La La Land: La ciudad de las estrellas y la orquesta visual

La La Land es una auténtica oda al cine

La La Land. La ciudad de las estrellas se ha llevado las palmas en las últimas semanas. Debo confesar que tenía serias dudas al respecto, pero la pantalla se ha encargado de disiparlas por completo. El manejo del color y la perfecta sincronía entre la música, el baile, la historia y la imagen nos regalan una auténtica orquesta visual. Damien Chazelle da una gran muestra de su atención al detalle y de la capacidad de contar una historia. Más de una vez nos da un bello recordartorio de lo que puede hacer el cine en este sentido. Todos los elementos del séptimo arte se ponen en juego para contarnos la historia de Sebastian y Mia.

La coincidencia es el punto de partida para la historia. Siempre se agradece un inicio fortuito, una silenciosa participación del azar en medio de un coro de alegres danzantes. Al final nuestros encuentros son siempre un acto completamente fortuito. - tuitéalo     ¿Cuándo fue la primera vez que nuestras miradas se cruzaron? Después de ese momento inaugural el resto es buscar la coincidencia. Dos almas talentosas, pero un poco perdidas, han de encontrar y construir un camino conjunto. La historia nos es nada nuevo, tampoco lo es el formato. ¿Qué aporta entonces La La Land que nos tiene a todos enamorados?

La La Land y la danza de la cámara

Desde un inicio nos queda claro que el director es un mago de la cámara. Una autopista, un atasco y, como no podía ser de otra manera, todos salen a cantar para dar la bienvenida al nuevo día. El seguimiento que hace la cámara de toda la secuencia es completamente alucinante. Se trata de una coreografía donde la cámara es una más de las bailarinas que participan en ella. La destreza y perfecta sincronía del movimiento nos llevan a disfrutar de un inicio lleno de energía. De paso recordamos la importancia y el poder que tiene la cámara como elemento esencial del cine. Puede tratarse de un personaje más y es, en este caso, quien marca la diferencia de ritmo entre el ojo del espectador ante una danza y el que mira un momento de introspección haciendo de ojo de la conciencia.

La cámara puede ser un personaje más en la historia. - tuitéalo    

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Los puntos de vista son esenciales. Aquí hay también una danza, un ritmo, un baile que va de arriba a abajo adentrándonos en la historia. Todo está perfectamente coordinado, se mueve en el tiempo justo y va ofreciendo las notas más adecuadas en cada momento. Cercanía de los planos que se intercalan con un plano abierto que da paso al baile, a la música, a los efectos que nos recuerdan otros tiempos en el que el cine era fiel compañero de la danza. La cámara avanza y retrocede, entonces, para proponer una historia e invitarnos a disfrutar de las capacidades de los intérpretes más allá del diálogo. El cine es una amalgama de artes y La La Land nos los recuerda a cada momento.

La importancia del escenario

El título de la película en castellano no deja lugar a dudas: La ciudad de las estrellas. La La Land es un recordatorio de la importancia del lugar, de la relevancia que tiene el espacio donde se desarrolla la acción. El lugar nos determina, nos da las condiciones donde podemos realizar ciertas cosas e impide otras tantas. ¿Qué puede hacerse entonces en la ciudad de las estrellas? La respuesta se dibuja de inmediato con una sonrisa: ¡brillar! El destino está escrito desde el primero momento, lo que importa es acompañar por los rincones del espacio para ver cómo se va de la incertidumbre a lo que resulta más propio para los personajes.

El escenario establece límites y nos da posibilidades. - tuitéalo    

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Pero hay un espacio para la improvisación. Sebastian (Ryan Gosling) nos regala una maravillosa descripción del jazz como esa invitación a la variación dentro de una misma línea melódica. Distancia y proximidad vuelven a tener una importante participación aquí. El saxofón propone, la batería le sigue y el teclado interpreta por su cuenta hasta que se reune de nuevo en el punto de partida. No hay discordancia y al final todo parece ser parte de un plan previamente acordado. El final es por eso siempre una sorpresa bien guardada en el futuro. Aunque el camino para llegar a él tenga más de una salida posible. En el escenario hay una línea base donde la posibilidad juega a los dados. - tuitéalo    

La importancia de contar una historia

En toda historia, como en la música, puede haber pausas de silencio. A veces se manifiesta en la manera de la distancia. La oportunidad toca a la puerta y separa a los amantes hasta que es momento de volver a ese leitmotiv del teclado. Unas cuantas notas son más que suficientes para desatar la fuerza de la posibilidad. - tuitéalo     Toda una historia altenativa nos impacta. Un film entero condensado en unos cuantos minutos donde nos llenamos de nostalgia por todo lo que pudo ser. Ésta, de hecho, me parece la idea fuerza detrás del film entero. La nostalgia del cine de antaño se da la mano con la nostalgia de la posibilidad para regalarnos un momento realmente mágico.

A veces contar bien una historia es más que suficiente para hacer magia. - tuitéalo    

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Al final se vuelve a la realidad. La alternativa se cierra dando paso a una música tranquila. La cámara sigue su juego de planos que van de mostrar una mirada a ser ella misma la mirada. Se despide así recordándonos la importancia de contar una historia. La manera en la que el cine puede invitarnos a viajar al ritmo de una auténtica orquesta visual. La La Land es una oda al cine, un canto al espacio donde no se puede hacer más que brillar. Sin duda que se llevará más de un merecido premio. Porque el cine, para ser buen cine, no necesariamente tiene que estar lleno de desgracias, sangre y llantos. A veces basta con contar bien una historia.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Los encuentros pueden ser efímeros, pero las conexiones suponen un gran esfuerzo.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón, sin duda que las conexiones son mucho más potentes y por tanto requieren de un esfuerzo mayor. En la película, de hecho, vemos lo que puede pasar si se pone algo de empeño a un encuentro que parecía efímero. ¡Abrazo roedor!

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