Madre! o de las peculiaridades del lenguaje cinematográfico

En Madre! la interpretación es necesaria, aunque no sea una película redonda

La última película del siempre controvertido Darren Aronofsky, Madre!, puede resultar completamente fastidiosa para unos y sublime para otros. Lo único seguro es que se trata de un film que no deja indiferente a ninguno. Incomoda, despierta el fastidio y hasta puede que más de uno se levante de la sala atónito ante el espectáculo del neoyorkino. Protagonizada por Jennifer Lawrence y Javier Bardem, el elenco se completa con figuras de la talla de Ed Harris y Michelle Pfeiffer. La mesa parece estar servida con lo mejor de la cocina. Pero Aronofsky tiene más de una sorpresa reservada para el auditorio que debe tener las antenas de la interpretación atentas desde el primer momento.

Madre! es una obra que se enmarca perfectamente en el ámbito del arte contemporáneo. Se trata de una película compleja, una que incomoda por la tensión que genera en el pensamiento. ¿A qué viene todo esto? ¿Qué está pasando realmente en esa casa? ¿Quiénes son todas estas personas? Demasiadas preguntas ante una historia que no ofrece ni los nombres de cada uno de los personajes. Estos aparecen ahí como si el espectador tuviera que conocerlos o reconocerlos. Madre! obliga a la reflexión. - tuitéalo     Demanda de cada uno la máxima atención al detalle y, sobre todo, hace indispensable realizar una interpretación para intentar darle un sentido. Esto es justamente lo que hay que aplaudir a Aronofsky: hacer cine no para su fácil consumo, sino para desarrollar un lenguaje cinematográfico.

Madre! y el lenguaje del cine

Si revisamos la filmografía de Aronofsky podemos saber ya que no es precisamente un director de películas ligeras. Pi, fe en el caos, Requiem por un sueño y La fuente de la vida son algunos ejemplos de lo que podemos esperar de la mente Darren. Pero también lo son del desarrollo de su peculiar forma de narrar con imágenes, de su forma de explorar las dimensiones más crudas y complejas de lo humano. Sueños, pesadillas, anhelos destrozados con el dolor desgarrador que le acompaña. La historia no es siempre lineal. La clásica estructura de planteamiento, nudo y desenlace no se sigue al pie de la letra y se da paso al caos propio de la situación retratada. A pesar de su riguroso método creativo, Aronofsky no es un autor que tenga miedo al caos  y Madre! no es una excepción.

Madre! rompe el tiempo para dar un espacio al caos y al absurdo. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

La pintura ha tenido que dejar atrás el imperio de la línea propia de la escultura para comenzar a desarrollar su propio de lenguaje de color, formas, luces y sombras. Quizá el cine tiene que hacer lo propio con la linealidad temporal de la literatura. Romper con la secuencia para introducir en un breve lapso de tiempo alegorías visuales, abruptas interrupciones que den cuenta de una línea del tiempo acelerada y sin sentido fijo. Romper con una lógica para abrir otra. Dar espacio al caos y al absurdo que nos pone ante el rostro de la angustia incomodando cada célula del cuerpo. Aronofsky sabe utilizar todos los recursos del cine poniendo a su personaje principal en el centro de una secuencia de locura. Más allá del sentido y del discurso, el director hace que el cine tenga una voz propia y eso es de agradecerse.

La ecología y la invasión del paraíso

Este es el punto donde comienzan los spoilers. Aunque en este caso se trata más bien de una guía necesaria para quien espera una película como cualquier otra. Madre! es el peculiar cruce de una alegoría bíblica con una brutal crítica a la indiferencia e irreverencia con la que habitamos el planeta. Hay que poner atención a la secuencia con la que aparecen los personajes. Aunque el primer truco es que él (Bardem) parece que ha estado ahí desde el inicio, desde el despertar mismo, aunque no se le vea. Llega entonces un hombre, un desconocido que despierta cierto celo en la ama y señora de la casa. Le sigue una mujer, su esposa, que es quien incita a ir a donde el señor de la casa ha prohibido. Tocar el fruto prohibido desata su cólera. Después llegan los hermanos y el fratricidio. Lo que parece no tener sentido en realidad está siguiendo la línea temporal del libro de libros.

La crítica ecologista se teje con un tiempo del relato genesíaco.  - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Con esto debe ser más que suficiente para dar seguimiento al resto de alegorías: el hijo del padre sacrificado y devorado por los fieles, el perdón misericordioso con tintes ególatras tan propios de esa deidad del Antiguo Testamento, entre otros tantos. Pero aquí es donde aparece la pregunta: ¿quién es ella entonces? Se trata del escenario, de la espectadora que parece ser silenciada una y otra vez a pesar de sus reclamos. Una presencia casi invisible que despierta en nosotros un sentimiento de impotencia, de rabia por todo aquello que debe soportar. El director pretende entonces hacer de la pantalla un espejo: nosotros somos esos que invaden su paraíso y ella es la madre tierra con un corazón moribundo. Los discursos entonces se entrecruzan. Aronofsky teje una crítica ecologista con el relato fundacional de una religión. ¿Innovador o pretencioso?

La interpretación forzada

Hemos destacado ya que la película hace indispensable el esfuerzo intelectual e interpretativo. Pero habría que plantearse si esto es de verdad un acierto o un problema. Está de más discutir la libertad propia de todo proceso creativo, pero al momento de demandar un ejercicio intelectual de lo que no se escapa es de cierta responsabilidad de coherencia en las líneas que sostienen a la obra por más rizomáticas que sean. En este sentido creo que la película no solamente fuerza la interpretación por parte del espectador, sino que su interpretación misma de un relato es sin duda un tanto forzada. Esto se vuelve evidente cuando el caos se hace presente y se precipita el desenlace del film. Aronofsky está obligado a dar una especie de versión propia del final de los tiempos sin salirse del marco previamente trazado y parece que en este punto se estrella un poco.

El arte de forzar a interpretar partiendo de una interpretación forzada. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

El director termina abrazando una especie de eterno retorno apostando a la omnipotencia del padre. Pero esto siembra demasiadas dudas. El espectador, más o menos consciente, sabe que le han engañado, que algo no anda bien. La circularidad del tiempo no se lleva bien con la escatología propia del relato bíblico. Así que queda evidenciado que el director ha entrado y salido de esta lógica como le ha dado la gana. Sale para introducir su crítica mordaz. Pero vuelve a entrar para finalizar lo que había ya encarrilado durante el primer tramo de la película. En pocas palabras, las piezas no terminan de embonar del todo. Es por eso que Madre! es una extraordinaria película por lo que aporta desde el punto de vista cinematográfico y porque no permite la indiferencia del espectador, pero no termina de ser una obra redonda. Quizás las últimas palabras del padre a la calcinada madre son precisamente lo que el director mismo nos dice para cerrar el film: lo suyo es crear, no puede hacer otra cosa, así que la próxima vez se esforzará en hacerlo mejor.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby @ratonbloguero   •  

    Carlos, me ha gustado lo de la ‘interpretación forzada’. ¿Acaso no hacemos eso todos los días aunque los acontecimientos vayan en otra dirección?

    • Carlos Girón   •     Autor

      Mi querido ratón, sin duda vivimos en un tiempo de muchas interpretaciones forzadas. La cosa es determinar qué intención hay detrás de ello, si es que las hay. Si se trata de una “ceguera” ingenua no habrá mucho problema. La cosa se pone complicada cuando esas interpretaciones se están haciendo para pintar todo con los colores de una determinada ideología. Ante estos casos hay que tener lista esa gran arma humana que es la razón crítica. ¡Abrazo roedor!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *