“El escultor”: el arte o la vida según Scott McCloud

"El escultor" es la novela gráfica de Scott McCloud

Vamos a hablar de El escultor, novela gráfica de Scott McCloud. La novela gráfica no deja de enfrentar un reto desde el punto de vista teórico: el de su propia justificación como género o forma de creación. Estamos ante un trabajo que combina texto y dibujo para contar una historia. El texto no generará mayor inconveniente, mientras que la presencia del dibujo ya puede provocar alguna reserva con respecto al estatuto artístico de la obra. ¿Puede considerarse como novela un libro hecho con “dibujitos” y, además, ser una obra de arte? ¿No es esto una cosa de niños y adolescentes?

El hecho de que una definición de novela gráfica incluya como elementos cosas del tipo: tendencia a la densidad, destinado a un público maduro o adulto o texto con pretensión de Literatura, ya dice mucho de las objeciones y dificultades de este género. El mismo Scott McCloud es autor de dos libros fundamentales para acercarse al mundo del cómic: Entender el cómic y Hacer Cómics. Desde ellos se encarga de realizar una labor de explicación y justificación de su propia actividad. La definición de cómic que propone es la siguiente: “ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada, con el propósito de transmitir información y obtener una respuesta estética del lector”. La versión resumida nos dice que el cómic es un “arte secuencial”.

El escultor y el autor como pedagogo

Pero más allá de lo chocante que resulta el tener que justificar la propia actividad, lo que hacemos por pasión y vocación, Scott McCloud nos da la posibilidad de contemplar teoría y praxis a través de sus libros. Después de haber leído la teoría, es difícil enfrentarse a El escultor sin poner atención a los detalles de los que habla el mismo autor. Pero esto no significa que la lectura se vea condicionada, sino que, por el contrario, se enriquece de manera realmente inesperada para alguien que como yo se acerca por primera vez a este tipo de obras.

Scott McCloud es un autor que te enseña a leer el arte secuencial. - tuitéalo    

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Sin duda el prejuicio en contra del dibujo en el cómic como algo poco serio y riguroso jugaba un papel importante para no completar esa “respuesta estética” de la que habla McCloud en su definición. Abrirse a la experiencia de la narración a través de una secuencia de imágenes y texto supone un convencimiento de que el goce estético no sabe de escalas de valor cuando a los medios se refiere. Es así como el autor de El escultor se convierte en un pedagogo, en un guía que permite derrumbar estas murallas de la percepción para apreciar una novela gráfica en toda su magnitud y valorando sus capacidades específicas.

El juego de los personajes en la novela

Claro que este profesional del cómic no será ni el primero ni el último en desarrollar su obra a la par que reflexiona sobre su hacer artístico. Es precisamente por eso que podemos establecer paralelos entre las inquietudes del autor y las que exponen los personajes de sus novelasEl arte es un laboratorio de posibilidades humanas y el cómic no es la excepción. - tuitéalo     El autor no se identifica por completo con el personaje de El escultor, pero sí que es posible identificar los guiños donde la búsqueda de reconocimiento artístico hace eco en la historia de David Smith (protagonista de El escultor). Lo que McCloud busca para su gremio, Smith lo hace para sí mismo.

El autor se refleja en su obra, pero no hay reflejo que sea copia idéntica del original. - tuitéalo    

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Bien podríamos decir que no hay obra de arte donde no se cuele algo del mundo de la vida, del mundo-ambiente que rodea al creador. De ahí que las obras sean como hijos que ven la luz después de un proceso amoroso. El autor sabe que debe dejarlas ir para que sigan su camino, pero no por ello deja de manifestar una inquietud y hasta angustia por lo que será de sus pequeñas y pequeños. Irrumpe entonces la pregunta: ¿para qué crear? Toda creación es un secreto anhelo de inmortalidad. - tuitéalo     De la creación artística a la reproducción, la vida humana se esfuma en este afán de dar forma y carne al propio recuerdo.

El arte o la vida: un poco de ética para nuestros días

Al artista le va la vida en su obra. El desdén, la desaprobación y la indiferencia ante su trabajo le revuelven las entrañas. Su impulso creativo late desde el fondo de su alma hasta el último poro de la piel. Las ideas se le agolpan, pero las herramientas no responden al ritmo de su imaginación. Necesita moldear con las manos cualquier cosa, cualquier material. No hay tiempo para confiar en el martillo y el cincel. La materia debe obedecer a la voluntad del artista para limpiar de ella las impurezas que impiden mostrar sus bellas formas.

Cada minuto es un océano, así que báñate en todos y cada uno de ellos. Scott McCloud - tuitéalo    

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David Smith daría todo por lograr saborear la posibilidad de la creación libre, por realizar el sueño de esa imaginación creadora que traduce sus obras a lo real y concreto de manera inmediata. La oportunidad se le presenta con la muerte como puerta de acceso al cumplimiento del anhelo. Pero tal y como sucede con Ingmar Bergman, la partida de ajedrez sólo puede tener un ganador y éste no es otro que el irremediable cumplimiento del tiempo de la vida. La historia de El escultor se convierte entonces en una carrera por el reconocimiento donde el amor y las cosas simples del día a día terminan por mostrar el absurdo de la meta. La fama no es posible sin lo otros y de entre esos otros sólo habrá memoria en quienes nos han amado. De ahí que lo único que valga la pena esculpir sean los momentos con sabor a eternidad. - tuitéalo    

No puedo despedirme sin antes agradecer profundamente a mi amiga Ana Aranda por haberme presentado los libros de Scott McCloud. No puedo sino hacer extensiva la recomendación para abrirse a esta fuente de inspiración y de historias humanas que se desarrolla en el mundo del cómic. Una cosa así no podría haber llegado de otra manera: la quedada de Blogramé en Zaragoza donde el arte y la vida se daban la mano. Te aseguro que no te arrepentirás de darle una oportunidad a McCloud ya sea que te acerques a su lado puramente artístico o al que es más bien teórico. Así que nada, ¡buena lectura del arte secuencial!

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

10 comentarios

  1. Bolboreta Papallona   •  

    Solo habrá memoria en quienes nos han amado… Gracias, Carlos 🙂

    • Carlos Girón   •  

      Gracias a ti mi querida mariposa por pasar a dejar color sobre este blog. Te mando un fuerte abrazo lleno de memoria, un… ¡abrazo lepidóptero!

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido roedor. La referencia es más que pertinente, así que tendré que incluirla también como enlace en el texto. Parece mentira, pero me dejé llevar tanto por la narración de McCloud que me olvidé de lo que hemos construido por nuestra parte en el rincón de la araña. El tema sigue dando para hablar, así que no será la última palabra… ni la última imagen. ¡Abrazo roedor!

  2. Carolina   •  

    Hola Carlos,
    me acuerdo de este autor, Ana trajo a Zaragoza uno de los libros relacionados con el comic. La verdad que es muy curioso. Yo que siempre he sido negada para dibujar y ahora algo voy intentando y la verdad que me da igual cómo salga, con tal que se entienda lo que quiero transmitir.
    Muy buen artículo, un abrazo 🙂

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos querida Carolina! Gracias por tu comentario. Le agradezco mucho a Ana el haber llevado a Scott al encuentro. El descubrimiento ha sido más que feliz. Incluso más allá del dibujo mismo (que tampoco se me da en lo absoluto), porque la reflexión que puede hacerse es de lo más interesante que hay. Así que seguiremos esa línea por aquí. ¡Un abrazo fuerte!

  3. Juanan G.C.   •  

    Hola Carlos, a los que hemos crecido leyendo, dibujando y escribiendo comics no nos es desconocido Scott McCloud, ya sea en cualquiera de sus facetas. Yo lo conocí, como el “gran” público dibujando comics de super héroes, la evolución ha sido fantástica, madura y razonada.
    Quería agradecerte además esta reseña, que otorga todo el valor artístico a las obras que utilizan el medio de la viñeta como expresión.
    Aún hoy el cómic esta algo denostado pero poco a poco va ganando adeptos en esos adultos que antes creían que los tebeos eran infantiles.
    Un abrazo!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Juanan! Gracias a ti por tus palabras. Tuve la oportunidad de conocer a Scott McCloud hace unos días y es un tipazo. Muy amable y sensible para escuchar a sus lectores a pesar del peso de su nombre en el mundo de los cómics. Seguiré hablando de este tema por aquí porque de verdad que he descubierto una línea de reflexión muy importante que, además, es una que toca cordialmente a nuestro tiempo. ¡Un abrazo!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Juanan! Muchas gracias por tu comentario. Tuve la oportunidad de conocer a McCloud hace unos días y vaya impresión. Es un tipo muy humilde y sensible a los comentarios de sus lectores. De verdad que se ve que es un grande. Seguiré hablando sobre estos temas por aquí porque, como bien dices, hay que seguir luchando contra prejuicios para mostrar que el cómic es uno de los lenguajes más potentes de nuestro tiempo. ¡Un abrazo!

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