“Viva la libertà”, la utopía necesaria en manos de un loco

Enrico Oliveri, uno de los personajes de Toni Servillo

La política, como se suele entender en el día a día, es una actividad mezquina que requiere de un nivel muy bajo de escrúpulos. La corrupción, las decisiones que afectan a miles y benefician a unos cuantos, los discursos que juegan con las esperanzas y las necesidades. Hay más de una razón para experimentar un cansancio de espíritu que poco a poco lleva a repudiar eso a lo que identificamos como la clase política en el ejercicio de lo que llaman su profesión. Pero esta no es sino la imagen desgastada y trasnochada de una de las más nobles actividades de la humanidad. Pero al decirlo así parece que las palabras provienen de un romántico o un loco (a veces sinónimos) que ha decido marcar distancias con la realidad. ¿Será que la locura y la libertad tienen un secreto romance?

Viva la libertà, película de Roberto Andò, es precisamente una ventana que nos regala un poco de aire fresco ante el cansancio que el mal ejercicio de la política nos ocasiona. Cuando las cosas van mal tendemos a mirar hacia la izquierda, ahí de donde se supone que provienen los discursos críticos y el apoyo a las causas populares. Pero lo que encontramos es un griterío que lucha por dirimir quién está más a la izquierda y quién es en realidad un aliado del centro o, peor, de lo que está más allá del centro. En resumen, lo que tenemos es un hambre voraz de justicia y una carencia de rumbo para encontrar el alimento que termine por extinguirla. Es así que el líder del partido de oposición Enrico Oliveri (Toni Servillo), se ve abrumado por las críticas al rumbo que tiene su campaña y la posición de su partido. Ante lo cual hace lo más sensato posible: se va en busca de un sitio que le devuelva la serenidad. Sí, justo eso que más de alguno quisiera que realizaran los líderes actuales.

Un loco puede saciar el hambre voraz de justicia que hay en la mayoría. #Vivalalibertà - tuitéalo    

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Ante la crisis y desastre inminente Andrea Bottini (Valerio Mastandrea), asistente de Enrico, debe decidirse por una jugada completamente inusitada: reemplazar al secretario con su hermano gemelo. ¡Brillante idea! Claro que el inconveniente está en que Giovanni Ernani (el mismo Toni Servillo), pseudónimo del hermano de Enrico, es un paciente psiquiátrico y, lo que es peor, es un profesor de filosofía. A Andò no le bastaba con plantear el ideal platónico del rey filósofo, no, tenía que introducir la variable de la locura para hacer las cosas más interesantes. El resultado de la apuesta es altamente satisfactorio y supone un auténtico golpe de timón en la campaña. ¿Qué es la locura sino un desvío de la normalidad? ¿Qué es la normalidad? ¿Quién la define? Giovanni rompe con todos los protocolos, habla sin miedo y con sinceridad, hace lo que su hermano no podría hacer porque no lleva sus ataduras, no son suyos sus compromisos. En Viva la libertà el loco plantea un discurso que es justo el que los oídos cansados necesitan: una auténtica esperanza que no se guarda nada, que habla de manera directa y clara.

Italia tiene una rica historia en lo que a la política se refiere. De Roma a Maquiavelo, de Sartori a Berlusconi, cuna de las expresiones más nobles y también de las más repulsivas. Esta doble faceta está perfectamente reflejada y soberbiamente interpretada por Servillo que deleita al auditorio con su capacidad histriónica. Un auténtico desdoblamiento del personaje que va de lo gris a lo multicolor, de lo trágico a lo cómico. Sin duda que vale la pena pagar la entrada nada más por disfrutar de este fantástico actor que, como le confiesa el propio Andrea, logra una altísima credibilidad a pesar de interpretar a un “loco”. Mucha atención al discurso que, sin aspavientos y sin alzar la voz, logra sacudir la conciencia y hacer brillar un poco los ojos de los asistentes por algo más que el reflejo de la pantalla. Parece que la normalidad se ha comido a la capacidad de imaginación, a la voluntad de renovarse y las aspiraciones a cosas descabelladamente mejores. ¡Es una locura! Sí, pero sin ese tipo de utópicos horizontes es difícil avanzar. Hay que imaginar, crear, inventar, esas cosas de las que se han olvidado en la política.

La normalidad ha cerrado la llave de la imaginación, por eso es necesaria una chispa de locura. - tuitéalo    

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Sin duda Viva la libertà es un film obligado para los tiempos que corren. Dudo que sea casualidad su estreno en el contexto de las elecciones europeas y ojalá el mensaje llegue más allá para llevar la imaginación al poder. Nada más sano que la risa y si es de uno mismo mejor que mejor. Aquí asistimos a una crítica en clave cómica de la realidad italiana, pero con un alcance que va más allá de sus fronteras. Inevitable no sentirse aludido, no identificar prácticas y, sobre todo, anhelos. Bienvenidos sean los vientos de locura para una realidad pesada y falta de inspiración. La libertad de hablar, la libertad del pensamiento, la libertad de contestar tarareando un poco de Verdi y el poder reír libremente de lo que tiene apariencia de seriedad, parecen auténticas locuras en un contexto que se ha dejado ensombrecer por unas formas que se especializan en ocultar los intereses. Venga, abramos las ventanas de la mente y Viva la libertà.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

4 comentarios

  1. Mariano Waspy   •  

    un poco de aire fresco !

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Mariano! Sí, un poco de aire fresco por favor. Además de que uno se pasa un rato muy agradable con la película. ¡Gracias por pasar por este rincón!

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