“V de Vendetta” o del poder y el temor a la muerte

Una película con un personaje singular que logra poner en predicamentos al poder

Soy un fanático de todo aquello que involucre a los hermanos Wachowski. Desde la trilogía de Matrix a su adaptación de El atlas de las nubes no he dejado de poner atención a las producciones donde asoman la cabeza. Tal es el caso de V de Vendetta, película dirigida por James McTeigue, pero que contó con los Wachowski en la producción y en la elaboración del guión para adaptar la obra de Alan Moore a la gran pantalla. Un trabajo que se realizo con algunos contratiempos como el rechazo que mostró el mismo Moore por el resultado final donde, de hecho, pidió no aparecer en los créditos.

Otro de los inconvenientes fue el abandono por parte del actor elegido para dar vida a V, el misterioso personaje principal de V de Vendetta. James Purefoy tenía problemas para la interpretación que requiere del uso constante de una máscara. Algo que, en efecto, requiere de una capacidad histriónica importante pero que fue perfectamente resuelto por el gran Hugo Weaving que logró darle una gran credibilidad al personaje. De hecho, puede decirse que en general las actuaciones son sobresalientes para contarnos la historia de un futuro en el que las fuerzas de corte fascista vuelven a mostrar su rostro en el mundo. Precisamente por ello el elemento de la máscara es central: a la gran fuerza pública se le opone un anónimo sujeto que hace de persona (máscara a través de la cual resuena una voz) para el descontento social.

El poder que se muerde la cola

El poder total, el que controla hasta el más mínimo respiro de una sociedad, no escapa a las falencias propias de lo humano. La avaricia y el deseo de tener todo en la palma de la mano multiplica los temores, genera una paranoia que hace de cualquiera un potencial enemigo sembrando la discordia aquí y allá. Poco a poco se va generando sistema sobre sistema para la vigilancia y la manipulación del discurso. Pero para iniciar la tarea ha sido necesaria una acción monstruosa, un virus que llama a otro: el del temor a perder la vida. Cualquier cosa con tal de recuperar la sensación de seguridad, lo que sea por salvar la vida. La siniestra jugada resulta y entonces sí que puede comenzarse a generar la maquinaria de conservación del poder.

Pero, de nuevo, la obsesión genera fantasmas y tarde o temprano alguno hace una visita. La estrategia encierra un gran peligro: lo que se genera es un lugar para el poder, un centro de gravedad que, si es ocupado por un adversario, puede ser usado en tu contra. El gran sistema de control está en los medios de comunicación - tuitéalo    , mientras que el brazo duro de la ley simplemente disuade a todo aquel que dé señales de inconformidad. El primer elemento puede ser invadido para filtrar un mensaje subversivo, mientras que el segundo, bien se sabe, cambia su lealtad cuando el centro de poder se tambalea y ve la oportunidad de dar el salto para ocupar esa posición.

Peligros del poder: la comunicación es manipulable y la fuerza no conoce la lealtad. - tuitéalo    

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El poder que quiere controlarlo todo va construyendo su propia prisión. - tuitéalo     Va colocando ficha a ficha con mucho cuidado sin saber que un solo hombre puede venir a generar el cataclismo. El trabajo es silencioso y paciente. Aprovecha cada uno de los resquicios que se van dejando para hacerse de las herramientas necesarias. Lo efectivo de los sistemas de control muestran otra de sus debilidades: se creen impenetrables cuando parece que pueden detener el más mínimo aleteo de una mosca. En esa confianza nerviosa se generan las grietas que el enmascarado, el que no es nadie y por lo tanto puede ser cualquiera, aprovecha para colarse hasta las entrañas del poder y darle un giro a todos sus planes.

La libertad que se esconde en nuestro interior

Hay grandes y potentes discursos a lo largo de la película. Los responsables de la situación política están en los rostros de cada ciudadana y ciudadano, una manera impactante de ponernos cara a cara con nuestros propios demonios. De ahí que Evey (Natalie Portman) sea el personaje que muestre la transformación necesaria para dejar de temer al poder enquistado, para ser capaces de vernos al espejo de nuevo y encontrar ahí la libertad a la que se había renunciado. El temor a la muerte hace que se entregue la propia vida a un poder que garantiza, en apariencia, la posibilidad de conservarla. Se pone todo en sus manos y éste, casi de inmediato, cobra un tono paternalista que marca la forma en que se ha de vivir, lo que se puede y lo que no. Se consuma entonces la pérdida de la libertad.

Pero hay un detalle imperceptible: se entrega la vida por temor a perderla, así que, de cualquier manera, ya la has perdido. Despertar y volverse consiente de este hecho es fundamental para que la libertad vuelva a aletear dentro de uno mismo: no pueden quitarme lo que ya no tengo, soy libre. Un planteamiento de corte hegeliano que marca la vía para soltar las amarras y escapar de ese gran amo que es la muerte. Es entonces cuando la decisión se envuelve de firmeza hasta el punto de volverte irreconocible ante los ojos de aquellos con los que convivías. Evey pasa por este proceso por una vía cruel, pero que se hace posible gracias a una historia que le llega en pequeñas dosis. Porque la esperanza llega poco a poco y no sabe hacerlo de otro modo. - tuitéalo     Es como el ave que construye su nido rama a rama hasta que se completa la forma del hogar.

Se entrega la vida por temor a perderla, así que, de cualquier manera, ya la has perdido. - tuitéalo    

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La secuencia que da cuenta del momento revelador acelera el pulso de una manera impresionante. Agua y fuego, el contacto con los elementos que purifican al sujeto de manera bien distinta, pero al final el resultado no lo es tanto: libertad, la mariposa vuelve a volar por el interior devolviéndole al mundo un brillo perdido. Venganza o redención, sed de revancha o tranquila aceptación que permite seguir el camino sin reprochar el pasado. Ambas perspectivas unidas por la certeza de que, sea lo que sea que venga, se puede responder ante ello de manera libre. El perfecto maridaje de libertad y responsabilidad se consuma.

Hay que besar a las máscaras

Rumbo al final de la película hay un beso bastante peculiar pero que resulta sumamente conmovedor y creíble (mérito de los actores). Evey se despide de V besando su máscara, besando a quien, capturándola, ha podido liberarla sin que ello se pase de largo la tortura. Besar al torturador, poner la otra mejilla apostando a que el amor puede vencer al frío metal de la venganza, realizar un magnánimo gesto de perdón y compasión. Besar, por último, la máscara que no es sino el símbolo ahora cargado del poder de la esperanza.

Es por eso que en ese beso está el choque entre lo individual y lo colectivo: el deseo de que permanezca el individuo y la necesidad de sacrificar a un yo para devolverle el poder al nosotros. El poder del símbolo debe romperse para que cada uno tenga de vuelta su parte, para recordar que es la unión de esas pequeñas contribuciones lo que realmente importa. Hay que besar las propias máscaras y despedirse así de ellas, enviarlas a una muerte que culmine con el resurgimiento de esas dos raras aves de lo humano: la libertad y la esperanza para comenzar a construir de nuevo el futuro que nos habían robado porque lo entregamos en un momento de ceguera.

Para devolverle el poder al nosotros es necesario sacrificar al yo - tuitéalo    

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Esto, entre otras muchas cosas más que se podrían decir, está presente en la historia de V de Vendetta. Se entiende el gusto de los Wachowski por la historia y, dado que trabajaban en el guión al mismo tiempo que Matrix se rodaba, algunas de las ideas pueden encontrarse también en lo que suele considerarse como un par de malas secuelas. Quizá tenga que dedicarle algo de tiempo al comentario para mostrar que, si bien no son tan sorprendentes como la primera entrega, sí conservan una línea de discurso que no cae tan lejos de esta historia del héroe anónimo y su venganza que termina siendo un sacrificio en nombre de los valores de la sociedad.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

9 comentarios

  1. Bolboreta Papallona   •  

    Querido Carlos,
    No he visto esta película, pero algunas frases de tu discurso me llevan al deseo de conocerla.
    Volveré para conversar contigo cuando la contemple con ojos de mariposa.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querida mariposa,
      Esta es una de esas películas que tienen efectos especiales y secuencias de acción impresionantes pero puestas al servicio de una historia y un discurso con sentido. Siempre que la veo termina arrancándome unas cuantas lágrimas por lo entrañable que se vuelve el personaje de V y la potencia de su discurso. Así que ya me dirás qué te parece cuando la veas, sería una charla de café perfecta.

  2. Jacinto Martin-Prat Valls   •  

    Saludos.Tendré que volverla a ver.Son los inconvenientes de verla en casa cenando,con la pequeña revoloteando por ahí.No le encontré tantas virtudes,mas bien lo contrario.Ese héroe-malvado,ese disfraz con sombrero andalúz y capa,esa máscara…Por no hablar de sus facultades super heróicas:salta más,corre más,super inteligente y astuto…Me parecía estar viendo un autentico comic de marvel.La vida es”algo” mas compleja.

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Jacinto! Ese es el cascarón de la película. La estética del cómic y los efecto especiales son la apariencia que le dan a un discurso muy elaborado y bien fundamentado. Hay algunos fragmentos que yo he tenido que ver casi en cámara lenta para seguir las palabras. Además de las metáforas visuales con fuego y agua que representan los momentos de liberación, hay secuencias que están muy bien logradas con la mezcla de música, discurso y acción. Dale una segunda oportunidad y me cuentas. ¡Un abrazo!

      • Jacinto Martin-Prat Valls   •  

        !Saludos Carlos! Tendrás razón,volveré a verla.Fíjate que me impresionó tan poco, que hasta la actuación de Natalie Portman me pasó desapercibida.

  3. ruben muñoz   •  

    Muy buena película, Carlos, y muy buena reseña. Tarde o temprano la atacaré en mi blog también 🙂

    • Carlos Girón   •  

      ¡Gracias Rubén! No puedo esperar para ver esa reseña en tu espacio y comentar. Sin duda es una película que permite un buen diálogo porque se mete con cosas que no son para nada menores en términos políticos. Aunque, como ya le decía a Jacinto, el cascaron pueda ser un poco engañoso. ¡Nos seguimos leyendo!

  4. jony   •  

    Hola Carlos!
    Particularmente esta película no la he visto, pero ten presente que es una de las cosas pendientes que tengo por hacer porque tu explicación me ha creado cierta curiosidad.
    Sobre la libertad, tengo una conclusión firme al respecto: te quitarán la libertad para opinar, para andar donde desees, te podrán obligarte a esclavizarte, pero donde jamás perderás la libertad es en tu pensamiento 🙂 .
    Un abrazo!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Jony! La película no tiene desperdicio, así que seguramente lo pasarás muy bien. Con respecto a la libertad de pensamiento estoy de acuerdo en que no se le puede quitar a nadie por completo, pero también es cierto que se le puede mantener adormilada y hasta engañada. Esto, por supuesto, en sistemas totalitarios como el que se plantea en la película. De cualquier manera la libertad sigue ahí, esperando el momento para levantarse y retomar el vuelo. Para ello necesita también el apoyo de la voluntad. Ya me contarás qué te ha parecido. 🙂

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