“Alguien como tú”: la belleza en la fragilidad de las cosas

En "Alguien como tú" Sara Rattaro cuenta una conmovedora historia

Hace poco menos de un año que tuve entre mis manos El amor imperfecto de Sara Rattaro. Descubrí en ese libro a una escritora capaz de narrar las historias que se dan en un mundo que vive quizá demasiado de prisa. Su capacidad para adentrarnos en las entrañas de una familia y sus problemas es notable. Logra conmover apostando por recordarnos lo que realmente vale la pena, lo sutil y cordial que late en el centro de las relaciones humanas enmarcadas en el contexto de valores hoy bastante descuidados. Ya desde entonces prometía contar otra de esas historias y hoy, por fin, puedo hablarte de ella: Alguien como tú.

El centro de la preocupación de Sara Rattaro sigue estando en ese espacio vital, en esa fuente de aprendizaje primaria para lo humano: la familia. Hoy hay muchas razones para romperla, hacerla trizas y esperar que cada una de sus partes se vuelva lo suficientemente fuerte como para resistir los embates del tiempo. Hay que hacer una visita a los juzgados para escuchar las múltiples variantes de este drama humano de la ruptura y la separación. No obstante, todavía hay quien espera que, a pesar de todo, en los corazones florezca la voluntad de hacer una familia.

Alguien como tú o nada como tú, que no es lo mismo

La traducción del título original de la novela, de nuevo, me parece que no hace justicia al mensaje de la historia. Niente è come te, ha querido decir Sara. Nada es como tú, dicho de manera literal, pero que bien podemos traducir como “nada como tú”. Se evita con esto la personalización en la primera parte de la frase. No es una persona u otra, alguien más o aquella a quien se dirige la frase. Se trata de una situación más radical: no hay nada, persona, situación o circunstancia, que pueda igualarse a ti. Esto, como se puede ver, son palabras mayores.

Algunos vínculos desafían el tiempo y las distancias. Sara Rattaro - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Ya sé que puedo ser un poco pesado, pero es realmente importante el matiz: Alguien como tú no es la historia de una sustitución de una persona por otra, sino la de la perseverancia donde no hay nada como ese otro al que se entrega la vida. Y no hay nada precisamente porque ese otro es aquel a quien hemos dado la vida: el hijo. En efecto, este tipo de arrojo radical se comprende desde la relación que, en este caso, es paternal. Margherita y Francesco son los rostros que nos muestran como dos extraños se convierten en padre e hija.

Desgarro y fronteras en un mundo global

El mundo ha diluido sus fronteras en casi todos sus rincones. El intercambio cultural es hoy una cosa bastante habitual y cupido hace de las suyas uniendo a personas de contextos muy diferentes. Tras el flechazo inicial y la pasión que despierta el descubrimiento del mundo del otro, comienzan a aparecer los elementos más mundanos que llamamos problemas. Hasta aquí puede pensarse que esto no es exclusivo de las relaciones entre personas de países y culturas distintas. Pero, ¿qué pasa si el vendaval apasionado ha traído al mundo a un hijo? La historia que nos cuenta Sara Rattaro explora el drama de las distancias que pueden separar a una familia.

Enterarse de que se ama a una persona más de lo que ella nos ama es para volverse loco. Sara Rattaro - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Cuando las separaciones no se dan en buenos términos comienza una batalla inmensa. Se lidia no sólo con la burocracia del propio país, sino con la del otro que siempre tenderá a defender a sus propios ciudadanos. De pronto las fronteras vuelven a aparecer en lo que se presentaba como un mundo abierto a las posibilidades. Un error humano termina cancelando el derecho a la paternidad, pero, sobre todo, “el inalienable derecho de ser hijo”. En Alguien como tú se dibuja perfectamente este drama tanto desde la perspectiva de quien busca recuperar a su hija como desde quien no atina a reconocerse como tal envuelta involuntariamente en un torbellino de malas decisiones de sus padres.

El secreto de la fragilidad y las cosas pequeñas

La vida se cambia y se esfuma en un instante. Lo que nos queda es el recuerdo, la colección de momentos que podemos tomar para reconstruir una historia y dar algo de sentido a lo vivido. Esta fragilidad, no obstante, no debe ser motivo de tristeza o angustia. Está en nuestras manos celebrarla, descubrir en ella la magia del instante, la fortuna de contar con él en nuestro personal baúl de los recuerdos y lo importante que es cuidar de ella para que florezcan las bellas historias. A veces un solo recuerdo es suficiente para recuperar el hilo de la vida perdida. - tuitéalo    

Cosa extraña la de llegar a conocerse a sí mismo. Sara Rattaro - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Alguien como tú es un compendio de valores humanos tejidos con los hilos de una conmovedora historia. Paciencia, perseverancia, amor paternal y filial, compasión, amistad… Sara Rattaro tiene un gran talento para mostrar que en los dramas del mundo todavía brilla la esperanza. Habla al corazón sin dejar de mostrar las sombras de la vida. Se agradece que todavía haya quien nos comparta esas historias que logran quedarse con nosotros por mucho tiempo. Esas que te hacen ver el mundo con una mirada un poco más amable. Desde aquí gracias a Sara porque en su apuesta por la familia nos ayuda a recordar el secreto de la fragilidad y de las cosas pequeñas con las que se construyen grandes historias.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

6 comentarios

    • Carlos Girón   •  

      ¡Mi querido ratón! Qué gusto poder conocer a esos locos que hacen del mundo algo más cordial y habitable. Gracias por estar aquí. ¡Abrazo roedor!

  1. Delfina García   •  

    Creo que yo también me voy a quedar hoy con una mirada amable del mundo.

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Delfina! Muchas gracias por el comentario. Esa es una virtud de Sara completamente: te cuenta una historia conmovedora que te hace ver que, a pesar de todo, siempre hay un lado amable de las cosas. ¡Un abrazo!

  2. Bolboreta Papallona   •  

    Por fin llegó el momento de comentar esta entrada. ¡Qué hermosa forma de narrar tiene Sara Rattaro! Muchas gracias por darme a conocer a esta escritora.
    Por desgracia, la historia que cuenta sucede más de lo que podamos creer…

    • Carlos Girón   •  

      ¡Mi querida mariposa! Gracias por tus a(n)tentas lecturas y bellos comentarios. Comparto esa perspectiva con respecto a la narrativa de Rattaro. Tiene una facilidad tremenda para decir con claridad lo que debe ser una tormenta dentro de una persona. Eso la hace de la historia algo muy cercano. ¡Abrazo lepidóptero!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.