Interpretación del mundo: prolegómenos para el atento lector II

El discurso científico tiene privilegios cuando se habla de interpretación

Seguimos tirando del hilo de un debate interesante. Aclarar los términos del mismo es fundamental, de manera que hay que seguir el camino planteado hasta llegar a la meta. En el artículo anterior tratamos el concepto de mundo y su diferencia, de acuerdo a Eugenio Trías, con la naturaleza. La aparición de un sujeto implica, evidentemente, la presencia de una dimensión subjetiva que incluye elementos como la imaginación y el deseo. El sujeto mira la naturaleza y se hace una idea de ella, genera una imagen que no es sino una mediación con eso inmediato. Aquí se forja precisamente la interpretación.

¿Qué significa entonces interpretar el mundo?

“El pensamiento y el ser son la misma cosa”. Estas palabras de Parménides tienen una consecuencia fundamental: si el pensamiento no es sino un reflejo de lo que es, entonces el estudio del primero nos dará todo el conocimiento del segundo. Con un poco de perspicacia podrás sacar de esto una conclusión sorprendente: el cosmos, la naturaleza, es racional. De aquí que el intelecto humano, y particularmente la lógica, se erijan como los más poderosos instrumentos para conocer lo que es. Tanto Pitágoras como Platón hicieron eco de esta idea y encontraron en el lenguaje matemático el idioma del libro de la naturaleza. Lo único que queda es darse a la tarea de la lectura para interpretar el mundo.

El optimismo de la razón ve en la naturaleza un libro claro y abierto. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Pero resulta que este libro que parecía tan claro escondía complicaciones. La lectura y completa comprensión del mismo no fue la sencilla tarea que se esperaba desde el optimismo de la razón. Desde entonces los culpables no han dejado de ser señalados e inventados: el cuerpo, los sentidos, los apetitos, las debilidades humanas, los poetas y sus falsedades, la religión, la ideología… Dependiendo del discurso dominante en turno puede ser más o menos grave alejarse de esta hipótesis fundamental de que la naturaleza es un libro y que no hace falta más que encontrar el lenguaje correcto para leerlo, comprenderlo y, por supuesto, dominarlo. Hay múltiples e importantes diferencias entre estos “discursos en el poder”, pero tienen algo en común: prometen que mientras sigas su método o consejo te encontrarás a salvo. ¿A salvo de qué? De las llamas del infierno, de la acusación de locura, de la marginación social o del ridículo y descalificación ante la comunidad científica.

El discurso científico como discurso dominante

La ciencia, qué duda cabe, sigue siendo el discurso preferido y dominante para la interpretación del mundo en nuestros días. No es el único, afortunadamente, pero es al que más se le cuelga la medalla de lo confiable. Es la heredera directa de este optimismo de la razón que busca incesantemente las claves de lectura a través de su método que, si bien no es infalible, sí que resulta seguro. O al menos eso es lo que se promete. Se dice que la ciencia busca la verdad con el objeto de alcanzar un conocimiento que redunde en la mejora de las condiciones de vida. Puede incluso que tenga una finalidad inútil, es decir, que busque el saber por el saber para comunicarlo y enriquecerse intelectualmente hablando.

La ciencia es uno de los modos de interpretar el mundo. Subrayo: uno. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

No deja de resultar curioso, entonces, la cantidad de anécdotas como la que le adjudica a Galileo la frase: sin embargo, se mueve. Aceptar que la Tierra no era plana y que, además, no era el centro inmóvil del Universo no fue cosa fácil. Se dirá que el juicio en contra de Galileo lo realizó la Iglesia, pero lo cierto es que tampoco tenía mucho apoyo entre sus colegas científicos. Romper con la física aristotélica no era nada sencillo entre esos supuestos paladines de la verdad. No entraré en inútiles discusiones del grado de pureza de lo que en ese momento era conocido como ciencia. Es suficiente con detenerse en un elemento: para operar un cambio en la teoría vigente fue necesario dar una explicación distinta que diera cuenta de los extraños datos del mundo que contradecían al gran Aristóteles. A muy pocos se les ocurriría pensar que decir que la naturaleza es racional es también una interpretación, un modelo del mundo generado desde unos cuantos sujetos que lograron convencer al resto.

No quiero alargarme mucho más, así que voy directo al grano porque tenemos ya los elementos necesarios. Si la naturaleza es racional y nosotros hablamos su lenguaje, entonces podemos entendernos. Pero resulta que había partes de esa conversación que no resultaban del todo claras. La alternativa era interpretar las anomalías o ruidos de comunicación desde el lenguaje que asumimos que era el correcto. Hasta el mundo puede tener un lapsus - tuitéalo    , pero en lo general la teoría funciona muy bien. Hace falta que alguien sea capaz de imaginar un mundo distinto, una alternativa fuera de lo establecido. Entonces el lenguaje vuelve a ser claro, pero había que operar algunos cambios para resolver lo aparentemente irracional. Sí, había que admitir que la naturaleza podía tener momentos irracionales y esforzarse por encausar de nuevo las cosas. Esto significó, en el ejemplo que te propongo, que había que imaginar un mundo que girara en torno al Sol. Se dice fácil, pero eso implicaba cambiar radicalmente el conocimiento de una época.

El papel de la fantasía y la imaginación en la ciencia

En pocas palabras, lo que proponía Galileo era una locura, una fantasía, no podía ser real. No era un discurso compartido por la sociedad, no era una visión fácil de digerir para quien había crecido con certezas diametralmente opuestas. Sin embargo se mueve, sin embargo tenía razón. Nuestra mentalidad todavía está marcada por este giro copernicano porque todavía nos queda un camino que recorrer para asimilar lo que los modelos matemáticos de Einstein y compañía nos proponen. Hablamos de relatividad como si fuera lo más común del mundo, pero para explicarlo hacen falta buenas dosis de imaginación. Ah, eso sí, que la relatividad se quede con el simpático científico, porque fuera de ese ámbito la ciencia sigue instaurando sus certezas.

En la interpretación participan elementos creativos, imaginarios y también lógicos. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Interpretar el mundo es generarlo. El mundo de Copérnico y Galileo era estático, pero ellos lo vieron móvil, lo imaginaron hasta lograr dibujarlo matemáticamente generando con ello un nuevo mundo. Su interpretación, muy particular, terminó siendo compartida y es vigente hasta nuestros días, al menos en parte. La interpretación, entonces, es una relación con las cosas de la naturaleza que construye mundos. Dentro de ella, como puede verse, participan elementos creativos, imaginarios y también lógicos. Nadie queda fuera, no hay capacidad humana que no tenga invitación a esta fiesta. A pesar de que la conversación se dé todavía en casa de la ciencia y ella quiera quedarse con todo el mérito.

Lo digo en pocas palabras, interpretar el mundo es relacionarse con las cosas que lo componen para hacerse una visión de las mismas. Esta experiencia es compartida por el colectivo humano, pero se debe construir siempre en base a un diálogo sin imposiciones y respetando la el estatuto ontológico de cada una de las posibilidades humanas. La literatura, como bien me lo sugería una amable lectora, da buenos ejemplos en figuras como Julio Verne de cómo la imaginación puede marcar un camino para la ciencia. Esto no es sino la comprobación de que quien se atreve a imaginar (el matemático debe tener una potente imaginación) es aquel que es capaz de generar una visión del mundo que no corresponde con la común, con aquella que todo mundo acepta, pero que es también una visión posible. Es difícil aceptar el carácter temporal de la verdad que nos llevaría a hablar de verdades. Esto se entiende en un mundo en el que lo compartido es la confianza, casi fe, en un método científico que se repite como un credo. Pero la historia de la ciencia misma está llena de ejemplos de locos que imaginaron lo que terminaría siendo verdad irrefutable. Interpretar el mundo es soñar lo posible y jugar a comprobarlo. - tuitéalo    

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

4 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Lo paradójico es que es el espectador quien crea la realidad o al menos, intenta darle algo de sentido. En realidad, el universo se compone de información y energía; nuestros sentidos sólo captan una muy pequeña parte de todo esto.

    Y a partir de ese poco, intentamos dar sentido a todo el resto. Basta conocer un poco de física cuántica para comprender que todo puede ser de otra manera…

    • Carlos Girón   •  

      En efecto mi estimado Jerby. Las cosas en este mundo se parecen más al País de las Maravillas que a otra cosa. Pero en algún punto del camino nos hemos tomado demasiado en serio eso de lo claro y lo distinto cartesiano y nada más no encontramos la puerta de salida (¡es la pequeña de abajo!). De cualquier manera el grifo de la imaginación es inagotable por más que se le intenten poner tapones de certeza. ¡Un abrazo con sabor a queso!

  2. jony   •  

    Hola Carlos!
    Lo que para nosotros es “real”, quizás para otros no. Esto me hace reflexionar que la realidad la crea uno mismo, su propio cerebro. Y añadiría un complemento mñas que quizás te ayude para un nuevo post ¿somos dueños de nuestros actos y de lo que vemos o son simples impulsos cerebrales? 🙂 .
    un abrazo!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Jony! Eso me recuerda al diálogo de Morfeo en “Matrix”. Creo que las dos perspectivas no se excluyen, es decir, que se puede ser dueño de los actos y que éstos sean impulsos cerebrales. Claro que ahí en medio caben los complejos y polémicos temas de la libertad en su relación con el alma y el espíritu. Algo que, en efecto, daría para toda una nueva entrada. Veo que estos temas ayudan a llevar ideas de la filosofía al diálogo, así que seguiré explorando la línea. ¡Un abrazo y gracias por la sugerencia!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.