“Exodus”, dioses y reyes en disputa

Exodus nos muestra una interpretación diferente del relato de la Biblia

La nueva producción del gran Ridley Scott no podía ser menos espectacular. El británico, cuyo trabajo incluye películas de auténtico culto como Blade Runner y Alien, el octavo pasajero, se adentra en la compleja tarea de realizar un film de inspiración bíblica. El resultado es Exodus, una película llena de detalles que deja un sabor agridulce y muchas dudas. Su elaboración de los escenarios es impecable y el ritmo de la película bastante aceptable para una historia que no es sencilla de contar. Scott no falla en su labor, pero lo que nos entrega es una interpretación en muchos puntos inesperada que se topa con un imaginario acostumbrado a enfrentar esta historia de otra manera.

Vamos a decir lo obvio: son muy pocos los que han leído la Biblia y menos todavía los que lo hacen con mucha atención. Quejarse de que el relato no es fiel al texto es una fiel muestra de esto. No se puede hacer una película de un texto tan soso como el de los libros del Antiguo Testamento. Resulta muy ingenuo pedir de un producto cinematográfico una fidelidad al texto literario del que emana, más todavía si se trata de un texto bíblico. Pero esto, de nuevo, es algo obvio. Quiero remarcarlo para evitar enfrentarse a la película desde esta perspectiva  y hacerlo más bien como lo que es: una interpretación bastante libre de una historia que es de dominio público, a pesar de no ser muy leída.

Christian Bale tiene la tarea de proponer un Moises distinto al de Charlton Heston. - tuitéalo    

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Dicho lo anterior podemos plantearnos preguntas interesantes: ¿qué aporta la lectura que hace Exodus del Libro del Éxodo? ¿Es el texto bíblico con lo que realmente dialoga la película? Esta segunda cuestión es fundamental, pues no estamos ante un hecho inédito en la historia del cine sino ante una nueva tentativa (y muy seria tentativa) de llevar la historia de la huída de la esclavitud egipcia por parte del pueblo judío. En este sentido, no podemos olvidar que antes de Bale hay un gran Charlton Heston en Los diez mandamientos dando vida a la figura de Moisés. Esta referencia no debe perderse de vista porque la versión de Scott, me parece, busca distanciarse precisamente de esta lectura que daba a la figura de Moisés un peso enorme.

Exodus, los efectos especiales se vuelven sutiles

Puede parecer increíble pero, si acudimos a revisar la película de 1956, veremos que el uso de efectos especiales es constante. Dios aparece como nube, como torbellino de fuego, se abren las aguas del mar Rojo, escribe en la roca de la montaña con fuego, etc. En Exodus la evolución de los efectos es más que evidente pero por una razón que no lo es tanto: ya son parte integral de la cinematografía y no un mero recurso. Pensar en una propuesta de esta historia bíblica en nuestros días supondría que las intervenciones divinas quedaran pulidas por la era digital haciéndolas realmente alucinantes, pero el resultado es mucho más sutil de lo esperado.

En Exodus los efectos especiales son parte del paisaje y no tanto instrumento de la divinidad. - tuitéalo    

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De hecho, el empleo de los efectos especiales llama la atención porque se concentran más en la elaboración de los escenarios que en mostrar el poder sobrenatural de la divinidad. Las plagas pasan bastante rápido y con recursos de animación más bien básicos. Además el guión incluye constantes intentos de explicación científica por parte de los egipcios de las desgracias que están aconteciendo. Una anormalidad en el río atrajo a los cocodrilos (sí, cocodrilos y no la vara de Moisés) que llenaron de sangre las aguas del Nilo, las ranas salieron del mismo a buscar agua pero, al no encontrarla, murieron y se descompusieron trayendo los mosquitos y las enfermedades… Tiene sentido, salvo porque el inicio de esta cadena de infortunios está en la voluntad divina que aquí aparece de manera muy peculiar.

Dioses y reyes en la disputa del mundo

Aquí es donde tenemos un elemento que, como siempre, suele descuidarse. Exodus tiene un subtítulo muy claro: dioses y reyes. Los egipcios son escépticos ante el dios hebreo y Moises lo es ante todo tipo de dios. Es el que no cree, el que se empeña en hacer las cosas de acuerdo a la razón, el que termina siendo visitado por este peculiar dios para que saque a su pueblo de la opresión. Pero incluso aquí queda la duda de si se trata de una verdadera aparición o de una alucinación producida por un golpe en la cabeza. Hay, entonces, una lucha entre fe y razón que no se dirime por impresionantes manifestaciones divinas, sino por una decisión personal de Moises entre la creencia en su visión o en sus razonamientos. Importante variante con respecto a su antecesora.

He leído más de una vez ya en críticas de la película que este dios de Exodus es bastante vengativo y duro. Esto es lo más fiel que se puede ser al texto bíblico aunque, para ser honestos, se han quedado cortos. En el relato de la Biblia no sólo hay una venganza por la larga esclavitud y un deseo de mostrar el poderío de Dios ante los faraones (los reyes), sino que es Dios mismo el que una y otra vez dice que endurecerá el corazón del faraón para que no permita la salida del pueblo de Israel. En otras palabras, Dios castiga a los egipcios impidiendo él mismo que su rey haga lo único que les salvaría de ese mismo castigo. De aquí que lo más impactante sea precisamente la representación de este Dios que aparece en la película.

La representación de Dios tiende a ser auditiva porque su imagen es desconocida. - tuitéalo    

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La música de Elmer Bernstein para Los diez mandamientos acompañaba la ígnea presencia de Dios con una música que hace un perfecto contrapunto a la atemorizante imagen con la que se le ilustra. Scott, por su parte, se ha atrevido a hacer algo que es una auténtica herejía: darle rostro a Dios. Moises, además, le encara, algo completamente inimaginable. La mirada al Señor se paga con la muerte, es algo que no acontece jamás. De aquí que la representación del mismo sea siempre auditivaExodus se arriesga a personificar de una manera que, si bien me parece acertada, hace del relato algo distinto: un hombre que es un auténtico estratega militar guiado por la razón debe decidir entre su conocimiento y la palabra de un niño con poderes sobrenaturales.

Así, lo que tenemos es una historia conocida por todos que no ofrece un espectáculo de efectos para mostrar el poder divino ni grandes discursos por parte del héroe (Moises, de hecho, se niega a hablar en público y es su hermano Aarón quien lo hace en el relato bíblico). La cuestión central es más sutil: el dilema de un hombre entre la fe y la razón para entrar en diálogo con una divinidad que actúa de manera bastante infantil, es decir, caprichosa. Al decantarse por la creencia (no sin ciertas reservas) se consuma la victoria de los dioses sobre los reyes. Se puede decir mucho más sobre este punto, pero de momento lo dejamos aquí. Exodus es una película que se presta a muchos malos entendidos, pero que, desde mi perspectiva, debe ser vista atendiendo a la distancia que tiene con su gran antecesora de 1956 como interpretación cinematográfica de una historia bíblica y sin perder de vista el sentido de su subtítulo.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

8 comentarios

  1. Francisco Lirola   •  

    Muy buenos días;

    En primer lugar felicidades por el blog, me encanta el diseño y la dinámica del mismo.

    En segundo lugar, considero tu comentario bastante acertado, aunque a decir verdad, esperaba algo más de Christian Bale y Ridley Scott, pero bueno.. supongo que tal vez yo exija demasiado.

    Un saludo, ¡a seguir así!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Francisco! Muchas gracias por tus comentarios. Estoy completamente de acuerdo contigo. Creo que el problema está en que se vendía la película como una especie de nuevo “Gladiador” cuando es evidente que esto no podía ser así. En este relato el protagonismo, como intento decir en el texto, no está en las cosas terrenas sino en el personaje intangible aunque omnipresente. Esto es lo realmente complicado de lograr. La apuesta no es mala, pero se queda un poco corta intentando generar un personaje de Moises más fuerte de lo que es en el relato bíblico sin que por eso se deje de ver que la verdadera fuerza no está en cosas de este mundo. Así que, insisto, creo que en este caso la publicidad le ha jugado una mala pasada al trabajo. ¡Gracias por pasar por este rincón!

  2. #Jerby   •  

    Las relaciones entre las iglesias y los gobiernos siempre ha sido muy de aquella manera lo largo de la historia. Claro que luego la historia la acaban contando los ganadores.

    • Carlos Girón   •  

      Si seguimos al buen Nietzsche podríamos decir que esta historia, en realidad, es la de los débiles venciendo a los fuertes. Pero eso podemos contarlo en otro lugar con la extensión que se merece. Mientras tanto aquí al señor Scott le ha dado por pintar a una figura muy importante dentro del relato bíblico como un estratega militar y un escéptico que se decanta por la fe. Sin duda que las iglesias van a aplaudir ese paso. ¡Abrazo roedor!

  3. Carolina   •  

    Hola Carlos,
    yo sí que he leído algunas partes de la Biblia. En concreto del Antiguo Testamento he leído desde el principio hasta Jueces incluido. Como dices, mirándolo friamente, el texto es soso. Sale también la figura de Moisés en los libros posteriores. Si el Éxodo es soso, ni te imagines cómo es el Deuteronomio. Hay que tener mucha imaginación para sacar una película larga teniendo en cuenta los detalles de la Biblia, que son pocos. A eso se sumas la mentalidad semita de hace miles de años.
    Recuerdo haber visto una película americana antigua “Sansón y Dalila”, y después de haber leído el texto bíblico me quedé pensando cómo se había podido hacer una película de aquello. Obviamente, echándole inventiva e imaginación.
    Me ha gustado tu crítica.
    Un abrazo 🙂

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos querida Carolina! Hay partes de la Biblia que son sumamente bellas. El gran ejemplo es “El cantar de los cantares”, pero la verdad es que la mayor parte tiene un estilo que se limita a dar cuenta (listas interminables incluidas) de acontecimientos. Algo difícil de adaptar al cine. Por eso, además de la imaginación que muy bien destacas, nos queda la discusión en torno a la interpretación que se propone de un texto parco y directo. Creo que todavía se puede decir más, pero necesitaría verla de nuevo ahora con el texto en la mano para encontrar más detalles. ¡Un abrazo!

  4. Bolboreta Papallona   •  

    No he visto la película, Carlos… así que poco puedo opinar, pero sí puedo decir, efectivamente, que el Dios de la Biblia es tremendamente vengativo. La primera vez que me enfrenté al texto del Antiguo Testamento me quedé de piedra…

    • Carlos Girón   •  

      Mi querida mariposa, vengativo y caprichoso. Después de haber leído el Antiguo Testamento me quedaron muchas dudas con respecto a aquello de las religiones del libro. ¿Quién cumple esas prohibiciones y demandas al pie de la letra? Entonces hay voces que responden: es que hay cosas cuyo valor no está necesariamente en la literalidad. Habrá que seguir dialogando con estos textos paralelos. ¡Abrazo lepidóptero!

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