Sobre el “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”

"Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", una película sobre la emoción y la memoria

Esta película, protagonizada por Kate Winslet y Jim Carrey, tiene uno de los títulos más bellos que pueda haber. Desde este sencillo detalle inicia ya el juego del tiempo: es uno de los más grandes poetas ingleses, Alexander Pope, el que da título al film. Eternal sunshine of the spotless mind, algo de difícil traducción que en Latinoamérica se convirtió en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. En España, mientras tanto, algún genio de la mercadotecnia decidió que la poesía podía no ser tan buena para la cartelera y resumió la historia diciendo: ¡Olvídate de mí! Ya ves que la belleza, la de verdad,  suele pasar siempre por incomprendida.

Las buenas historias tienen la capacidad de renovarse constantemente. Quién iba a imaginarse que un filósofo y teólogo, particularmente hábil en el terreno de la lógica, sería el protagonista de una de las historias de amor más famosas de la historia. Pedro Abelardo y las cartas de su amada Eloísa constituyen el eco de una memoria histórica que llega hasta el cine con Joel (Jim Carrey) y Clementine (Kate Winslet). No es que la historia sea la misma, sino que el poema de Pope que da título a la película está inspirado en la palabras que Eloísa dedica a su amado desde el aislamiento y la distancia. Ese eterno resplandor es el de la amada condenada a olvidar y ser olvidada. Nada más paradójico, pues su historia sigue rondando por los vientos de este mundo.

La traducción y eterno resplandor del recuerdo

Hay que aceptar que traducir el verso de Pope es sumamente complicado. Esta misma complejidad acompaña al guión entero que es obra del genial Charlie Kaufman, de quien podemos esperar cualquier cosa menos algo lineal y predecible. Los personajes se conocen después de un impulsivo cambio de opinión de Joel en una estación de tren. Tenemos entonces la coincidencia, la apariencia de lo fortuito que nos anuncia un romance de esos que se dan a primera vista. Pero, de nuevo, con Kaufman nada es lo que parece. Pronto veremos que la explicación de ese momento de espontaneidad es todo menos sencilla. ¿Destino? Sí, pero las sorpresas nos las preparamos nosotros mismos. - tuitéalo    

How happy is the blameless vestal’s lot! The world forgetting, by the world forgot. Eternal sunshine of the spotless mind! Each pray’r accepted, and each wish resign’d.

Pero vamos a concentrarnos un poco en la traducción de ese hermoso verso: el eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Nada que decir con respecto al ‘eterno resplandor’, esa es la parte más sencilla. No así el caso de spotless mind que nos presenta un curioso dilema: ¿es posible una mente sin manchas? Claro que aquí asumimos ya que el recuerdo, es decir, la memoria, no es sino una colección de manchas que vamos acumulando a lo largo de la vida. Una mente inmaculada es una mente sin recuerdos que, como dice el poema, olvida al mundo mientras es olvidada por el mundo. Hace falta aquí la referencia anterior al ejercicio de las vírgenes vestales: niñas elegidas para 30 años de servicio al cuidado del fuego sagrado de la ciudad de Roma. La dedicación a Vesta, la diosa del hogar, supone el aislamiento temporal: es necesario el olvido, la clausura en el fuero interno, para mantener el eterno resplandor del fuego sagrado del hogar.

La memoria es emocional, por eso late en las neuronas. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Cumplido el servicio, la virgen puede optar por salir y reintegrase al mundo. Una linda metáfora del proceso de duelo necesario antes de volver a abrir las puertas de la memoria. Es necesario procesar, esperar un poco para dedicarse al cuidado de lo interno. Sólo así se puede poner un pie de nuevo en el mundo: después de haber establecido una sana distancia con él para que, cada quien por su lado, se respire un poco y se renueven las fuerzas. Esta es la manera de mantener ardiendo el fuego interior, porque la memoria, contrario a lo que podría pensarse, tiene un potente núcleo emocional que le mantiene latiendo en las neuronas. 

El corazón de la memoria

Aquí es donde inicia la locura de la película. Un proceso de olvido forzado que no se trata de las pastillas para no soñar que pide Sabina. El Dr. Howard Mierzwiak (Tom Wilkinson) ofrece borrar de la memoria a determinados individuos gracias a un procedimiento de rastreo de los recuerdos en el cerebro y un ligero daño cerebral con el olvido ya mencionado como la única consecuencia. La surrealista idea (por la que muchos pagarían sin duda) hace posible que Michel Gondry, director de la película, saque provecho de la gran capacidad histriónica de los protagonistas. Una siempre notable Kate y un extraordinario Carrey que muestra que es capaz de contener su desbordante energía para brindar comedia y drama por igual. En suma, todos los ingredientes están sobre la mesa para contarnos una gran historia.

El reparto de la película también nos muestra un eterno resplandor.  - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Nos situamos ahora dentro de la conciencia de Joel que quiere vengarse del impulso que llevó a Clementine a borrarlo de su memoria. Durante el proceso de reforma de la casa del recuerdo vemos que el protagonista cambia de opinión al revivir las buenas cosas de la relación. Joel quiere conservar episodios que guardaba también en el corazón. El problema es que se encuentra sedado en su propia cama, por lo que la lucha se convierte en un salto de recuerdo en recuerdo para esconder a su amada. Mientras tanto, en el mundo exterior, la cacería nos revela algunos secretos del propio Dr. Mierzwiak insinuando ya que la memoria es algo más que un registro eléctrico en el cerebro. - tuitéalo    

Consumada la obra, todo parece estar listo para reintegrarse al mundo. El dolor del recuerdo ha desaparecido. La mente ha perdido una de sus manchas y se dispone a jugar de nuevo en el barro de la vida. Pero hay algo, un susurro, una sugerencia en el viento. Joel cambia de idea y toma el tren equivocado que, por una vez, lo lleva a la estación correcta. Se encuentra de nuevo con Clementine. Los dos, con su eterno resplandor, se disponen a empezar de nuevo lo que condenaron al olvido. Los hechos se pierden en el tiempo, los recuerdos se desvanecen, pero las sensaciones y la emoción siguen siendo el ancla del mundo. Los aromas, el ligero escalofrío del enamoramiento, las risas, la sal de las lágrimas, el suspiro acompasado con la música del corazón… las sensaciones nos llaman una y otra vez recordándonos que el fuego sagrado sigue ardiendo. El olvido no hace sino recordarnos el eterno resplandor del corazón de la memoria.  - tuitéalo    

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Yo no entiendo mucho de inglés; pero en cierta ocasión, se me paró el tiempo con cierta persona… y los recuerdos, también…

    • Carlos Girón   •  

      Los recuerdos se quedan en esa lógica del corazón que se resiste a entender cualquier con respecto al tiempo. Todo es presente, un constante ahora que quiere ser más ahora. Así vamos con las emociones haciendo mundo… ¡Abrazo roedor!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.