El barroco desde América: tres poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

Poeta mexicana de estilo barroco

Nunca puedo abandonar a la amada poesía. Si me alejo demasiado comienza a llamar con su irresistible canto de sirena que me lleva de paseo por edénicos jardines. Además, con frecuencia descubro que esa voz implacable tiene un color familiar, el aroma peculiar de los mares que rodean esa extensión de tierra que me vio nacer. Por eso hoy que toca hablar de libros vuelvo sobre los pasos de la historia de la poesía en México hasta llegar a uno de sus más brillantes momentos: el siglo XVII con Sor Juana Inés de la Cruz. Aquí, además de algunos datos con respecto a su vida y obra, presento tres poemas que forman parte de su extensa obra.

En 1651 nace Juana Inés de Asbaje y Ramírez, una mujer de inteligencia privilegiada con la que era muy complicado debatir (guiño para los amigos de la península Ibérica). Leía y escribía desde los tres años y al cumplir ocho tenía ya su primer texto artístico elaborado. Su talento fue siempre apreciado en la corte del virreinato, siendo dama de honor de la esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo. En 1667 ingresó a la Orden de las Carmelitas Descalzas, orden fundada por Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, aunque tuvo que abandonarla unos meses después por cuestiones de salud. La Orden de San Jerónimo sería quien le daría cobijo dos años más tarde y donde permanecería trabajando en su obra donde no hace falta la polémica, sobre todo por la defensa del derecho de las mujeres al estudio y la preparación académica. Una auténtica visionaria de un talento descomunal. Es precisamente por ello que uno de sus poemas más famosos tenga como centro precisamente las injusticias en contra de lo femenino. Redondillas es una muestra de la habilidad crítica y poética de Sor Juana:

Redondillas

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón… Sor Juana Inés de la Cruz #poesía - tuitéalo    

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Resulta evidente también el culteranismo que le hace parte del movimiento barroco. El gongorismo se nota en la sintaxis que obliga a ir y venir por las frases para captar todo su sentido, aunque la fuerza de las ideas atrapa y conmueve desde el primer impacto. Algo que es mucho más evidente en el tratamiento de temas más amorosos. El también famoso Detente sombra cierra con unas líneas casi mágicas, aunque todavía retorcidas en la sintaxis. Es como si con ese movimiento se exprimiera hasta la última gota del líquido poético de las palabras: “poco importa burlas brazos y pecho si te labra prisión mi fantasía”. Pero mejor doy paso a la palabra de la escritora para deleite de todos:

Detente sombra

Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

Poco importa burlar brazos y pecho si te labra prisión mi fantasía. Sor Juana Inés de la Cruz - tuitéalo    

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Sor Juana era de un espíritu inquieto. Atesoraba conocimientos sin cerrarle la puerta a nada. Un perfil humanista, sin duda alguna, por lo que no es de extrañar que en su poesía se viera reflejado también este rasgo de su personalidad. Una curiosidad que le lleva a buscar el contacto con la diversidad que ofrece el mundo, una búsqueda de conocer para no quedarse con la parcialidad propia del sujeto. Labrar los muros de la propia conciencia sin temor a ensuciarse las manos, a llenarlas de las marcas de la batalla. Me despido entonces con Verde embeleso de Sor Juana Inés de la Cruz que dejó este mundo en 1695 para comenzar a vivir por siempre en las líneas de su obra.

Verde embeleso

Verde embeleso de la vida humana,
loca esperanza, frenesí dorado,
sueño de los despiertos intrincado,
como de sueños, de tesoros vana;

alma del mundo, senectud lozana,
decrépito verdor imaginado;
el hoy de los dichosos esperado,
y de los desdichados el mañana:

sigan tu sombra en busca de tu día
los que, con verdes vidrios por anteojos,
todo lo ven pintado a su deseo;
que yo, más cuerda en la fortuna mía,
tengo en entrambas manos ambos ojos
y solamente lo que toco veo.

Tengo en entrambas manos ambos ojos y solamente lo que toco veo. Sor Juana Inés de la Cruz #poesía - tuitéalo    

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Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

3 comentarios

  1. #Blogramé   •  

    Bueno, ya estoy aquí… le regalaré el poema de ‘hombres necios’ a mis pretendientes…

    Me encanta que haya poesía en mi comunidad…

    • Carlos Girón   •  

      ¡Pero qué honor que tan distinguida arañita pase por este rincón! Venga, le invito a que deje aquí una casa de campo a la que puede volver siempre que quiera sentarse a disfrutar de una buena lectura. 😉

  2. Pingback: Escritoras y sus obras: viaje literario entre continentes

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