Apología de las preguntas en un mundo de respuestas

Importante hacer una apología de las preguntas y su valor en el pensamiento

Quiero dedicar unas cuantas líneas para realizar una primera aproximación a una apología de las preguntas en un mundo que está saturado de respuestas. La idea viene a partir de ver la publicidad de la nueva apuesta de la compañía Amazon: el Amazon Echo. En unos cuantos minutos la compañía logra mostrarnos la manera en la que nos relacionamos con el mundo en nuestros días, aunque no sé si consigue interesarnos de verdad en su producto. Lo interesante es que en esa breve presentación encontramos escenas que sintetizan una visión con la que nos podemos sentir completamente identificados, donde podemos reconocernos. Eso habla de un cambio que se ha consolidado en muy poco tiempo.

Luis Villoro, filósofo nacido en Barcelona pero mexicano por algo más que el azar de su lugar de nacimiento, nos dice lo siguiente: “Las ideas básicas que caracterizan a una época señalan la manera como el mundo entero se configura ante el hombre”. Así, bastan unas cuantas piedras para asentar los cimientos de una magna obra llamada interpretación del mundo. El complejo entramado se sustenta, de hecho, en unos cuantos puntos clave que determinan los puntos que han de orientarnos en el día a día. Lo que pensamos con respecto al hombre, a la historia y la naturaleza, por ejemplo, pueden ser ya tres importantes vetas que nos ayuden a clarificar y a dar sentido a nuestra manera de habitar el mundo. Las ideas básicas pueden debatirse, pero lo cierto es que son pocos los colores con los que construimos nuestro particular paisaje. La magia está en que con esa base fundamental se puede generar una enorme variedad.

Escenas de la publicidad

Para realizar esta apología de las preguntas, como ya te decía, había que acudir a esa publicidad de Amazon que puedes ver al final del artículo. Pero vamos a comenzar por describir un poco lo que nos muestra advirtiendo que se trata una publicidad francamente mala. Todo comienza con una metáfora visual del nacimiento de acuerdo a esa imagen popular del bebé llegando como un paquete traído por la cigüeña (que no vemos para hacer más misterioso el asunto). A su encuentro acude el padre de familia pintado como un un niño emocionado con el nuevo juguete, aunque en realidad se trata de una especie de personaje ingenuo, y bastante tonto, que desconoce información básica y es incapaz de deletrear una palabra de complejidad media. Lo único de lo que está enterado es de las características del nuevo producto y sus funciones.

La tecnología llega a la puerta de la casa para resolver dudas y ayudar en las tareas diarias. - tuitéalo    

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La familia se reúne entonces en torno al nuevo artefacto que comienza con su demostración. Lo primero, como siempre, es darle un nombre al recién llegado que, en este caso, es el código de voz con el que se activa y se dispone a escuchar. Es el Echo mismo el que explica brevemente lo que puede hacer. El más joven de la familia le pide música de rock (interesante saber si la música que suena corresponde con lo que cada uno de nosotros esperaría del término rock) y el padre muestra que para detenerla basta con pedírselo. Todo en un tono que, honestamente, ya no nos sorprende por ser algo que hacemos con los dispositivos móviles.

Interviene entonces la madre que desde la distancia grita y hace la pregunta más elemental: ¿qué hora es? No se molesta en corroborar que la respuesta sea correcta porque, de hecho, ni siquiera lleva un reloj. Simplemente se sorprende con la respuesta y recibe una indicación de parte del padre: no hay que gritarle. Un momento que nos muestra la relación que las generaciones mayores tienen con la tecnología actual y que nos permite identificarnos con la escena al mismo tiempo que matiza el modo de uso del dispositivo. Escucha desde cualquier sitio, por lo que entonces tenemos una pregunta muy pertinente: ¿cuál es el lugar de la tecnología en la casa? - tuitéalo     La respuesta es ambigua buscando destacar su versatilidad: el lugar puede ser cualquiera.

Los estereotipos se mantienen, sólo hay un nuevo miembro en la familia que tiene mucha información. - tuitéalo    

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El resto de las escenas se enfocaran en ver cómo Echo puede estar precisamente en cualquier rincón de la casa haciendo de asistente en la cocina (para la madre, mostrando un estereotipo que perdura), de despertador en la habitación y hasta para contar chistes a los niños. La tecnología está ahí para llenar con datos el espacio, para asistirnos en tareas cotidianas y para llenar los espacios vacíos con una voz donde se deposita todo el saber de la nube. Lo único que hace falta es preguntar.

Apología de las preguntas en los espacios llenos de respuestas

En poco menos de cuatro minutos tenemos una serie de elementos que nos hablan de nuestra interpretación del mundo. El primero y fundamental es el siguiente: vivimos con la certeza de que toda pregunta tiene una respuesta. - tuitéalo     Esto tiene una consecuencia bastante peculiar, a saber, que plantear preguntas se vuelve una acción automática, poco reflexiva. Tienes ante ti un dispositivo que cuenta con toda la información de la red y lo primero que haces es preguntarle la hora. Un acto sumamente revelador: la inmensa cantidad de datos a nuestro alcance y la sencillez de los realmente útiles.

Datos hay millones, pero la vida se juega en las pequeñas cosas, en los detalles.  - tuitéalo    

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El hecho de que no se corrobore la veracidad de la respuesta nos da otra importante indicación: nadie se cuestiona la verdad de los datos emanados de una máquina. La altura del Everest, la equivalencia de las cucharadas, la definición de una palabra… nadie pregunta por la fuente (salvo la niña más pequeña), nadie le pide una justificación. La relación es directa: pregunta y respuesta sin reflexión, sin dudas. - tuitéalo     No se pone a prueba su capacidad, nos conformamos con datos inmediatos. ¿De dónde provienen esos datos? De la nube, que es casi como tener el monte Sinaí en casa para recibir la verdad siempre que se necesite.

Nos olvidamos entonces de la importancia de hacer más preguntas, de cuestionar más allá de la superficie de los datos. Puede parecer una tontería, pero estas escenas se reproducen en lo cotidiano, en el diálogo del día a día con otros seres humanos. ¿A qué te dedicas? ¿A qué hora nos vemos? ¿Cuánto cuesta esto o esto otro? ¿Cuál es tu perspectiva profesional? La simplicidad de los mensajes de un chat (más de cuatro palabras es ya un exceso) se traslada a los comandos de voz con los que preguntamos a los dispositivos. Con estos fragmentos de discurso, con estas preguntas marcadas por el imperativo de la respuesta, configuramos nuestra visión de los otros y del mundo en su totalidad.

La fragmentación de los discursos nos lleva a componer un mundo donde la demora no tiene lugar. - tuitéalo    

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¿Y si nos quedáramos con las preguntas? Nuestro mundo parece haber exiliado a la duda. No hay tiempo para pausas, hemos cumplido el ideal moderno que ponía en la ciencia la capacidad de comprender el lenguaje de la naturaleza. Ahora basta con preguntar al dispositivo de turno para que nos dé la respuesta rápida. Sabemos que la información está ahí, nuestra duda no es del tipo: ¿sabrá alguien cómo responderme esto? Una pregunta sin respuesta nos altera, nos hace pensar en un fallo del algoritmo del Google antes que en la ausencia de lo que buscamos. Consecuencia: nos olvidamos de lo importante que es saber plantear preguntas. - tuitéalo     No para recibir respuestas, sino por el placer de preguntar y meditar sobre las posibilidades que una pregunta abre.

¿Va a llover hoy? ¿A qué hora amanece? ¿Qué es la justicia? Mi móvil me responde a cada una de esas preguntas con datos y definiciones. ¿Podría responderme con una pregunta? Por ejemplo: ¿Piensas salir a pasear al amanecer? ¿Piensas en la justicia como un valor o simplemente estás pasando por un mal momento y quieres un poco de compañía? ¿Quieres saber si va a llover hoy? Pues déjame en casa y sal a mojarte un poco para disfrutar de la lluvia. Abandonar la tiranía de los datos por el placer de la pregunta. - tuitéalo     No digo que los datos sean inútiles, sino que quedarse con ellos puede cerrar la puerta de la curiosidad. Requerimos, me parece, de una conciencia de esta certeza de las respuestas para ponerla en duda. Esto no significa que tengamos que alejarnos de la tecnología, sino que es, desde mi perspectiva, lo que nos puede llevar a integrarla de verdad al camino de la humanidad al que todavía le llamamos progreso. Quizá es hora de ir pensando en otro nombre, ¿se te ocurre alguno?

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

8 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Esto me recuerda que hay que diferenciar las voces de los ecos… no han elegido precisamente un buen nombre para el artilugio…

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos mi querido Jerby! Pues ni el nombre ni la manera de promocionarlo. Pero por lo pronto nos dan una muestra interesante y sintética de cómo nos relacionamos con el entorno. ¡Abrazo roedor!

    • iRe - ADNFriki.com   •  

      Totalmente de acuerdo con Jerby 🙂 e interesante post, “Carlitos”.

      • Carlos Girón   •  

        Muchas gracias iRe. La verdad es que Amazon no es la mejor en eso de lanzar un producto. Pero bueno, tampoco es que les haga mucha falta con el mercado que tienen con el resto de cosas que venden. 😛 Eso sí, nos dan un pretexto para pensar esta peculiar relación con la nube. ¡Un abrazo!

  2. PACOYVEROTRAVELS   •  

    Muy acertado articulo sobre como nadamos y buceamos en el mundo de Internet dando por verificado todo lo que nos dice. Saludos

    • Carlos Girón   •  

      Muchas gracias por el comentario. Me parece muy importante distinguir entre los datos que son el punto de partida de toda investigación y las verdades incuestionables. Las segundas son más bien raras, así que la voz de la nube no puede confundirse con fuente inagotable de respuestas. ¡Un saludo!

  3. Carlos Girón   •  

    Muchas gracias Johann. El tiempo se puede acortar, pero el esfuerzo por entregar cosas interesantes se mantiene siempre. La invitación a la reflexión en la red me parece simplemente fundamental, así que seguiremos en ese camino. ¡Un abrazo!

  4. Rafa Partida   •  

    Muy interesante, no sé si saldrá el Amazon Echo para España, pero estaría muy bien 😉

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