“Lucy”, el tiempo y el problema de la conciencia

El tema de la conciencia está muy presente en Lucy, la película de Besson

Luc Besson es un director que me suele generar sentimientos encontrados. Tiene una forma de narrar historias en medio de un montón de escenas de acción que me parece envidiable. Cualquiera puede hacer volar cosas por los aires y llenar de tiros una película, pero hacerlo mientras te cuentan una historia que, además, tiene un trasfondo bastante complejo, bueno, eso no es sencillo. El francés ya había dado señales de esto en anteriores intentos, particularmente en El quinto elemento, pero todavía se le colaba un tono simplón en el tratamiento del tema vertebrador de la película: el amor. En Lucy, no obstante, me parece que obtiene el grado con honores.

Sé que las comparaciones no son lo mejor, pero la proximidad con la última entrega de Johnny Deep, Transcendence, hace casi inevitable tener ambas historias en el horizonte para ver sus semejanzas y diferencias. Más allá de que ambas cuentan con Morgan Freeman en el reparto encarnando a un prominente y sabio científico, las temáticas son también bastantes cercanas. Las dos tocan el tema de la conciencia, su naturaleza, alcances y los peligros que entraña el desarrollar su poder de manera ilimitada. La diferencia, no obstante, es que Besson se ciñe a la historia valiéndose de la ficción para explorar hipótesis científicas. En Trascendence, mientras tanto, se hace toda una maraña de dilemas morales con tintes ideológicos y su buena dosis de acción. Lucy, por su parte, ofrece un gran ejemplo de una buena historia de ficción conviviendo sobre líneas como el tráfico de drogas, el poder y los ordenadores sin perder un hilo conductor claro y definido.

La conciencia y lo fortuito

Hay una pregunta de corte filosófico que dice: ¿por qué el ser y no la nada? El paso de una cosa a otra, del vació a la inmensa cantidad de elementos en el Universo, es algo que bien puede considerarse como fortuito. En otras palabras, esto o bien se explica por la voluntad de un ser creador o se opta por decir que simplemente fue así, sin causa ni motivo aparente más allá de la mera necesidad. En la vía de la ciencia lo que hay que explorar es el cómo y no necesariamente el por qué. De lo que se trata, entonces, es de seguir el rastro de información que hay en las cosas del mundo encerrado en lo más pequeño del mismo: las células y los átomos. Los misterios del Universo entero están grabados en nuestro componentes más básicos. - tuitéalo     Lo que sucede de manera fortuita deja un rastro de experiencia y aprendizaje que condiciona los siguientes pasos. La memoria de la vida como una gran unidad se actualiza en cada una de sus partes.

Nada más fortuito que la aparición de una conciencia en el conjunto del Universo. - tuitéalo    

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La idea es bastante potente: lo uno y lo múltiple, lo mismo en lo diverso y lo diverso recreándose a partir de lo mismo. De ese péndulo constante, de ese movimiento que desde Darwin pensamos que va buscando siempre una mejor adaptación a las condiciones, surge el más fortuito de los elementos: la conciencia. Es curioso que este elemento, justo el que nos permite percatarnos de todo lo anterior, sea el más grande misterio para sí mismo. ¿Qué ventaja representa la conciencia en el contexto de la evolución? Las respuestas pueden seguir llegando desde la filosofía misma: la creación, la vida contemplándose a sí misma. El problema es que la vida es demasiado grande, demasiada información para una conciencia limitada como la nuestra. Pero qué pasaría si despertáramos hasta el último rincón de nuestra capacidad cerebral, si optimizáramos el hardware para sacar el 100% de ese súper ordenador. Esta es la pregunta base de la película que se juega en el contexto de una poderosa idea.

Todo es cuestión de tiempo

El problema de la conciencia es una cuestión de dimensiones que, además, se reducen a dos: tiempo y espacio. Entre estos dos ejes se juega la vida misma, aunque en realidad hay uno que parece llevarse los reflectores. Si intentas pensar el final de los tiempos sin confundirlo con el fin del mundo verás que el espacio se difumina de inmediato. Por el contrario, si borramos de pronto la totalidad del espacio puede que el tiempo siga su marcha en el vacío. Complejo de desarrollar y sin duda algo que puede generar un buen dolor de cabeza. Pero el psicodélico viaje que propone Besson (¿sería mucho decir que es una variante del que vemos en 2001: Una odisea del espacio?) nos hace ver las razones para afirmar que la verdadera unidad, lo que realmente importa, está en el tiempo. El todo, en efecto, es una cuestión de tiempo.

El tiempo es una unidad que nos esforzamos por dividir y segmentar. - tuitéalo    

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Los puntos de referencia, lo que marcamos como pausas en un continuo fluir, son completamente artificiales. Nos ayudan a nosotros a establecer una ilusión de control, de estar por encima de una corriente que es mucho más grande que nosotros. Somos partículas de información en el océano del cosmos. - tuitéalo     La conciencia, por tanto, se esfuerza por detener esa velocidad de vértigo para comprender fragmentos cuando, quizá, lo más importante está en captar en un instante la totalidad, la perpetuidad sin principio, sucesión ni fin: la eternidad. Nuestras propias limitaciones nos llevan a generar mitos, leyendas y fábulas en torno a esta dimensión desbordante. Lucy es una más de ellas en clave de película de acción y ciencia ficción.

La singularidad que se desvanece

En el marco de esta gran teoría de la evolución de la totalidad y las ideas filosóficas en torno al tiempo y la conciencia, aparece un problema paralelo pero igualmente relevante: el de la singularidad. Que un sujeto desarrolle una conciencia capaz de captar el todo no puede dejarle intacto, sin cambio alguno. Las religiones hablan de la muerte y la locura como consecuencia de mirar a un dios a los ojos. Este tipo de conocimiento se susurra, se intuye, se aplica en pequeñas dosis porque de lo contrario, como pasa con las drogas, se está ante el riesgo de la completa destrucción. Tanto la muerte como la locura, en efecto, suponen la disolución de todo aquello que nos hace singulares: nuestro cuerpo y nuestros actos rompen su continuidad para convertirse un recuerdo que podrá ser armado una y otra vez a voluntad de quien quiera contar nuestra historia.

El conocimiento absoluto es un susurro, porque de lo contrario nos dejaría sordos. - tuitéalo    

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Pero volvamos a la perspectiva de la eternidad: ¿qué somos frente a lo eterno? El sentimiento de criatura nos llega de golpe y todas las ilusiones que tanto nos esforzamos por construir para sentirnos únicos y especiales se desmoronan. La apuesta por el conocimiento, en este caso, devora la parte emotiva de Lucy (Scarlett Johansson) dejándonos ver que la singularidad está precisamente en esa dimensión pasional con la que nos vinculamos con el mundo. La pertenencia y la diferencia son manifestaciones de un apego emotivo a las cosas que, si desaparece, deja paso a la clara conciencia de ser una partícula de polvo más en el conjunto. Idea interesante, pero que, debo decirlo, falla un poco porque la interpretación de Johansson nos entrega más un robot que una conciencia plena y serena por no padecer los embates de la marea emocional. A esto podría agregar el peligro del nihilismo extremo que se ciñe sobre una propuesta de estas características y que no se vislumbra en la película, pero eso tendrá que quedar aplazado. Por lo pronto no queda sino invitarte a verla (sobre todo si te gusta el cine de acción y ciencia ficción) y sacar tus propias conclusiones que agradeceré mucho si las compartes con todos en este espacio.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

22 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Supongo que si alguna vez llegásemos al 100% de nuestra capacidad cerebral, nos sentiríamos unidos al universo. Pero no como una parte, sino como el universo mismo.

    Al fin y al cabo, no somos más que polvo de estrellas. Polvo, sí; pero de estrellas…

    Seríamos uno con el universo; con lo cual, las cuestiones sobre el tiempo y el espacio carecerían de sentido.

    • Carlos Girón   •  

      Esto me huele a que fuiste asistente de dirección de Besson o guionista de la película. 🙂 Date una vuelta por los cines porque la idea es justamente la que dices. Igual después del e-book puedes hacer un guión para un corto de comentario-ficción o ciencia-comentario, lo que te guste más. ¡Abrazo roedor!

      • #Jerby   •  

        Con sólo el 10%, ya se pueden hacer cosas como éstas:

        Cuando reflexionas, te comunicas con el universo;
        cuando meditas, el universo se comunica contigo.

        • Bolboreta Papallona   •  

          Y cuando sonríes, el universo sonríe 🙂

        • Carlos Girón   •  

          Interesante ida y vuelta Jerby. En el silencio el Universo habla, en el murmullo de la razón el Universo escucha. ¡Qué paciencia la del Universo! 😛

    • Bolboreta Papallona   •  

      No puedo más que recordar a Quevedo: …serán ceniza, más tendrá sentido;
      polvo serán, más polvo enamorado.

  2. Bolboreta Papallona   •  

    Nihilismo… espero con atención ese artículo…

    • Carlos Girón   •  

      Mi querida mariposa. Ese es un artículo complejo que me parece tendrá que dividirse en varias partes. Le daré forma a la idea, pero mientras tanto valga la siguiente reflexión: si todo está ya escrito en las leyes de la naturaleza, ¿qué sentido tienen los valores y las decisiones humanas? Terrenos peligrosos, pero con la guía de los colores de la mariposa todo se puede superar. 🙂 ¡Abrazo lepidóptero!

  3. jony   •  

    Hola Carlos!
    He visto la película y simplemente me encantó. Obviamente todo son suposiciones lo que dice la película. Pero aunque parezca un incrédulo, creo fírmemente en la teoría de la película. Estoy de acuerdo con el comentario de Jerby, llegar al 100% es ser parte del Universo. El problema del ser humamo actual, es que no se siente parte del universo, sino de sí mismo, gran problema para la propia evolución.
    Pero ya hacía falta películas de este estilo para que el despertar mental empiece a florecer 🙂 .
    Un abrazo!

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Jony! Estuve leyendo por ahí algunas críticas y comentarios que valoraban muy mal la película. Se le señala que el guión se pierde al final con una resolución simplemente insostenible. No sé si es que las expectativas están en el polo opuesto a lo que la película propone o simplemente se disfruta de criticar la ficción que siempre tiene el riesgo de “imaginar de más”. Creo que lo que dices es justo lo que uno debería estar en disposición, si no de creer si al menos de suponer, para poder ver más allá de lo que es un evidente ejercicio de ciencia ficción. Pero bueno, mientras tanto disfrutamos y reflexionamos en torno a la película. ¡Un abrazo!

  4. Carlos Girón   •  

    ¡Lo mismo digo mi querida Laura! Muchas gracias por tu comentario. Por aquí te espero en los jueves de cine. Algo me dice que la película que comento esta semana te va a gustar. ¡Un abrazo fuerte!

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  7. Roberto Artacho   •  

    Lo absoluto está contenido en lo insignificante. Sin deseo de adquirir, no existe mayor beneficio que nada. Mushotoku. Esa a mí entender, es la esencia de Lucy. Luego en la película transmiten todo lo contrario, claro, como no deja de ser una americanada, tienen que fomentar el espíritu de provecho y el ganar más y más. Ese es el entretenimiento.

    • Carlos Girón   •  

      Saludos Roberto, muchas gracias por tu comentario. Interesante la idea que planteas en esa lectura del deseo de adquirir. A pesar de que, como dices, estamos ante una americanada, creo que las ideas no pueden dominarlas en todas sus dimensiones. Así que si bien la lectura que haces puede ser parte de la intención, hay otras cosas que se pueden leer en los mismo que se dice. Es la magia del lenguaje que no le pertenece a Hollywood ni a nadie. ¡Saludos!

  8. Hemos Visto   •  

    Sin lugar a dudas una de las más grandes lecturas de la película “Lucy”. A nosotros nos gustó y le vimos mucho trasfondo, pero después de leer tu disertación y después de compartir la sugerencia de verla, creo que nos tocará un segundo visionado, jejeje

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos! Muchas gracias por el comentario. Lo más importante es poder generar una pluralidad de lecturas que nos ayuden a disfrutar más de una obra. Así que no dejes de compartir las impresiones sin dejar que estas ocurrencias condicionen demasiado. ¡Un abrazo!

  9. Jessica Estrella   •  

    Impactante, no puedo decir más. Tu artículo me hace poder explicar lo que tal vez en mis palabras no podría por falta de conocimiento científico. Soy Jessi, estudio el primer año de la licenciatura en gerontología. Sin embargo, debo confensar que siempre me ha llamado la atención este tipo cosas, soy Cristiana hace apenas un año y te sonara extraño tal vez pero esto a mi me confirma muchas de las cosas que habla la biblia sobre un Dios infinito, un ser que más allá compararlo con religión; lo comparo con ciencia y arte; algo inexplicable. Mi comentario es el siguiente: considero que la pelicula en alguna parte tiene razón lo cual me obligo a recordar lo que la Biblia dice en Genesis 1:26 cuando dice que “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” es cuando ahí entro en discusión, ya que somos creación de alguien infinito, un ser supremo capaz de saber TODO, y por lo tanto tenemos esa misma capacidad es solo que no se nos ha permitido desarrollarla por el mismo motivo que ha detenido y destruido en muchas ocasiones al ser humano; Poder. La necesidad de ser mayor y tener domino sobre los demás, lo cual me hace reflexionar en otras situaciones relevantes a cerca de este poco inexplorado libro. Mi opinión es (de acuerdo a lo que me he permitido conocer) que somos imagen de aquél que nos creo por el simple hecho de tener algo singular; vida. Pero eso no nos hace especiales en este mundo, hasta que nos permitimos conocer lo más pequeño de nuestro organismo. En fin, con este comentario no pretendo más que expresar lo que me hizo ver la pelicula 😃 y como lo puedo comparar con lo que sé. Saludos 😉

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Jessi! Muchas gracias por tu comentario. Me alegra que esas líneas ayuden a motivar una reflexión. El tema, como bien muestras, tiene muchas líneas para seguir pensando. Por aquí ya hemos dedicado algo de tiempo a ese interesante punto del dominio y el poder, pero todavía queda mucho por hablar al respecto. Así que me pondré a darle vueltas al tema para dedicarle un poco más de espacio por aquí. Muchas gracias de nuevo y más saludos. 🙂

  10. Pingback: Tengo la respuesta correcta

  11. ana   •  

    Excelente tu publicacion pero se te olvido hablar de las referencias con la filosofia luciferiana, la cual tiene mucho simbolismo en esta pelicula!

    • Carlos Girón   •     Autor

      Saludos Ana y muchas gracias por tu comentario. ¿Es lo mismo la filosofía luciferina que la luciferiana? De ser así conozco muy poco sobre el tema como para atreverme a establecer relaciones. Pero lo miraré a ver si podemos enriquecer el texto. ¡Muchas gracias por el dato!

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