Magia y ciencia: en torno al pensamiento mágico

La relación entre magia y ciencia no deja de ser relevante para nuestros días

Hoy te invito retomar la idea del reencantamiento del mundo para dar un paso más en esta interesante perspectiva. La mirada al pasado que nos permite hablar de reencantamiento y de conciencia holística para fundar esa “totalidad psíquica” como alternativa a la “visión científica del mundo”, nos llevará a pensar la relación entre magia y ciencia. En efecto, no resulta extraño encontrarse que la historia de la ciencia nos conduzca a la magia como antecedente e incubadora de lo que hoy cuenta con tanto prestigio. La suerte de la magia no ha sido la misma, pues el triunfo de la ciencia ha derivado en un descrédito que le relegó a las sombras del saber.

No obstante, no se trata aquí de plantear un regreso a una concepción pre-científica, una vuelta a la magia así sin más. La tarea consiste en actualizar esa semilla de futuro que podemos encontrar en el pasado. - tuitéalo     En este sentido, Ioan Culianu destaca acertadamente que la distancia metodológica entre magia y ciencia resulta evidente, aunque no así sus objetivos. Nos habla, además, de cómo son las ciencias psicológicas y sociales las que se encuentran al final del rastro histórico que une magia y ciencia. Esto tomando al Renacimiento como un momento histórico fundamental para la magia, un momento en la que ésta se entiende como «un método de control sobre el individuo y los medios de comunicación, basada en el conocimiento profundo de las pulsiones eróticas personales y colectivas». Eros, sujeto y colectividad: seguimos moviéndonos en el campo semántico de la propuesta de Berman.

Imaginación, magia y ciencia

Sin embargo, aquí se nos une un elemento hasta cierto punto ausente y descuidado por el autor de El reencantamiento del mundo: la imaginación. En efecto, el historiador y filósofo rumano brinda una interesante perspectiva de la magia -que bien puede representar un concepto que condensa la actitud derivada y propia de la conciencia participativa de Berman- en su relación con la ciencia donde lo imaginario resulta central. «Magia y ciencia representan, en última instancia, las necesidades imaginarias; y el paso de una sociedad dominada por la magia hacia una sociedad dominada por la ciencia se explica, en primer lugar, por un cambio del imaginario». Así, el cambio de una conciencia participativa a una conciencia científico-alienada y viceversa, bien puede ser abordado desde este amplio e interesante campo de lo imaginario.

La imaginación media en la relación entre magia y ciencia. - tuitéalo    

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De esta manera, estaríamos ante la posibilidad de incorporar elementos del campo semántico de la estética y la teoría de las artes para terminar de dar una perspectiva global de los alcances de un cambio de conciencia que pasa de manera fundamental por un cambio en la relación entre los campos de la ciencia y las humanidades. Para ello podemos seguir aquí las reflexiones del filósofo español Eugenio Trías para comprender mejor la relación entre magia y ciencia. Esto sin perder de vista el señalamiento de Culianu que nos permitiría ver cómo las disciplinas que más se inclinan por lo anímico, y que hoy tienen pretensiones de cientificidad -más o menos logradas-, han recorrido un camino de enajenación abandonando sendas que no necesariamente tenían porque ser abandonada.

El pensamiento mágico y el mundo como comunidad

Trías parte del clásico de Frazer, La rama dorada, para distinguir dos principios característicos de la magia: ley de semejanza y ley de contacto o contagio que, a su vez, suponen una ley general de “simpatía”, es decir, el tipo de “totalidad psíquica“ de la que ya se ha hablado antes. Mientras que la ciencia o el pensamiento científico, nos dice, «dispone de signos según otras formas de relación: por ejemplo, identidad y diferencia». Esto concuerda con la línea de discurso en la que nos manejamos en la medida en que la “visión científica del mundo” suponía esta compulsión por la diferencia entre sujeto y objeto, es decir, la diferencia aparece como una forma de relación fundamental de esta visión y su respectiva conciencia. De esto mismo se deriva que el sujeto no pueda ser objeto, es decir, que tenga que ser siempre idéntico a sí mismo. Cosa que sucede de la misma manera con el objeto: el tránsito de sujeto a objeto y viceversa debe respetar siempre la diferencia y, además, no violar un principio de identidad que aplica sólo del lado del sujeto.

El pensamiento mágico permite un diálogo con los objetos. - tuitéalo    

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El pensamiento mágico es para Trías un pensamiento silvestre o no disciplinado, pues al funcionar en base a la ley de semejanza y contacto viola las normas científicas y se desarrolla en una feliz promiscuidad de sujeto y objeto. Digámoslo de manera directa: el sujeto, poseedor de un alma, partícipe de la fuerza vital y consciente, se vuelca sobre un objeto distinto de él, es decir, que carece de conciencia de su propia condición de objeto, no puede saberse idéntico a sí mismo y por ello su libertad está acotada. El objeto, pues, se encuentra a merced del sujeto. Mientras que un pensamiento mágico se permite el diálogo con los objetos porque simplemente no hay necesidad de una distinción en tanto que la semejanza es el punto de partida. La “totalidad psíquica” permite el intercambio constante entre seres igualmente partícipes, semejantes y en contacto con la fuerza vital del mundo: partícipes del alma del mundo, o del mundo como alma, que nos es común.

Metáfora y semejanzas

La mejor manera de aproximación a un discurso de esta naturaleza es la metáfora. En efecto, es en virtud de ella que se develan semejanza que en principio pueden pasar desapercibidas, semejanzas esenciales no siempre inmediatamente visibles. Sobre todo si hablamos de un sujeto que de antemano ha cancelado la posibilidad de verse reflejado en el objeto que tiene frente a sí, es decir, que no puede permitirse violar el principio de identidad que le diferencia y distancia del objeto. Pero es precisamente por ello que la metáfora ha sido expulsada del campo del saber: la semejanza no tiene cabida.

La metáfora abre las puertas a un Universo plagado de semejanzas. - tuitéalo    

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El camino de la metáfora será el del arte que se mueve en una esfera de ambigüedad y no en la de precisión de la ciencia. «Poesía y locura serán, desde entonces, las sombras de un saber que ya no tratará de similitudes sino de identidades y diferencias». Lo que le interesa a la ciencia, entonces, es encontrar “niveles diferenciados” en la naturaleza y no una perspectiva del Universo como totalidad. Marcar las diferencias para asegurarse su propia identidad: estrategia que, como hemos visto, tiene también un componente de poder en tanto que todo aquello que se cosifica pasa al terreno de lo que puede ser dominado por el sujeto. Mientras que la metáfora con sus signos ambiguos deja en libertad las cosas para que haya diálogo en lo que, en realidad, es un Universo plagado de semejanzas.

Magia y ciencia: entre signos precisos y flotantes

Nos dice Trías: «Antes no había aquí “ciencia”, allá “literatura”, aquí “precisión”, allá “ambigüedad”, aquí “verdad”, allá “ficción”. Anteriormente a esa escisión singular sólo había un pensamiento unitario al que hemos dado en llamar: pensamiento mágico». En este “pensamiento mágico” se trata entonces de atender a los principios “implícitos e inconscientes” del Universo, y no de la generación de postulados que determinen lo que las cosas son recortándolas del todo al que pertenecen. Funciona, por tanto, a partir de “signos flotantes” en contraposición a los “signos precisos” de la ciencia. Estos últimos evitan y reprimen «vagas analogías o semejanzas que pueden presentarse a la imaginación; expulsa en este sentido a la imaginación y opera con conceptos abstractos».

La ciencia gana en precisión cuando se vuelve insensible a las semejanzas de la imaginación. - tuitéalo    

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La ciencia, entonces, no puede abrirle la puerta a la imaginación sin cierto riesgo de perder su precisión, su carácter abstracto, imparcial y objetivo. Pero esto tiene también su precio: su alcance disminuye. En efecto, las estrictas leyes que le orientan le llevan a conocer realmente un número reducido de cosas, es decir, es poco lo que puede explicar con conceptos abstractos y precios para formular con ellos postulados. Y todo aquello relegado a la sombra sigue estando a merced del pensamiento mágico. De aquí que, de alguna manera, «la historia del conocimiento puede entenderse como la dialéctica entre magia y ciencia, una dialéctica asegurada por el desnivel aludido entre palabras y cosas conocidas».

Así, puede verse cómo el paso de la magia a la ciencia no es uno que se haya dado de una vez y para siempre, sino que se trata de dos dimensiones en constante relación. La ambigüedad e imprecisión que pueda presentarse aún en los discursos científicos no debe ser, por tanto, un elemento del que se derive una duda que mine sus cimientos, sino que se trata de una ventana a lo que está más allá de su alcance, es decir, un aliciente a ir más lejos. Este paso, no obstante, no puede darse sin el relajamiento de las rígidas leyes de identidad y diferencia con su consecuente actitud de dominación ante el mundo. La búsqueda de un punto medio que modere la compulsión dominadora de la ciencia y no plantee un mero retorno al “pensamiento mágico” bien puede encontrarse en la imaginación.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

5 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Estoy preparando un ‘Taller de Imaginación’ y este post me viene que ni pintado para los más escépticos.

    Tienes referencia de este taller en la comunidad de la araña.

    También voy a compartir este post en otras comunidades relacionadas con dicho taller.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón, esta es parte de la magia de este tipo de pensamiento: hace visible las conexiones que parecía que no existían. He visto algunos de los comentarios que te hacen y creo que es conveniente decir que, en efecto, la magia no es un grado inferior de la ciencia, sino algo completamente distinto que no es lo mismo que distante. Es por eso que la imaginación está en el centro como un puente que comunica de una manera que está siempre en constante variación. Un poco como las escaleras de Hogwarts: conducen a las mismas habitaciones, pero no siempre dibujan el mismo camino. ¡Abrazo roedor!

      • #Jerby   •  

        Las escaleras de Hogwarts son un magnífico ejemplo de lo que puede ser la imaginación. Tal vez, publique un cuento sobre ellas.

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