“Transcendence”, la tecnología de conciencia ambigua

Una película que no logra generar una historia redonda

Hay una muy buena noticia en esta película: por fin Johnny logró separarse del Capitán Sparrow. Sé que hay muchos fans del trabajo de Christopher Nolan y yo mismo creo que nos regaló una muy buena serie de películas con su trilogía de Batman. Sea para generar una crítica al tono de discurso que maneja o para llenar de alabanzas lo conseguido (particularmente con la segunda de las entregas donde mucho tiene que ver el extraordinario villano), Nolan dio nueva vida a una figura que había caído ya en películas que rozaban con el absurdo. Pero,  ¿por qué hablo de Nolan? Bueno pues porque, además de ser el productor ejecutivo, Wally Pfister, el novel director de Transcendence, ha estado mucho tiempo como encargado de la fotografía en los proyectos del director inglés.

Vamos a decirlo claramente: es sumamente notoria la influencia de escenarios como el de Batman begins o Inception. Remarco este punto porque me parece que hay una idea muy potente en la película, pero que se termina perdiendo en un constante intento de mostrar las distintas dimensiones de los dilemas morales que plantea el avance tecnológico. Esto alarga la trama de manera innecesaria dándole a la película un ritmo lento y hasta pesado. Hay momentos cumbre, puntos en los que se puede dar un argumento realmente relevante y contundente, pero que se desperdician dejando todo en meros supuestos. La influencia de la tecnología en la vida, la relación entre el hombre y la máquina, la posibilidad de generar una conciencia artificial, los grupos radicales que piden que se cierren estas vías… todos temas sumamente interesantes que no atinan a articularse y terminan tirando cada uno por su lado (cada uno a su escenario nolaniano) hasta dejar el producto final desarticulado.

Transcendence o Internet como la conciencia total

El primero de los momentos relevantes es una supuesta conferencia científica que parece más la presentación del nuevo iPhone con discursos fragmentados y más bien flojos. Ahí un espontáneo, así nada más porque sí, se levanta y pregunta si la intención del Dr. Caster (Johnny Deep) es crear su propio Dios. “¿No es eso lo que siempre ha buscado el hombre?”, responde. Esto, evidentemente, deja abierta la interrogante que podía dar pie a una línea argumental más interesante: ciencia y religión, control de lo humano sobre todo lo mundano o humilde aceptación de los propios límites. Nada, el científico responde con una pregunta abierta que parece más un sí pero que no termina de decidirse. Esto no sin antes acotar: él no quiere cambiar el mundo, se conforma con entenderlo. - tuitéalo     ¿Es necesario generar un dios propio para eso?

En “Transcendence” un grupo de científicos logra traducir la conciencia a un lenguaje informático. - tuitéalo    

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Desde aquí todo se precipita. Primero un atentado donde una bala envenenada parece responder más a la necesidad de matar lentamente al personaje de manera que quede justificado el paso de su conciencia a un ordenador. Más tarde se descubrirán los argumentos del grupo radical, por lo que cuando intentas cuadrar las cosas resulta difícil: ¿por qué envenenar una bala y matar lentamente si lo que quieres es detener una investigación y ya te cargaste a casi todo el equipo humano detrás de ella? Difícil también el que un intento de giro de las cosas entre los “buenos” y los “malos” se vuelva creíble porque no hay una línea clara en la historia a la que luego se le pueda dar la vuelta. La ficción no se puede olvidar del todo de la verosimilitud como elemento del arte. - tuitéalo    

Seguimos con las precipitaciones: la Dra. Evelyn Caster (Rebecca Hall) decide hacer trascender a su agonizante marido pasando su conciencia a un ordenador. Antes de morir éste le dice: no dejes que esto te consuma. El optimismo de Evelyn parece durar algo así como dos noches antes de pasar a una de las despedidas más frías y desganadas que he visto (realmente una muy mala escena). Justo en el momento cumbre la conciencia responde a través de la pantalla y el entusiasmo vuelve a apoderarse de todos. Pero Will Caster, ahora dentro de la máquina, pide más potencia y eso desata las dudas de Max (Paul Bettany), el que parece ser el científico más mesurado de los tres. ¿Una conciencia humana conectada a la red para expandirse ilimitadamente? Eso no parece una buena idea y tampoco parece responder a la personalidad del Will que él conoce. Pero, ¿no hablamos del mismo que dejó abierta la cuestión de crear a su propio dios? Vamos, que parece que nadie se aclara las cosas aquí.

La fortaleza de los milagros

Las convicciones de Max no parecen ser muy fuertes, porque un par de gritos de Evelyn son suficientes para sacarlo de la jugada. Esto le hace caer en manos de los radicales que, oh sorpresa, tienen las ideas mesuradas del propio Max como punto de arranque del grupo. Desde aquí el personaje queda condenado a un incomprensible silencio que hace difícil saber cómo es que termina convencido de ayudar al grupo que lo secuestra. Cuando lo hace vuelve a cobrar relevancia como único capaz de programar un virus biológico-informático que acabe con ese dios tecnológico. Aunque todo parece indicar que el buen Max sólo tiene un interés: rescatar a Evelyn. Pero eso también queda bastante indefinido.

Una conciencia omnipresente en la red es capaz de obrar auténticos milagros. - tuitéalo    

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En unos cuantos saltos temporales que comparten la característica de lo confuso del film entero, Evelyn y Will construyen una impresionante fortaleza tecnológica en medio del desierto. Ahí se gestan los más grandes avances en nanotecnología que te puedas imaginar. Will es capaz de devolverle la vista a un ciego y hasta de levantar a los muertos. Momento, esto me suena de un libro muy famoso con un tipo de nombre Jesús. Bueno, debe ser casualidad, ¿verdad Nolan? El punto es que en un abrir y cerrar de ojos nos topamos de frente con el futuro donde la tecnología parece ejecutar auténticos actos de magia. ¡Brujería! Exclamarían algunos si estuviéramos en una edad oscura. Cosa que no es una broma porque el precio a pagar por la cura es quedar conectado a ese macro ordenador que se divierte manipulando la materia. La posesión tecnológica se suma a la lista de maravillas que ya van apareciendo así sin mayor reparo. La historia parece decirnos: ya metimos una conciencia humana en un ordenador, ahora podemos hacer que cualquier cosa suceda.

La conciencia ambigua

No quiero marearte mucho más. Creo que queda claro que la película va sumando elementos sin un orden, sin una línea bien definida que permita conectar una cosa con otra. Esto le hace dar saltos en el tiempo y en el argumento. Algunas veces da la impresión de que estamos ante una conciencia retorcida o simplemente ante un programa que carece de humanidad y eso, según parece, siempre es peligroso. Otras se deja entrever que hay una falta de fe, una visión limitada del lado humano que no permite aceptar las bondades de unos inofensivos desarrollos tecnológicos que, por el contrario, prometen las más grandes bondades. Así, hasta parece que esta cortedad de miras termina por tirar por la borda un magnifico plan para reconstruir el plantea. ¡Hasta la ecología tiene su sitio en el film! Pero no termina de quedar claro el lugar de cada uno o si la intención es justamente dejar abierta la cuestión. La claridad es la gran ausente en el desarrollo de la película.

Ni la súper inteligencia escapa al condicionamiento emocional de lo humano. - tuitéalo    

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Un último rasgo que podría ser muy interesante pero que, de nuevo, queda bastante diluido. Evelyn parece irse sintiendo cada vez más incómoda con las capacidades de su virtual esposo. Dicho en términos coloquiales: le entra el miedo en el cuerpo. Algo que también el omnipotente software es capaz de detectar, pues las emociones las reduce a un conjunto de signos físicos y respuestas corporales. No obstante, no todo se racionaliza y se reduce a ecuaciones. El Dr. Caster quiere volver a un cuerpo para poder hacer feliz a su mujer. Sí, la súper conciencia tiene intereses afectivos a pesar de carecer de todos esos signos y reacciones que es capaz de ver en un cuerpo.

De hecho, Max le hace ver a Evelyn que quien quería cambiar al mundo era ella y no Will. Así que toda la acción está orientada de manera amorosa: quiere cambiar al mundo para cumplir el deseo de su amada. La inteligencia, por tanto, está emocionalmente condicionada. - tuitéalo     Una interesantísima y potente idea que, de nuevo, queda tenuemente insinuada sin animarse a adentrarse en sus consecuencias. Claro que a estas alturas ya se tiene un galimatías tal que resulta difícil saber cómo posicionar un elemento adicional. Más le hubiera valido al director apostar por una idea fuerza, un elemento central que permitiera la articulación del resto.

Muchos escenarios desarticulados. “Transcendence” no logra hacer justicia a su nombre. - tuitéalo    

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Ya Her, la maravillosa película de Spike Jonze, nos ha mostrado una manera muy efectiva y hasta poética de acercarse al tema de la relación del hombre con la tecnología y las inteligencias artificiales. Tiene, de hecho, la gran virtud de probar que no son necesarias grandes secuencias de acción y efectos especiales para hacernos ver los límites y problemas de un tema así. Transcendence, por su parte, apuesta por escenarios inconexos que recuerdan al grupo rebelde de Batman Begins y los oníricos escenarios de Inception. Cada uno con su propia idea, cada uno con una línea argumental que termina forzándose demasiado para acoplarse a las otras. Lo dicho, hay una buena noticia en esta película: Johnny logró separarse de Sparrow.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

12 comentarios

  1. Bolboreta Papallona   •  

    No he visto la película, así que poco puedo decir. Del artículo, me quedo con la idea de que la inteligencia está emocionalmente condicionada.

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos mi querida mariposa! Esa idea es también con la que me quedo yo, la que más me ha gustado. Es una pena que en la película no se desarrolle. Así que mejor espera a poder tenerla en la comodidad de tu casa para que puedas cambiar de opinión si a la mitad quieres dejar de verla. Por otro lado, te recomiendo “Her” (el enlace a mi comentario está en el texto) que también explora esta idea pero de una manera que me parece más acertada. ¡Abrazo lepidóptero!

  2. Leonardo Damian Pavoni   •  

    ¡Muy buenas todas tus recomendaciones, excelente tus explicaciónes, yo me voy a quedar con (Transcendence)!! ¡¡Abrazo!!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Leonardo! Muchas gracias por tu comentario. La película tiene mucho para discutir, aunque creo que el director realmente se queda corto con lo que podría haber sido un film con ideas tan potentes. Ya me contarás tus impresiones para seguir con el diálogo. ¡Un abrazo!

  3. jony   •  

    Hola Carlos!
    La verdad, es que tal y como has explicado la pelicula, la podía imaginar. Tus palabras son poderosas 🙂 .Casi que ya no necedsito ni verla, aunque en parte estoy mintiendo, porque mis ojos quieren ver lo real aunque muchas veces se diga que es virtual.
    Un abrazo!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Jony! La verdad es que este es el comentario de una película en el que más he revelado detalles. Pero es que era imposible ilustrar lo que quería decir sin entrar en ellos. Claro que se trata de mi perspectiva y puedo estar muy equivocado. Así que siempre vale la pena dar un vistazo a esa “realidad” y enriquecer con una perspectiva fresca. ¡Un abrazo!

  4. Alejandra Sanders   •  

    Hola, aunque me gustó la actuación de Depp, la película tiene sus momentos flojos, además de mucho romanticismo en la propuesta. El tema del transhumanismo me interesa, ya he escrito 3 artículos sobre esto y estoy escribiendo otro en el que hago mención de esta película, muy bueno tu post, saludos

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Alejandra! Estoy completamente de acuerdo contigo y agradezco enormemente el comentario. El problema fundamental que veo es que estos temas, que son tan interesantes, me parece que se ponen al servicio de esa insistencia de Nolan en contar historias bíblicas a través de personajes que no parecen tener nada que ver. El esfuerzo por delinear a este predicador del desierto que termina siendo sacrificado por la poca fe de los humanos no atina a dar una justa dimensión a los problemas paralelos porque sólo le sirven como punto de apoyo. Pero bueno, esa es mi impresión. ¡Gracias de nuevo por el comentario!

  5. Carlos Girón   •  

    ¡Saludos Mateo! Muchas gracias por tu comentario. Lo que no deja de llamar la atención es que Nolan es, en teoría, sólo el productor. Pero creo que está formando un grupo en torno a su manera de ver y hacer cine y esta película es la muestra. Lo que dices es una línea que podría dar coherencia a la película, es verdad, pero sigo pensando que no queda claro si es realmente lo que se propone porque convive con otras ideas. Vamos que el no entender claramente lo que comentas no es nada más un error del espectador, sino que la película en sí misma no ofrece los elementos necesarios para que eso sea evidente. Pero, aunque así fuera, me perecería preocupante que para decir algo así se tenga que recurrir a esa imagen del “dios” milagroso del desierto que es sacrificado por la mala fe de una humanidad que se niega a ver la verdad. Si esta es la línea dominante, entonces, me parecería muy criticable la forma en que se expone. ¡Gracias de nuevo por el comentario! Ya ves que da para hablar mucho del tema.

  6. Carlos Girón   •  

    ¡Saludos Hugo! ¡Muchas gracias por tu comentario! Evidentemente coincido en que no se terminan de decir las cosas. Hay muchas insinuaciones y una manera de contar la historia que huele a relato bíblico por todas partes, pero no pasa de eso: una insinuación. Puede que estemos ante uno de esos casos en que se quiere hacer un final sorprendente, un giro inesperado antes de cerrar el telón, pero que en este caso sería una estrategia más bien fallida. De cualquier manera sigo pensando que la buena noticia es que Johnny vuelve a dar muestras de su talento más allá de la saga de los piratas. 🙂

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