“La bella y la bestia”, errores y aciertos de un remake (demasiado) anunciado

La nueva versión de "La bella y la bestia" de Disney

Disney puso en marcha su maquinaria para anunciar la nueva versión de La bella y la bestia. No es el primero de sus clásicos que retoma para intentar darle nueva vida. La cenicienta y la afortunada reinterpretación de La bella durmiente que nos ofrecieron con Maléfica han marcado esta tendencia a volver a visitar a esas princesas que hacen de pilares del imperio Disney. Siendo más o menos respetuosos de las historias originales, la línea que tienen en común es una: presentar un rostro renovado del género femenino, uno más acorde a los tiempos que corren. Un terreno escabroso al que intentaremos entrar de manera sigilosa.

Lo primero que habría que decir es que la explotación de la figura femenina en las historias clásicas de Disney poco tiene que ver con el éxito de las películas. Dicho en otras palabras, si los dibujos animados tuvieron éxito no fue por tener a una bella dama prisionera de labores domésticas, a una mujer atrapada en el aburrimiento de un pueblo donde el matrimonio parece su única salida o en actitud completamente pasiva a la espera del beso mágico del hombre adecuado. Estos roles son completamente cuestionables, sin duda, pero lo que quiero decir es que no recae en ellos el peso entero y la magia de las historias en las que se inscriben. ¿Qué nos hace pensar entonces que cambiar solamente este aspecto dará nueva vida a las historias?

La bella y la bestia, la fuerza de una historia

Apostar por Emma Watson fue ya el primer gran golpe mediático para la historia. Quedaba claro que el personaje de Bella tendría que ser visto ahora con la labor de defensa del género femenino que Watson ha abanderado con mucha fuerza. Podría parecer natural: Bella era ya una “princesa” que se salía de lo convencional por amar la lectura y rechazar al macho de turno junto con la opción del matrimonio. Pero el giro final siempre deja un sabor amargo ya que el enamoramiento de la bestia termina llevando al mismo y convencional desenlace: casarse con el hombre ideal que puede que se esconda incluso detrás de un rostro horrible. La inclusión de Emma Watson nos podría hacer esperar algún giro inesperado y realmente revolucionario.

¿Podía Bella mostrar otro rostro del amor diferente al de convertirse en princesa? - tuitéalo    

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El resultado es evidente: la historia, en ese punto, se ha mantenido intacta. Pero es que la magia del relato no está ahí sino en la relación que puede establecerse entre el rostro de la belleza y el amor que puede establecerse con él. El amor es el vínculo, la fuerza, pero el problema está en la decisión que hay que tomar para ir a su encuentro. Un rostro bello no es necesariamente la puerta de entrada al paraíso. La bella y la bestia nos lleva a poner en duda precisamente esa relación entre lo bello y lo bueno, entre la ética y la estética. Se trata, por tanto, de criticar el rápido vínculo entre lo estéticamente agraciado y lo deseable ética y moralmente.

Entre cabras y machos

La bella y la bestia inicia con la historia de un castigo. El hechizo, indispensable en toda historia de hadas pero también fundamental en una buena historia de amor, consiste convertir en un monstruo por fuera a quien ya lo es con sus actos. Primer aviso del sentido deseado: el mal no se ve, se siente. Volverlo visible implica conectar con la dimensión del horror. De ahí que de cintura para abajo la bestia nos recuerde a la representación más habitual de lo diabólico. Como bien lo sabe Dorian Grey: el mal deja huellas en el rostro y hacerlas visibles de golpe es el mayor de los temores que podemos enfrentar. Pero hay una fuerza y solamente una que puede cambiarlo todo: el amor.

Cuando el mal se vuelve visible experimentamos la sensación del horror. - tuitéalo    

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Mientras tanto Bella canta su rareza junto a todo su pueblo. Una chica que lee, que no quiere casarse y que es pretendida por el galán más codiciado de la región. El bello rostro de Gastón esconde el mismo mal que es causa del hechizo. La diferencia entre Gastón y la bestia es que el último tuvo la oportunidad de ver en el espejo el reflejo de sus propios demonios. El hechizo, por tanto, es un auténtico regalo que hace posible el encuentro con alguien diferente. Bella escapa de Gastón para caer en las garras de la bestia. Pero, ¿no podía haber operado el mismo milagro con el bruto de Gastón? De ahí la relevancia del hechizo en este tipo de relatos y la importancia de darle su lugar. Es gracias al hechizo que podemos tener una clave de lectura y una formula de alquimia para nuestra vida.

Lo bello y lo temible

La inversión opera de manera muy clara: el rostro de lo temible esconde un buen corazón, mientras que el bello rostro tiene detrás la tiniebla. El héroe, Bella, debe luchar para romper el encantamiento y hacer que los ojos de la bestia hagan juego con el resto de su rostro. El mensaje más fácil se mantiene en este remake de La bella y la bestia: las apariencias engañan. Pero se desaprovecha la oportunidad de dar más fuerza al elemento clave de la historia. La bestia deja de ser visible, pero sigue estando ahí como sombra detrás del bello rostro. La bestia, al final de cuentas, no es sino el exceso de lo humano haciéndose presente. ¿Cómo evitarla entonces?

Detrás de lo amado se esconde siempre algo temible que un día hay que enfrentar. - tuitéalo    

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Se desaprovecha entonces la oportunidad de explorar otros aspectos de la historia, de mostrar la importancia de las acciones y de sus consecuencias más allá de un discurso de género. Mostrar más claramente los posibles rostros de la bestia en cada personaje, incluso en Bella. Disney apostó por hacer a un lado lo temible para intentar dar más fuerza a la princesa del cuento, para revalorarla en un tiempo que no es ya el del dibujo animado original. Los recursos visuales y vocales han sido extraordinarios. La apuesta por Watson más que acertada de acuerdo a lo que se ve como línea de fuerza para pasar de princesas a heroínas. Pero Disney se sigue olvidando de dar nueva y mejor vida a sus historias atendiendo al corazón de las mismas. Menos mal que siempre tendremos Pixar.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

    • Carlos Girón   •  

      En efecto mi querido ratón, este es uno de los binomios más utilizados en el arte porque su vecindad e intimidad son realmente potentes. Pero, como bien señalas, lo son porque al final reflejan lo que llevamos dentro. ¡Abrazo roedor!

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