Newt Scamander, animales fantásticos y el misterio del recuerdo

Newt Scamander hace de las suyas en la pantalla grande

Newt Scamander se roba la pantalla de principio a fin. Eddie Redmayne sigue mostrando sus grandes dotes cambiando de un género a otro. Después de la gran actuación en La chica danesa nos muestra también su capacidad para interactuar con criaturas de la fantasía. A través del tímido Scamander logra transmitir esa profunda compasión por los demás, una inocencia infantil tan propia de un relato de J.K Rowling. Ya lo decíamos aquí hace unas semanas a propósito del libro Animales fantásticos y dónde encontrarlos: la autora es muy ingeniosa al momento de integrar en sus historias temas que demandan una profunda atención en la actualidad.

Así, Animales fantásticos y dónde encontrarlos, la película, no se queda atrás y retoma sutilmente temas como la llegada a esa América donde se forja el famoso “sueño americano”, las relaciones con los otros diferentes a nosotros y, por supuesto, el interés y respeto por aquello que desconocemos. Algunos de los temas se retoman desde una perspectiva meramente visual, mientras que otros se reflejan en líneas de texto que vale la pena recordar. La mayor preocupación de Newt Scamander con respecto a sus animales fantásticos, por ejemplo, es que se encuentran solos e indefensos ante los animales más peligrosos que puede haber: los humanos.

Newt Scamander y los animales fantásticos

Como buen magizoólogo Newt Scamander tiene una auténtica devoción por su área de estudio. Su familiaridad con las criaturas más descabelladas nos introduce sin problemas en un mundo completamente ignoto. Una de las más grandes virtudes de Redmayne es el manejo de la mirada. Con ella nos logra transmitir el amor que puede sentir alguien por un ser que a cualquiera de nosotros nos pondría los pelos de punta. De aquí que el trabajo del animal que actúa sea el de generar en su fantasía una imagen que ha de compartir con nosotros a través de la mirada. El resultado es indudablemente mágico.

El primero de los animales fantásticos es el hombre mismo. - tuitéalo    

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Pero más allá del trabajo del actor nos queda un mensaje de suma importancia que ya destacábamos al hablar del libro de Rowling: el respeto a la diferencia y un esbozo de ética animal. Algo que no podría realizarse sin hacer de paso un poco de antropología, y es que queda claro que la reacción humana ante lo desconocido no cae muy lejos del rugido del león o el lomo erizado del gato doméstico. Prohibición, encierro y así hasta el mandato del sacrificio. El humano es un animal que oculta de su mirada lo que desconoce. - tuitéalo     No quiere ver aquello que no comprende y tiene todo un armazón institucional diseñado para asegurarse de que lo ignoto permanezca en la sombra tanto tiempo como sea posible. Es por eso, quizá, que es precisamente el humano (representado por el simpático Jacob Kowalsky) el primero de los animales fantásticos con los que Newt Scamander debe tratar para conocer y proteger.

Protegiendo el recuerdo

Pero los animales fantásticos no son lo único que le interesa proteger al buen Scamander. La exposición del mundo mágico implica el deber de arreglar la memoria de los seres ajenos a la magia. Borrar el recuerdo, producir el olvido, dejar atrás lo vivido. Las expresiones se multiplican remarcando la importancia de abrir un espacio entre el pasado y el futuro. Pero, ¿es posible borrar todos los hilos que les unen? El recuerdo es algo delicado, un elemento también fantástico que permite la continuidad en una historia, en nuestra propia historia. Si hay algo que nos marca y distingue es precisamente esa colección de recortes de nuestra memoria. En la singularidad de lo humano el recuerdo es esencial. - tuitéalo    

La magia es protectora de la memoria y hábil con los hilos del recuerdo. - tuitéalo    

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El magizoólogo, por tanto, cuida del fantástico humano resguardando la integridad de sus recuerdos. Previene sus reacciones violentas provocando el olvido, ajustando la memoria para hacer de ella algo que le permita seguir con su vida de manera alegre. Resulta entonces que el mago es un guardián de la memoria. El mago se convierte en un protector de lo humano a través del juego del recuerdo dejando que los encuentros fantásticos se conviertan en leyendas que tienen en el corazón su última morada. Porque, en efecto, no todos los hilos pueden cortarse de una vez y para siempre. Queda siempre esa huella cordial que puede ser más que suficiente para reconstruir el recuerdo.

La impronta de la emoción es más fuerte que la de la razón. - tuitéalo     Es precisamente ahí donde el fantástico humano encuentra su ser animal, es decir, la verdadera esencia de su alma. Rowling hace magia tirando de los hilos apropiados para dar nueva vida a esas leyendas que viven en nuestros corazones. Newt Scamander es uno de sus mejores aliados y se entienden las razones del aprecio que la autora le ha tenido todo este tiempo. Sin duda que quedan ganas de seguir viendo a Redmayne dando vida a este personaje de cándida mirada, y al final da la impresión de que lo volveremos a encontrar pronto.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    La duda es: si somos capaces de imaginarlos, ¿existen realmente; aunque sea solo como metáfora?

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón. Este es un tema interesantísimo. Para un autor como Ibn Arabi sí que tendrían existencia, aunque en un plano de realidad que no es precisamente el nuestro. Por otro lado, también podríamos pensar en el núcleo del argumento ontológico para determinar si parte de la esencia de un animal fantástico es precisamente su existencia. Tenemos tarea para rato. ¡Abrazo roedor!

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