Notas sobre la estructura del horror

Los elementos de la estructura del horror están en todas las películas del género

Recientemente me he puesto al día con las películas de horror que no había visto en los últimos años. Lo confieso: soy bastante miedoso y mi imaginación es demasiado activa cuando se apagan las luces. Quizá por eso he preferido hacerlo cuando se puede poner pausa y caminar un poco antes de que la tensión se vuelva insoportable. Así que, empezando por The Conjuring y terminando con la serie de Insidious, he pasado por una buena dosis del director malasio James Wan. Eso me llevó a pensar en lo interesante que es la estructura del horror y, por lo tanto, no me arrepiento en lo más mínimo de la aventura que ahora comparto contigo (a pesar de haber pasado un par de noches bastante malas).

Primero honor a quien honor merece. Esta reflexión tiene una deuda con una idea que tuvo Rubén Lara Conde en su blog donde se propone irnos ayudando a descubrir los subgéneros del terror. Es interesante pensar en los elementos más particulares que marcan diferencias dentro de una familia, pero para ello creo que es necesario conocer un poco las líneas generales que nos permiten reconocer el territorio. Por eso, cuando leí el texto de Rubén, me pregunté: ¿qué es lo que nos hace reconocer una historia de horror o terror? Un par de sustos seguramente no son suficientes, de ahí que te comparto lo que he podido observar en estas películas.

La presencia: la estructura del horror se anuncia

Todo comienza cuando una situación normal se ve tocada por el anuncio de una presencia. Sabemos de antemano que la película tiene el miedo como su objetivo, que la situación que parece tan inocente terminara girándose obligándonos a tomarnos del asiento con todas nuestras fuerzas. Pero para llegar a ello se comienza por el anuncio de esa presencia responsable del giro y que, evidentemente, está relacionada con el mal. El horror se inicia con la intuición de la presencia de uno de los rostros del mal. Las cosas se mueven sin explicación, las personas desaparecen, acontece una muerte inesperada… El mal es más o menos sutil en sus inicios, pero desde el principio anuncia la alteración del orden. - tuitéalo    

La presencia del mal se intuye y la imaginación le pone rostro mientras no se muestra. - tuitéalo    

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La estructura del horror tiene en este anuncio su primera piedra que, además, puede ser una marca del subgénero al que nos enfrentamos. Una de las normas parece ser la de demorar la aparición de ese rostro del mal que protagoniza la película. La presencia se intuye, se deduce de las acciones que podemos ver, pero se esconde en las sombras o en las siluetas insinuadas por un desenfoque de la cámara. Es fundamental que la causa del mal no se deje ver, que la imaginación haga su trabajo generando un responsable para esos actos que van trastornando la normalidad en una auténtica escalada.

Cara a cara con el horror

Mientras padecemos con los protagonistas los caprichos de un demonio, un espíritu perdido o un asesino, la presencia va dando pasos hacia la luz. El rostro del mal puede presentarse, podemos incluso estar cara a cara con él, pero esto no es suficiente. El verdadero terror no se genera por la deformidad de un rostro o por la composición híbrida de un cuerpo. Esto puede darnos disgusto y, hay que decirlo, hay algunos “monstruos” que resultan muy decepcionantes. Pero lo que verdaderamente nos hace temblar es el cúmulo de acciones inexplicables, el mal que se encarna en una cadena de actos cuya causa desconocemos. El horror está en que ese rostro, ese cuerpo, es capaz de dañar y dar muerte.

El mal se encarna en una cadena de sucesos que no podemos explicar. - tuitéalo    

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La presencia se anuncia, pero la resolución no está en su encuentro ni en su salida de las sombras. Para decirlo de mejor manera: no es su forma física la que tiene que revelarse, sino su historia. Ante la ausencia de una razón, de un hilo conductor que nos permita explicar el mal que se padece, aparece la gran pregunta: ¿qué es lo que quieres? La respuesta da pie al desenlace, a la resolución de una situación que no tenía ni pies ni cabeza (a veces literalmente). Cuando esto no se resuelve es cuando el horror acontece: el mal por el mal mismo. Si la respuesta es una mentira sucede algo similar, aunque tal parece que esto se usa más como un recurso para anunciar una secuela donde el objeto de deseo de esa presencia simplemente se actualiza.

La importancia del nombre

El siguiente paso en la estructura del horror está en conocer el nombre de la presencia. Su rostro, como ya dijimos, es bastante secundario en relación a su auténtica cifra de identidad. El demonio tiene muchas caras, pero solamente un nombre que ejerce poder sobre él. - tuitéalo     Esto es válido no solamente para las entidades sobrenaturales, pues conocer el nombre del asesino es la clave que nos lleva a descubrir su historia y dar así un sentido a sus actos. Mientras este dato se mantiene como misterio la posibilidad de un retorno de la figura maligna es latente. Además de ser un punto crucial para la coherencia de la película.

El nombre es la cifra de identidad que contiene el hilo de la historia. - tuitéalo    

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El director que logra generar un ambiente propicio para intuir la presencia, que da al rostro del mal una personificación adecuada y genuinamente terrorífica, pero que no cuida el detalle de dotar a ese ser con una historia, con un nombre, corre el gran riesgo de hacer caer toda la estructura como si de un castillo de naipes se tratara. El nudo en el estómago se deshace de inmediato si la figura del mal termina siendo caricaturizada, si su historia no concuerda con los actos que antes nos generaban miedo. La incertidumbre siempre es una posibilidad y una que funciona bastante bien. Es, como ya decíamos, el anuncio de una secuela que se prolongará hasta dar con el famoso origen de todo.

Pero con esto estamos ante un arma muy peligrosa, dar una explicación del origen del mal es algo que no resulta nada sencillo. Se trata de un tema que tiene muchos episodios en la historia del pensamiento y que habría que conocer a detalle para no terminar haciendo el ridículo. El nombre es la clave para desenmarañar la historia, para controlar al demonio que prefiere huir antes que ser nombrado: o la historia de la presencia tiene coherencia o el mal tiene una fuente sobrenatural e inexplicable que deja todo en puntos suspensivos. Lo que no cae en alguno de estos dos casos resulta en una experiencia horrorosa, pero por el fracaso completo de la película.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

5 comentarios

  1. #Jerby   •  

    ¿Qué presencia maligna es la que tiene que haber en las vallas de Hungría para que los niños mueran en el Mediterráneo?

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón. Un día conoceremos el verdadero nombre de ese rostro del mal de las fronteras. Será a partir de ese momento que esto que nos resulta incomprensible comience a cobrar mayor sentido. Esto no es ningún consuelo para el absurdo de una pérdida como la que mencionas, pero sí una esperanza para evitar la repetición arrancando de raíz el origen de este mal. Aunque, como bien sabemos, las malas hierbas nunca mueren. ¡Abrazo roedor!

  2. Rubén Lara Conde   •  

    ¡Totalmente sorprendido con este fantástico repaso del estilo de terror! Como ya he dicho algunas veces en mi blog pienso que es un género del que la gente en general “se ríe” o no considera importante y/o interesante pero lo que hay realmente detrás de una producción es verdaderamente interesante y como nos comentas en este artículo, la estructura y los detalles que definen el género son muy delicados y hay que saber tratarlos. Me alegra muchísimo que me hagas referencia directa y además, que una de mis ideas en el blog (la de abrir un espacio para comentar distintos subgéneros de terror, del cual ya comencé con el gore) sea el pistoletazo de la idea para escribir esta entrada y haberte puesto al día con películas de terror. Agradezco que las referencias que has tomado sean dos de las películas que también honro en mi blog como Insidious o Expediente Warren pues la estructura está perfectamente definida y consiguen unir el terror clásico con el de los últimos tiempos (hay que decir que Wan es un gran director). Me gusta la reflexión de los rostros y la figura del personaje maligno pues también analicé yo en su momento por ejemplo uno de los elementos más recurridos: las máscaras.

    Es un placer leer esta reflexión y creo que hay un gran trabajo detrás de ella. Un buen análisis a pesar de los sustos y malos ratos que habrás pasado algunas noches jaja pero ha valido la pena encontrarme con este sorpresón por tu parte Carlos. Estoy muy ilusionado de haberte incitado a esta reflexión y por, supuesto he de buscarle un hueco en mi blog referenciándote en próximos posts sobre el tema.

    Un abrazo enorme Carlos y reitero una vez más mi alegría de poder leer este análisis referente al género del terro que tanto admiro.

    • Carlos Girón   •  

      Muchas gracias por tu comentarios Rubén. Es un placer poder dialogar de blog a blog. Coincido en que la propuesta de Wan es bastante buena, no por nada han sido sus películas las que peores noches me han dado jajaja. Quizá el capítulo 2 de Insidious pierde un poco en sorpresa y en la coherencia de la historia, pero igualmente salté de la cama más de una vez. Seguiré viendo películas y estaré muy al pendiente de tus artículos para seguir aprendiendo de este género. ¡Un abrazo!

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