La Mujer Maravilla al rescate de la saga de DC Comics

Gal Gadot es la Mujer Maravilla

Comenzamos la temporada veraniega de grandes éxitos de taquilla con la llegada de la Mujer Maravilla. El personaje no lo ha tenido fácil tanto el pantalla chica como en la pantalla grande. La mítica figura de Lynda Carter es el último (y quizá único) rostro memorable que ha encarnado la Mujer Maravilla o Wonder Woman. De ahí que tenga que destacarse que la talentosa y bella Gal Gadot merezca todo el reconocimiento por resucitar y sostener a un personaje que parecía estar condenado a permanecer como un elemento secundario en el universo de DC Comics. Ya en Batman vs. Superman su aparición había levantado expectativas que sin duda se verán más que satisfechas en su propio film.

Aunque cabe aclarar que la valoración de este film está sin duda influenciada por la baja nota de las anteriores entregas por parte de DC Comics. Sin duda las historias de los miembros de la famosa Liga de la Justicia habían estado un poco de capa caída (nunca mejor dicho). Pero en la Mujer Maravilla se demuestra que no hay que inventar el hilo negro de nada: apegándose a la historia del personaje y dejando que se desarrolle por sí mismo se consigue un muy buen resultado. No hay necesidad de querer hacer de Superman una especie de Cristo alérgico a la kryptonita. Respetar la propia mitología detrás del personaje es sin duda un mejor camino.

La Mujer Maravilla y el paraíso de la fuerza

Hay que decir que la primera parte de la película es una de las crónicas de los orígenes del héroe que más he disfrutado en lo últimos tiempos. Para ello creo que participan dos elementos fundamentalmente: la conexión con la mitología clásica y la participación de verdaderas amazonas de la actuación. El primer elemento nos sitúa rápidamente en un contexto familiar, en un escenario que podemos aceptar de manera sencilla sin tener que entrar en los detalles moralinos en los que se habían perdido un poco los héroes compañeros de la Mujer Maravilla. Tenemos la creación del hombre, la mujer como equilibrio y el dios de la guerra haciendo de las suyas. Fin. No se necesita más para darle fuerza a la historia.

La Mujer Maravilla es el rostro de la esperanza en el mundo. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Tras la victoria temporal de Zeus se siembra en el paraíso la esperanza, el arma capaz de vencer el inevitable retorno del mal. Es así como entra en juego la preparación constante, el ejercicio que anticipa la batalla final. Todo sigue una lógica perfectamente comprensible. Además se ejecuta con maestría por parte de actrices como Connie Nielsen y Robin Wright. Esta última no deja de sorprender con su capacidad de transformarse en la pantalla impregnando a sus personajes de su peculiar y característica fuerza. No hay necesidad de demasiado diálogo, en el paraíso de las amazonas las miradas son más que elocuentes. Todo ello suma para que la despedida nos duela de verdad porque sabemos que nada funciona tan bien en el mundo de los hombres.

La inocencia no es sinónimo de debilidad

Desde la aparición del extranjero comienza un simpático juego con la inocencia de la princesa amazona. Una guerrera que puede con cualquier rival, pero que poco sabe (al menos en la práctica) sobre los asuntos más mundanos. Esto permite hacer una serie de guiños al espectador, siempre fundamentales para ir “humanizando” al héroe. Pero también pone sobre la mesa otro de los elementos que hacen de la Mujer Maravilla algo especial: el verdadero héroe está más allá del mundo, pero se compromete con él, se aventura a dar pasos en sus singulares veredas. Conserva la inocente creencia en las historias, aunque son ellas precisamente las que le dan la fuerza para saltar los límites y ver a la cara al enemigo.

El héroe está más allá del mundo pero se compromete profundamente con él. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Es precisamente este elemento el que nos hace reforzar la idea antes mencionada: un inocente relato puede ser más que suficiente para cambiar el mundo. En la inocencia se resguardan los más altos valores, motivaciones por encima de cualquier individualidad. De ahí que los grandes proyectos pequen de inocentes, es decir, que estén libres de ataduras o deudas con lo que es y ha sido. Se trata de una firme creencia en la posibilidad de alcanzar hoy un futuro prometido, en que el relato ha de tener un final feliz. Esta es la esencia de los héroes que vemos en la pantalla. Querer introducirlos en una dimensión moral más allá de la inocente fantasía y la esperanza resulta desastroso. Un error del que parece están aprendiendo en DC Comics. Ya veremos si se conserva la línea en las futuras entregas de este universo que recién ha comenzado a desplegarse.

La Mujer Maravilla y el amor al mundo

La Mujer Maravilla encuentra en el amor su mayor fuerza. Otro más de los elementos que refuerzan su poderosa inocencia. La paradoja se cumple a la perfección cuando el héroe descubre la última pieza que desata su poder justo en el elemento que le había sido negado. Por eso el héroe idealiza el mundo, se prepara arduamente para enfrentarse a él, pero debe conservar algunos elementos ignotos. La verdadera esencia del mundo debe ser descubierta por cada uno a fin de tomar una decisión fundamental: amarlo o destruirlo. Es ese momento previo a la decisión donde se condensa el viaje que ha de definir por completo la misión de un personaje.

En el último momento el héroe debe dar sentido a su viaje. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Son todos estos elementos los que hacen que la Mujer Maravilla de un verdadero respiro a la saga de DC Comics. Esperamos que las futuras entregas mantengan más esta línea abandonando esa pretenciosa idea de hacer de los héroes de las historietas representantes de un discurso moral demasiado elaborado. La inocencia y simplicidad de sus historias es, como podemos ver, algo más que suficiente para darle fuerza a un personaje. Además de que la identificación con el espectador se da de mejor manera y es así como se consigue mostrar la importancia del amor al mundo, del valor ante la dificultad y de la fragilidad de lo humano que requiere siempre de un especial cuidado. Bien por Gadot que no solamente ha dado fuerza a un personaje que parecía secundario, sino también ha vuelto más interesante la competencia con Marvel.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Me ha llamado la atención que solo has empleado una vez la palabra ‘cuidado’ en todo el post.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón, es que el cuidado aquí no tiene un lugar fundamental. Estamos más bien ante una apertura al mundo, un arriesgarse en el que se descubre la esencia del personaje. Bien por este renacer de la Mujer Maravilla. ¡Abrazo roedor!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *