Recital de poesía mexicana a tres voces

Villaurrutia, Castellanos y Sabines como representantes de la poesía mexicana

Vamos a dedicarle un tiempo a la poesía. Es una flor rara, de esas que requieren cuidados especiales y que se abren en momentos inesperados, aunque casi siempre oportunos. La poesía tiene un tiempo propio, abre tiempo para quien se acerca a su particular ritmo. Pincel de tiempo, pincel musical para dar a la realidad tonalidades diversas, para descubrir en ella los colores que se habían perdido. El sacerdocio de la palabra implica un oído atento a la caprichosa inspiración, a la voz de Calíope, Erató, Polimnia… Un susurro es suficiente para inflamar las manos y desatar la lluvia sobre el papel.

Hoy rescato a tres de estos atentos servidores de las musas. Tienen en común el haber nacido en México, aunque no es que eso importe mucho. En estos tiempos en que los nacionalismos dan voces aquí y allá recordando su resistencia, nunca está de más el dar muestras de aquello que, siendo creado desde lo particular, alcanza una dimensión general y hasta universal. La poesía no pertenece a nadie. Se entiende y se lee con una voz quizá más propia si se atiende al contexto de donde brota, pero eso nunca agotará su alcance ni acotará sus posibles dimensiones. Tenemos, entonces, a tres poetas frente a nosotros, sus papeles en mano y la garganta lista para dar lectura al texto que me han permitido seleccionar para compartirlo contigo. Silencio, que ya comienzan.

Y no sé para qué tendiendo redes con palabras pretendo aprisionarte… Xavier Villaurrutia - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Xavier Villaurrutia

Nació en la Ciudad de México en 1903 y nos dejó un poco huérfanos en ese mismo espacio pero en el año de 1950. Además de poeta fue un dramaturgo y crítico literario. Parte del grupo conocido como “Los contemporáneos”, su obra poética tiene tintes de surrealismo y un constante coqueteo con la muerte. Un poeta extraordinario con potentes imágenes en sus juegos de palabras donde los tonos grises y oscuros tienden a predominar. Pero no hay que dejarse engañar, pues las chispas que de pronto surgen hablan de una hoguera que ha estado ahí antes. Nocturnos, Nostalgia de la muerte, Décima muerte y Cantos a la primavera y otros poemas, son algunas de sus obras más destacadas. Recupero un breve poema a propósito de las fiestas que están ya a la vuelta de la esquina: Soneto del temor a Dios.

Este miedo de verte cara a cara,
de oír el timbre de tu voz radiante
y de aspirar la emanación fragante
de tu cuerpo intangible, nos separa.

¡Cómo dejaste que desembarcara
en otra orilla, de tu amor distante!
Atado estoy, inmóvil navegante,
¡y el río de la angustia no se para!

Y no sé para qué tendiendo redes
con palabras pretendo aprisionarte,
si, a medida que avanzan, retrocedes.

Es inútil mi fiebre de alcanzarte,
mientras tú mismo, que todo lo puedes,
no vengas en mis redes a enredarte.

Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca. Rosario Castellanos - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Rosario Castellanos

Nacida también en la Ciudad de México en 1925, murió en 1974 un accidente doméstico que todavía se presta para las especulaciones. Tel Aviv fue testigo de su partida que dejó un importante hueco en las letras latinoamericanas. También cultivó el género de la novela, el teatro y el ensayo y fue una importante figura en la defensa de los derechos de la mujeres. De hecho uno puedo encontrar constantemente esta línea crítica en su obra siendo quizá El eterno femenino, una obra de teatro, el lugar donde se encuentra de manera más clara. Poesía con compromiso social pero no reducida a ello. De una agudeza envidiable, un ritmo pausado y certero, sus palabras difícilmente pasan sin dejar tras de sí una estela de reflexión y emoción. Poesía vital, palpitante y a veces desgarradora. Rescato para compartir un poema que da muestra de su fuerza: Destino.

Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.

Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.

El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos

Todo se hace en silencio. Como se hace la luz dentro del ojo. Jaime Sabines - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Jaime Sabines

Un poeta muy distinto a los dos anteriores y no sólo por haber nacido en Tuxtla Gutiérrez, lejos de la capital donde murió en 1999. Es un poeta de una voz sencilla, cercana y amable. Su poesía entra de manera sencilla en los sentidos y nos deja con una sonrisa, sin importar que esté hablando de la muerte o de los amorosos a los que les comen los ojos los gusanos. Irreverente y sarcástico como cuando dice: “Hay un modo en que me hagas completamente feliz amor mío: muérete”. Abrazó la prosa como la forma de dar un estilo propio a su poesía y la desarrollo de manera extensa y exitosa. La prosa de lo cotidiano bañada de poesía, eso es lo que podemos encontrar en las magnificas páginas de Sabines. Poeta que siempre tiene una palabra amable para hacer de eso que pasa constantemente algo maravilloso y nuevo. Rescato para cerrar esta triada un poema de Horal que dice más o menos así:

Yo no los sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
algún día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.

Todo se hace en silencio. Como
se hace la luz dentro del ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.

Cualquier día despiertan, sobre brazos;
piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.

(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo.)

Cerramos el recital, el telón cae y es la hora de los aplausos. Después el silencio, pero sólo por un momento mientras las voces de la conversación, del intercambio de opiniones, llena la sala. La poesía da de que hablar, estimula el intelecto despertando emociones. Pero no falta la sonrisa que se genera al repasar mentalmente las palabras, al releer los textos que ahora se van haciendo un hueco en la caja de la memoria. Ojalá que ahí se queden un buen tiempo y sirvan para hacer más espacio a estos poetas que ahora se despiden y vuelven a su estantería a esperar que quieras volver a visitarlos.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

10 comentarios

  1. Juan Carlos Galan   •  

    Conocia de nombre sólo a Sabines. Me ha encantado leer de estos tres buenos poetas.

    • Carlos Girón   •  

      Qué bueno que te han gustado Juan Carlos. Tanto la obra de Villaurrutia como la de Rosario Castellanos resultan realmente cautivadoras. Iré recuperando algunos de sus poemas para comentarlos. ¡Gracias por pasar por aquí! 🙂

  2. Pingback: Tres poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

  3. Bolboreta Papallona   •  

    Gracias, gracias y gracias. Por los poetas, por los poemas y por la poesía de tu prosa.

    • Carlos Girón   •  

      ¡Gracias a ti querida mariposa! La poesía le pertenece a estas grandes figuras. Yo sólo voy recogiendo migas por aquí y por allá para luego intentar reconstruir lo que sin duda era un delicioso trozo de pan. Quédate volando por aquí que pronto vuelvo con más de uno de ellos que tiene un lugar especial en mi mente y, por supuesto, en el corazón. ¡Abrazo de lepidóptero!

  4. Pingback: Objetivos SMART para generar HUMO

  5. Pingback: Fragmentos de "Hojas secas", poema de Manuel Acuña

  6. Nacho Ballester Pardo   •  

    Muchas gracias por compartir a estos tres poetas mexicanos. A mí también me gusta mucho Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1954). Un abrazo 😀

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Nacho! Gracias a ti por el comentario. Conozco de nombre a Vicente Quirarte, pero lamentablemente no me he acercado a su obra. Me lo apunto como pendiente para escribir algo al respecto. ¡Muchas gracias de nuevo por pasar por este rincón! 🙂

  7. Pingback: Fragmentos de amor y desamor en la poesía de Villaurrutia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.