va rápido porque urge dar paso al renovado elenco. Podríamos entender este episodio como la introducción a una nueva cara de la historia que rinde tributo a sus antepasados y se encamina por nuevas rutas. Habrá que esperar para saber si ese encuentro final de la película termina por subsanar la ausencia de un maestro en esta primera y la poco creíble espontaneidad de las habilidades de Rey (tuvimos que esperar muchos años para ver al maestro Yoda usar su espada mientras que Rey en menos de 10 minutos era ya una experta). Es por eso que queda un sabor agridulce: no se consigue el punto dramático de antaño y se apuesta por una débil repetición de puntos clave, pero esperamos que esto sea solo un desafortunado preludio para un verdadero despertar en lo futuro.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Los occidentales nunca entenderán lo del maestro interior. Todo se deja a los efectos especiales en vez de centrarse en los efectos personales.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón, tienes mucha razón. La inspiración de la historia tenía raíces en elementos que iban más allá de Occidente, pero parece que se comprueba que todos los caminos conducen a Roma. ¡Abrazo roedor!

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