“Ready player one”, un libro para regresar al futuro

Ready player one es la primera novela de Ernest Cline

En Ready player one encontramos algo más que un tributo a la década de los ochenta. La visión de Ernest Cline sobre el futuro se construye retomando líneas argumentales que hemos visto ya más de una vez en el pasado. Con ello ha logrado construir una historia ideal para los nostálgicos ochenteros, pero que no termina de ser redonda. Así que, antes de que la versión cinematográfica de Steven Spielberg llene de comentarios la red, creo que vale la pena repasar lo que hay en el libro que le da origen. El futuro de Cline se construye con la nostalgia del pasado.

Si bien los videojuegos, anime y películas de los ochenta son la base de Ready player one, hay mucho más que eso en el entramado de la historia. Estos elementos son los que enganchan, los que dan una dosis de melancolía generando un lazo emocional con el relato. Pero ya desde el seudónimo de Wade, el protagonista, tenemos una clara referencia a un entramado todavía más profundo y antiguo: Parzival. Estamos, en efecto, ante la historia del héroe que ha de descubrir su lugar en el mundo mientras descubre sus propias virtudes y habilidades. El Grial tiene aquí forma de huevo y no es casualidad el estreno de la película en estas fechas, pues bien sabemos que este tipo de “secretos” escondidos dentro de un juego se conocen como easter egg o huevo de pascua.

Ready player one y la narrativa del videojuego

Lo primero que tenemos que admitir, entonces, es que la línea argumental detrás de un videojuego es esencial para su éxito. En el libro nos damos cuenta del salto que hay de las historias que acompañan a lo juegos de mesa a sus variaciones en los videojuegos. Un juego necesita una historia, necesita un héroe y debe transmitir a quien lo juega todas las sensaciones que implica el recorrer ese camino hasta hacerse con la victoria. En Ready player one hay solamente un juego: OASIS. Su creador, James Halliday, no ignoraba este elemento como buen friki de los ochenta. Por lo que parte de las razones que explican su peculiar testamento bien pueden estar en este elemento, es decir, en devolverle el alma al juego dándole un héroe que pueda contar su historia.

El camino del héroe y el sueño americano se dan la mano en Ready player one. - tuitéalo    

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El éxito de su creación recae precisamente en darle un sentido y propósito. Parzival, un chico que parte de condiciones desventajosas en relación a otros jugadores, se abre camino gracias a sus habilidades y capacidades. Una idea sumamente seductora para el público americano: es el mérito el que se impone incluso a las más poderosas fuerzas corporativas. Quien tiene un sueño y una pasión puede alcanzar la cima. Una línea argumental que se entremezcla con el camino del héroe, pero que puede hacer la historia ligeramente predecible. Así que Cline parece querer añadir otras líneas que le ayudan a conectar más con el presente y un posible futuro.

Utopía y distopía

El escenario de partida no está precisamente dentro de OASIS. Lo que tenemos es un mundo decadente que sufre las consecuencias de un colapso económico y social. Se parte de una distopía que ha tenido la capacidad de construirse su propia utopía. Un entorno de realidad virtual donde se puede ser lo que se quiera ser, si se tienen los recursos necesarios por supuesto. La humanidad entera ha escapado a esa otra dimensión donde se puede decidir sobre el propio aspecto y desarrollar una vida que poco o nada tiene que ver con la cruda realidad. Aunque también en esta dimensión existe una moneda de cambio, por lo que las posibilidades tienen un límite.

Lo que sucede en la utopía puede transformar la distopía. - tuitéalo    

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De cualquier manera, OASIS (Simulación de Inmersión Sensorial Ontológica Antropocéntrica) ha sido construida para solventar necesidades que el mundo real ya no está en condiciones de aportar. Entre ellas la educación, por ejemplo. Este tipo de elemento nos hace pensar en que la tecnología permite una democratización de las posibilidades, aunque ni ella escape a la monetización haciendo que incluso en esa utopía haya niveles o grados. El héroe, entonces, puede emerger porque hay un contexto que le permite sacar partido de una igualdad virtual en las condiciones mínimas. Ello le permitiría transformar también su realidad en la dimensión de la distopía. El objetivo, por tanto, está en llevar a lo real lo que habita en la utopía.

La vuelta al futuro que nos pisa los talones

El mundo de OASIS se construye con las referencias a un pasado mejor, mientras que en la realidad se proyecta un futuro no tan prometedor. Sin embargo creo que la ficción construida dentro de este sistema de simulación puede hacernos pensar profundamente en el presente. Hoy mismo no necesitamos guantes o gafas especiales para conectar de manera virtual con los demás. Por aquí y por allá vemos a personas que viven a través de sus dispositivos móviles. La interacción social, la distribución del conocimiento y hasta las transacciones financieras pasan por un dispositivo conectado a la red. La realidad virtual nos ha alcanzado desde hace ya un tiempo.

Nuestro presente está ya invadido por la virtualidad que pensamos como futura. - tuitéalo    

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De aquí que la lucha del héroe por mantener ese espacio libre de la influencia e injerencia de las grandes corporaciones tenga un eco importante en los lectores. Se trata de mantener intacto el privilegio de imaginar y construir un mundo propio. Derecho a la privacidad y a tener el control de los propios datos. Temas que se mencionan de pasada, pero que resuenan con fuerza en nuestro contexto. Claro que cada uno de ellos daría para desarrollar una línea argumental más allá de Ready player one.

El problema es que, al final, todo se centra en la figura del héroe en solitario. Es uno el que salva al colectivo a pesar del trabajo en equipo. De ahí que Cline no consiga escapar a la trampa. Si algo nos puede enseñar la virtualidad en red es que hay una fuerza mucho más poderosa que la del individuo: la de la comunidad. Pero el cierre de la historia se olvida de esto y nos deja con una escena de amor y reconocimiento que parece querer decir que más allá de lo virtual está el rostro de la belleza y el amor que tanto anhelamos. Que lo que más importa es real e imperfecto. ¿Será ese el mensaje que necesitamos en este presente que huele tanto a futuro y distopía?

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby @ratonbloguero   •  

    Carlos, la década de los 80 tiene unas características especial que siguen siendo referencia para otras. Sería interesante hacer un estudio profundo de lo que se dio en aquella década como para que se sigan dando dichas referencias.

    • Carlos Girón   •     Autor

      Mi querido ratón, es una propuesta más que interesante. Creo que en los 80 encontramos la semilla de más de una de las herramientas que marcan nuestros días. Lo que se soñaba en esos años alimentó el imaginario de una juventud que hoy tiene en sus manos el mundo. Sin duda una mirada a fondo nos haría comprender más y mejor los caminos que hoy seguimos. ¡Abrazo roedor!

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