Kant, el antagonismo y el cosmopolitismo

El antagonismo es un tema importante para Kant

Vamos a presentar y comentar los principios kantianos que sustentan lo que el filósofo alemán concibe como una propuesta de historia universal en clave cosmopolita. Para ello podemos partir de una explicación de lo que por historia universal se entiende para después acercarnos a aquello en lo que consiste la mencionada clave cosmopolita. Pero antes debemos detenernos en el presupuesto fundamental que sustenta esta propuesta, a saber, que el devenir humano se da conforme a un plan racional. En efecto, Kant realiza de inicio una petición de principio que consiste en suponer que la historia de la humanidad se desarrolla de acuerdo a un plan predefinido de la Naturaleza.

Pero no se lo tomes a mal, este tipo de supuestos están más presentes de lo que estamos dispuestos a aceptar. En el caso kantiano el plan lleva a la humanidad en un proceso progresivo hacia su máxima dignidad que consiste en la actualización de todas las potencias de la razón depositadas por la Naturaleza en la especie humana. De esta manera, la historia es entendida como la narración de las manifestaciones fenoménicas de la libertad de la voluntad regidas por leyes universales determinadas por la Naturaleza. Dicho de otra manera, nuestra historia es un paradójico relato que es libre siempre que se mantenga dentro de las leyes naturales.

La historia es la narración de las potencias racionales en su lenta emergencia, según Kant.  - tuitéalo    

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Esto nos dice mucho sobre el carácter universal de la historia, pues las leyes y el plan de la Naturaleza aplican a toda la especie humana. Además, la historia, en tanto narración, tiene su hilo argumental en el progreso de la especie, en ese camino hacia la dignificación del hombre que consiste en abandonar el instinto natural como guía para extraer de sí mismo, de su capacidad racional, el sustento de su existencia. Esta capacidad orienta sus fuerzas hacia un punto final: el consumar el desarrollo de sus disposiciones racionales.

De la insociable sociabilidad en lo humano: el antagonismo

Sin embargo, esta búsqueda del bienestar tiene como consecuencia lo que Kant denomina como el antagonismo: la insociable sociabilidad de los hombres. Que es lo mismo que el choque entre la tendencia a socializarse y la inclinación a individuarse. El hombre tiene la necesidad de vivir en sociedad, pero al mismo tiempo experimenta una animadversión hacia los otros. De aquí que, en virtud de la dominación de esa inclinación a la individuación, se vaya pasando de una lucha entre hombres, de la barbarie, a un orden colectivo que Kant identifica con la cultura o el valor social del hombre.

La inclinación a la individuación suele recordarnos la necesidad de lo social. - tuitéalo    

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De esta manera, es el antagonismo, como constante amenaza del orden social, el que mantiene alerta al hombre para cumplir su destino como naturaleza racional y es, además, un elemento considerado dentro del plan de la Naturaleza. Así se justifica el que los acontecimientos no siempre reflejen el hecho de que algún orden o plan les guía. Es decir que la polémica y el desacuerdo, con sus distintas intensidades y grados, son también un signo de que el plan de la Naturaleza sigue su curso a pesar de que no lo parezca.

La historia y el cosmopolitismo

Tenemos entonces una concepción de la historia como narración de los acontecimientos que llevan a la especie humana hacia su máxima dignidad o hacia el cumplimiento de su destino que es el punto de llegada del plan de la Naturaleza: la actualización de todas sus capacidades racionales. A esto debemos agregar esa clave cosmopolita que complementa a esta concepción de la historia. Sobre este punto hay que decir que parece hacer de la historia universal una historia de las relaciones políticas.

Dado el antagonismo que favorece el despertar de las capacidades racionales del hombre al mantenerse constante, la instauración de una sociedad civil se vuelve necesaria. Sólo en sociedad puede conseguirse la suprema intención de la Naturaleza (desarrollo de todas las disposiciones racionales de la humanidad), por lo que se requiere de leyes externas para normar la libertad inherente del hombre (salvaje libertad), esto es, una constitución civil. La cultura, el arte y el orden social son producto del plan de la Naturaleza en la medida en que es el antagonismo el que les propicia.

Las actividades culturales del hombre tienen su fundamento en un antagonismo natural. - tuitéalo    

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No obstante, pensar que el hombre es un animal que necesita un señor que le obligue a obedecer una voluntad universalmente válida nos pone ante un problema: dicho señor no puede salir sino del propio género humano. De aquí que se requiera una constitución civil bajo la cual se pueda asegurar que todos los hombres se rigen conforme a leyes y que el jefe supremo sea justo por sí mismo sin dejar por ello de ser hombre.

Este punto lleva a Kant a asumir que la Naturaleza sólo nos ha impuesto la tarea de aproximarnos a este ideal, pues su consecución, como es de suponerse, requiere de un largo tiempo para cumplirse. Una razón más para ver que el fin del plan de la Naturaleza no pueda ser consumado en el individuo sino en la especie, esto es, sólo después de un largo periodo de ejercicio de ensayo y error generando una experiencia que se transmite de generación en generación. No es un gran consuelo para el presente, pero sí una perspectiva que pone una meta clara hacia el futuro.

El papel de la guerra en el cosmopolitismo

Una vez que se ha conseguido la vida en comunidad, nos enfrentamos a un nuevo efecto del antagonismo: el enfrentamiento entre Estados. En efecto, el conflicto entre comunidades por la imposición de uno de ellos por encima del resto, es decir, la guerra, se presenta como un nuevo peligro para el orden social, pero uno necesario para que el plan de la Naturaleza se cumpla. De aquí se deriva la necesidad de una confederación de pueblos o estado cosmopolita que supone un paso más en el trayecto que va de las llanuras de la animalidad a las alturas de la humanidad.

Los conflictos bélicos están contemplados en el desarrollo del plan de la Naturaleza. - tuitéalo    

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Con esto la guerra y los conflictos en general se ven comprendidos dentro del plan de Naturaleza, es decir, forman parte (necesaria) de ese progreso hacia la plenitud racional de la humanidad. Este es un proceso moralizante que va más allá de la cortesía social y los buenos modales propios de la civilización, esto es, que cada cambio que se da en la humanidad debe estar orientado moralmente para no ser pura apariencia y deslumbrante miseria. Hasta aquí hemos expuesto, de manera breve, un camino que se sustenta en los primeros siete principios expuestos por Kant:

  1. Todas las disposiciones naturales de una criatura están destinadas a desarrollarse alguna vez completamente y con arreglo a un fin.
  2. En el hombre (como única criatura racional sobre la tierra) aquellas disposiciones naturales que tienden al uso de su razón sólo deben desarrollarse por completo en la especie, mas no en el individuo.
  3. La Naturaleza ha querido que el hombre extraiga por completo de sí mismo todo aquello que sobrepasa la estructuración mecánica de su existencia animal y que no participe de otra felicidad o perfección que la que él mismo, libre de instinto, se haya procurado por medio de la propia razón.
  4. El medio del que se sirve la Naturaleza para llevar a cabo el desarrollo de todas sus disposiciones es el antagonismo de las mismas dentro de la sociedad, en la medida en que ese antagonismo acaba por convertirse en la causa de un orden legal de aquellas disposiciones.
  5. El mayor problema para la especie humana, a cuya solución le fuerza la Naturaleza, es la instauración de una sociedad civil que administre universalmente el derecho.
  6. Este problema es al mismo tiempo el más difícil y el que más tardíamente será resuelto por la especie humana.
  7. El problema del establecimiento de una constitución civil perfecta depende a su vez del problema de una reglamentación de las relaciones interestatales y no puede ser resuelto sin solucionar previamente esto último.

El trayecto hasta aquí descrito se resume en el octavo principio: se puede considerar la historia de la especie humana en su conjunto como la ejecución de un plan oculto de la Naturaleza para llevar a cabo una constitución interior que es también exteriormente perfecta. Aquí se articulan los elementos en los cuales nos hemos concentrado: una determinada concepción de la historia leída desde una clave cosmopolita que le restringe a las relaciones de corte político entre los hombres. Una concepción de la historia en donde ésta encuentra su obertura en el antagonismo entre individuos, su crescendo en las dificultades que se dan entre los Estados y su coda en la consecución del fin del plan de la Naturaleza.

La partitura de la historia de la humanidad marca una música antagónica pero armoniosa. - tuitéalo    

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Un último principio estipula la necesidad de este supuesto del plan de la naturaleza como guía para el historiador, lector de la partitura que marca el ritmo del progreso humano, evitando caer así en la desesperanza. En efecto, suponer la existencia de un plan que determine un desarrollo ordenado de los acontecimientos brinda una perspectiva reconfortante de cara al futuro, una perspectiva que no induzca a la búsqueda en otro mundo de la felicidad posible en este. Por último, Kant plantea que este supuesto busca “encauzar tanto la ambición de los jefes de Estado como la de sus servidores hacia el único medio que les puede hacer conquistar un recuerdo glorioso en la posteridad.” Se remata así una concepción eminentemente política que se sustenta en un proceso moralizante de perfeccionamiento de la humanidad. La valoración crítica de la propuesta es ya tarea de cada uno de nosotros. ¿Te animas?

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

7 comentarios

  1. Bolboreta Papallona   •  

    ¡Claro que me animo! Desde la más pura irracionalidad me animo a escribir que no hay ningún plan, que la historia es efectivamente una narración, y que cada autor la escribe a su modo. Que razonamos para dar un sentido a los acontecimientos, según nuestro propio punto de vista, que es limitado, en tanto que individuos.
    Justamente ,al contrario de lo que dice Kant, me siento feliz cuando sigo el instinto. Es entonces cuando me siento parte de una realidad mayor que mi efímera existencia.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querida mariposa. Es sumamente interesante contraponer las perspectivas entre el plan racional y la irracionalidad que no necesariamente significa una ausencia de sentido. Claro que hay que saber que lo que vivían estos autores en su contexto histórico era muy diferente a lo que nosotros conocemos. Las grandes guerras cambiaron mucho las cosas para todos, de ahí que valorar estas posturas sea muy importante. ¡Abrazo lepidóptero!

  2. Carolina   •  

    Hola Carlos,
    igual la interpretación que hago de las cosas no es la correcta, pero leyendo el artículo, recordando y relacionándolo con otras cosas que he estudiado, me parece que muchas veces no somos realmente conscientes de que la manera en que vivimos nosotros no es la única ni la mejor. Estamos acostumbrados al Estado, pero hay todavía muchas personas que viven en tribus, que son cazadores-recolectores, etc.
    Gracias por acercarnos un poquito a Kant, un filósofo de los que tenemos por complicado.
    Un abrazo 🙂

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Carolina! Tienes toda la razón en que solemos acudir a las experiencias más cercanas confundiéndolas con la única realidad posible. Kant pensaba en el desarrollo de una integración de estas perspectivas en un gran Estado cosmopolita, pero, como ya comentaba con la mariposa, estamos frente a alguien que no conoció el lado más siniestro de lo humano con las grandes guerras. Gran parte del optimismo que imperaba murió junto con los miles de participantes en los conflictos. De ahí que también más de alguno volviera a valorar esas pequeñas comunidades tribales como un posible modelo para habitar el mundo de mejor manera. Habrá que seguir pensando. ¡Un abrazo!

  3. #Jerby   •  

    Si lo miramos objetivamente, el ser humano en general se comporta con la Naturaleza como un virus. Por donde pasa, arrasa.

    Estamos al borde de un colapso: cambio climático, transgénicos, TTIP,… Para el 2050, habrá guerras encarnizadas por el agua potable y posiblemente, ya se habrá agotado el petróleo antes.

    ¿Sigo?

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón, eso me recuerda a Matrix y el discurso del agente Smith. El complicado decantarse por un panorama determinado, pero es cierto que la cosa pinta muy mal. De lo que se puede rescatar de Kant está esa idea que pone a la especie como el lugar del cumplimiento del plan. ¿Será que el plan de la Naturaleza es curarse del virus? ¡Abrazo roedor!

      • #Jerby   •  

        Para quienes creen en Gea, la Naturaleza será capaz de librarse del virus humano.

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