“La utilidad de lo inútil” de Nuccio Ordine, un manifiesto necesario

En "La utilidad de lo inútil" hay una interesante reflexión sobre lo humano

Nuccio Ordine es un filósofo italiano reconocido por su amplio conocimiento del Renacimiento. El hecho de que sus libros hayan sido traducidos a idiomas como el japonés y el chino nos habla ya del alcance de su trabajo. Pero aquí nos centramos en uno que llama particularmente la atención: La utilidad de lo inútil. La paradójica expresión nos invita ya de entrada a pensar en los posibles sentidos de la palabra utilidad. El manifiesto de Ordine, porque se trata de un manifiesto, nos invita a hacer un paseo por la literatura y la filosofía buscando esa defensa de los saberes hoy reputados como completamente improductivos.

La utilidad refiere a aquello a lo que puede dársele un uso. Todo aquello que sirve para algo entra en el campo de la utilidad. Definición básica y bastante evidente. Pero en la expresión la utilidad de lo inútil es la parte negativa, lo inútil, la que parece referir a algo diferente. ¿Para qué sirve lo inútil? La contradicción en los términos invita a pensar en lo que consideramos como inútil precisamente y es ahí que el verdadero viaje comienza. Lo inútil en nuestros días es aquello que queda al margen de la producción, aquello que no tiene una aplicación práctica, concreta y más o menos inmediata. Si, además, esta aplicación tiene un impacto en un sentido económico pues mejor que mejor.

La utilidad de lo inútil: el problema del saber

Ordine nos da su noción de utilidad: “considero útil todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores”. Una definición lo suficientemente amplia como para no dejar nada importante fuera. Pero también insuficiente para los amantes de los concreto y lo preciso. Es precisamente por eso que desde un inicio tenemos claridad con respecto a la posición: se trata de dar pasos hacia lo abierto, de generar una apertura mental ahí donde la especialización ha cerrado tanto el ambiente que el aire ya apenas puede respirarse. La diversidad de saberes implica hacer oídos sordos a las demandas del mercado.

Pero no el conocimiento: el precio que debe pagarse por conocer es de una naturaleza muy distinta. Ni siquiera un cheque en blanco nos permitirá adquirir mecánicamente lo que sólo puede ser fruto de un esfuerzo individual y una inagotable pasión.Nuccio Ordine

En efecto, se trata de ver que cerrar las puertas al saber como ejercicio espiritual es condenar a la humanidad a un peligroso empobrecimiento. Habría que pensar en lo que resta cuando extraemos las cosas del contexto de la utilidad y el beneficio. Quitemos de la cita romántica el restaurante, las bebidas, las velas, la mesa. Dejemos solamente a los enamorados y su mirada. Si somos capaces de reconocer su discurso amoroso en la manera en como se miran es que todavía podemos rescatar la belleza de la escena. Lo que, a pesar de no servir a ningún propósito, da sentido y valor humano a todo el resto. Renunciar a los saberes bajo un criterio de utilidad y beneficio es tanto como renunciar al ejercicio del reconocimiento de lo bello y lo bueno en el mundo.

si dejamos morir lo gratuito, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida.Nuccio Ordine

El conocimiento científico y la salud de lo humano

No se trata pues de dar la espalda a la ciencia. El proyecto es el de la inclusión, el del equilibrio entre los saberes. La ciencia misma, como muestra el mismo Ordine, ha llegado a grandes descubrimientos gracias a seguir caminos aparentemente estériles o inútiles. Lo inútil tiene un poderoso aroma irresistible para la curiosidad. - tuitéalo     En esa dimensión ajena a la servidumbre se esconden los valores que estimulan los sueños humanos. La esencia misma de lo humano cae en el cajón de las cosas inútiles. ¿Se requeriría mayor justificación de su utilidad? Cerrarle las puertas es tanto como condenar al espíritu humano a morir de inanición.

Uno debe ver lo útil en el sentido de lo curativo, esto es, lo que lleva al ser humano a sí mismo.

Inmerso en el frenesí de la producción lo humano se queda sin un respiro. Camina sin detenerse, anda una senda de la que desconoce el sentido. No es de extrañar el aumento en malestares psíquicos. El alma clama porque sabe ver la utilidad de lo inútil, la presiente y la anhela. Sabe que ahí está la fuente de toda posibilidad. Que es ahí donde encuentra precisamente las herramientas para ser mejor, para crecer y expandir sus horizontes. Los saberes inútiles son el manantial donde lo humano encuentra reflejado su propio rostro - tuitéalo    . Reconocerse o desconocerse es esencial para encontrar tranquilidad o para reconfigurarse y orientar las fuerzas hacia una nueva dirección. Estar en contacto con la esencia de lo humano es crucial para mantener el futuro como una posibilidad.

La amorosa dignidad de la verdad

El manifiesto termina explorando tres dimensiones humanas: la dignidad, el amor y la búsqueda de la verdad. Con respecto a la primera habría que decir que para medirla es más importante la libertad con la cual se toman las decisiones que dan forma a los hombres que aquello que estos poseen. Valga aquí el anuncio que el autor nos comparte: “El conocimiento es una riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse”. - tuitéalo     El esfuerzo por conocer ennoblece y enriquece el espíritu. Pero no puede decirse que se posea el conocimiento sino que éste pasa a ser parte de nosotros. Se trata por tanto de una elección que se decanta por lo humano como valor.

La búsqueda constante y amorosa de la verdad ennoblece a lo humano.  - tuitéalo    

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En esta misma medida es que podemos ver que el amor es contrario a la posesión. Amar significa dejar en libertad y, sobre todo, renunciar a alcanzar una verdad última. El amoroso es el que sabe que habrá de mantenerse siempre en el camino, siempre en búsqueda. Esta es la gran lección de la filosofía: mantener el amor a la sabiduría, el amor a la verdad como una empresa constante. Esto significa saber que, como decía Montaigne, “El mundo es sólo una escuela de indagación”. Es por eso que su amorosa búsqueda constituye un constante ejercicio de apertura y de diálogo. Quien cree poseer la verdad no necesita de nada ni de nadie más. Quien, en cambio, la busca constantemente está siempre dispuesto al encuentro. Esta es, quizá, la utilidad de lo inútil: mantener el futuro de la humanidad abierto como amorosa posibilidad.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Como decía Groucho Marx: no soy del todo un inútil; todavía puedo servir de mal ejemplo.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón, ese es un gran ejemplo de la habilidad del pensamiento. Ahí donde no parece haber nada más que decir salta el ingenio para mostrarnos que siempre es posible sonreír para aprender. ¡Abrazo roedor!

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