“The Visit”, Shyamalan vuelve a la carga

The Visit es la más reciente película de Shyamalan

Si hay alguien que sabe historias con giros inesperados ese es M. Night Shyamalan. Es verdad que después del fracaso de The Last Airbender sus bonos bajaron un poco, pero nadie podrá negar su aporte con su obra maestra: The Sixth Sense, además de la nada despreciable The Village. Quizá puede pecar de ambicioso, estar presente en cada detalle y hasta aparecer a cuadro en sus mismas creaciones. Eso es algo que no es sencillo de conseguir para ningún artista, pero Shyamalan tiene una clara voluntad de lograrlo. The Visit es un intento más donde vuelve a sus orígenes proponiendo una interesante variación en las formas.

Intentaré no dar demasiados detalles para no arruinarle la película, pero quizá prefieras verla antes de leer este texto para no quitarle ninguna sorpresa. Seguiré, además, el esquema que he propuesto aquí mismo como estructura del horror, aunque la peculiaridad de este film está en que el humor se hace presente de manera constante a través de Tyler (Ed Oxenbould). Habría que decirlo claramente: The Visit no es una película de horror precisamente.  Veremos que la estructura se asemeja y que la técnica misa de elaboración, el metraje encontrado, juega constantemente con nuestras expectativas. Pero al final nada es realmente lo que parece.

The Visit y la importancia de la perspectiva

El punto de partida, la normalidad, está en dos niños que van a visitar a sus abuelos por primera vez en sus vidas. Las circunstancias familiares habían impedido que esta pareja conociera a sus nietos, por lo que el inicio tiene un toque emocional que está en las antípodas del horror. Ahora bien, Shyamalan acompaña esto con el metraje encontrado que nos conecta, aunque sea inconscientemente, con obras como The Blair Witch Proyect. La perspectiva subjetiva y las explicaciones de Becca (Olivia DeJonge) ayudan a que nos pongamos completamente en situación en un genial empleo del metadiscurso: Becca explica lo que quiere lograr con las tomas en cada momento y al mismo tiempo nos va dando el perfil psicológico de los personajes.

“The Visit” es un juego constante con las expectativas que genera un abanico de emociones. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Lo que tenemos entonces es un inicio donde se da un juego entre la burla a la era del selfie y las nobles intenciones de Becca. La técnica, al mismo tiempo, juega con nuestras expectativas anunciando sutilmente los elementos discordantes que terminarán por generar el encuentro con la presencia del mal. Lo singular del film es que logra hacernos avanzar hacia ese momento con una sonrisa en la cara y sin tantos saltos en el asiento. Shyamalan no aparece en este film, pero eso no significa que no haya dejado rastros de su presencia en el mismo. De hecho, hay algunos de los elementos discordantes que anuncian la presencia donde parece que el director se ríe de sí mismo.

La locura como presencia del mal

Tyler es el opuesto de aquel Cole retraído y temeroso de The Sixth Sense. No ve gente muerta, pero sí intuye que hay cosas demasiado extrañas en el comportamiento de sus abuelos. Se decide a visitar esa pequeña cabaña en la que su abuelo parece esconder algo. La referencia a The Village es sutil: ¿se esconderá ahí el secreto que explique ese mal que se hace cada vez más presente? No deja de resultar gracioso que lo que encuentre sea en realidad pura mierda, literalmente. Quizá Shyamalan reconoce que algo de eso hay en sus anteriores trabajos, pero en el contexto de la película es simplemente uno de esos momentos donde de la expectativa de susto pasamos a la incredulidad y la confusión.

La locura es el rostro del mal que se encarna en “The Visit” - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Otro gran ejemplo es el encuentro con la abuela debajo de la casa. La persecución de Becca recuerda también a The Village, pero termina haciéndonos reír con otro elemento que nos hace fruncir el entrecejo mientras vemos a la anciana mostrarnos el culo desnudo. Algo no anda bien, pero no sabemos si es para preocuparse realmente o si el director se burla constantemente de nosotros jugando con sus propias creaciones. El acierto está en que este paso del miedo a la risa es bastante propio de la forma que la presencia del mal adopta en el film: la locura. De manera que una de las cosas que más se pueden agradecer del film es que la superposición de elementos y técnicas trabajan realmente para la historia.

Cara a cara con la locura

La búsqueda de redención vía un producto fílmico se juega también en dos niveles: Becca busca el perdón para su madre y el director, quizá, lo busque por parte de los espectadores. En el primer caso la empresa termina delineando el perfil demencial de los abuelos, mientras que el segundo quedará en evidente suspenso al depender del juicio de cada uno de nosotros. Desde mi punto de vista el momento clave, el punto donde se descubre el secreto que explica la incoherencia aparente, falla por una ausencia completa de dramatismo. La frase que termina por revelar el misterio carece de fuerza interpretativa y da la sensación de que termina por diluir la tensión generada precipitando el final en lugares comunes. Lejos estamos de aquella frase célebre: veo gente muerta.

El punto crítico de “The Visit” no alcanza a dar la nota justa y eso diluye un poco la tensión. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

La historia está bien armada y se disfruta, pero jugar con las expectativas durante todo el film puede terminar cobrando factura si no se da con el cierre adecuado. Shyamalan da muestras de que no ha olvidado cómo construir  y contar historias - tuitéalo    , pero el paso final ha quedado un poco flojo dejando la sensación de que se ha tratado de una broma (sobre todo por la escena final del documental de Becca) o de que simplemente nos han engañado con los avances que dejaban entrever una historia de miedo. Quizá el mensaje final del director sea ese: he querido reírme un poco del género donde he quedado encasillado. Claro que para lograrlo da una muestra de sus virtudes y regala gestos que de verdad se agradecen. La ironía no es una figura sencilla de dominar, por lo que si pensamos The Visit como una gran ironía deberíamos decir que es un buen primer ensayo y habrá que esperar que su autor la afine y desarrolle.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    A mi también me gustaría burlarme del miedo…

    • Carlos Girón   •  

      ¡Fantástico comentario mi querido ratón! Sería también un perfecto tuit, lo cual demuestra que la práctica hace al maestro. Sigamos practicando para reír del miedo un día de estos. ¡Abrazo roedor!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.