Imaginación y visualización: entre frustración y las cosas chingonas

Imaginación y visualización se confunden en el imperativo de frustración

¿Quién no ha escuchado hablar de visualización en nuestros días? Sí, de esa técnica de motivación que parece una respuesta mágica para llevar una vida mejor. Lo que veo con claridad en este ejercicio es que se presta para confundir con mucha facilidad imaginación y visualización. Esto por no hablar ya de confundir lo visualizado con la realidad que es la base de lo que vamos a llamar aquí el imperativo de la frustración. Este imperativo funciona, entre otras cosas, porque imaginación y visualización han entrado en una relación de feliz promiscuidad. Vamos a ver más de cerca este interesante mecanismo.

Para ejemplificar mejor las cosas tomemos la polémica generada por una declaración de Javier “Chicharito” Hernández, jugador de la selección mexicana de futbol, durante una entrevista previa al mundial de su especialidad. En ella lanzó la sentencia que se convertiría tanto en lema de batalla como en motivo de burlas: imaginémonos cosas chingonas. La frase se dice en respuesta a una postura que encuentra imposible que México tenga una participación ejemplar en el torneo por venir. Ante esto Hernández llama a imaginar cosas mejores, cosas grandes y pregunta: ¿por qué no? El juego de las expectativas se pone sobre la mesa y con él imaginación y visualización entran al campo.

Visualización como técnica

En este singular episodio con el carismático jugador se comenzó a debatir la importancia de visualizar los objetivos para alcanzarlos. Pero entonces comenzamos con la necesaria labor de distinción: no es lo mismo una expectativa que un objetivo. No es lo mismo decir: me gustaría ser campeón a mi objetivo es ser campeón. La expectativa es una esperanza, una proyección de una situación deseada ante la cual nos quedamos expectantes. Nos convertimos, por decirlo de alguna manera, en el proyector de nuestros propios deseos ocupando al mismo tiempo la butaca de privilegio como espectadores.

Visualizar nos ayuda a pasar de la expectativa al objetivo. - tuitéalo    

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El objetivo, por otro lado, es algo mucho más específico y trabajado. Un objetivo tiene características muy bien delimitadas. De aquí que un ejercicio de visualización bien entendido puede ayudar a pasar de una expectativa a un objetivo. Visualizar nos lleva a ponerle cara y ojos a la expectativa, avanzar para salir de esa dimensión general del deseo. Hemos de concretar precisamente para conectar con elementos de la realidad, para comenzar a hacer esa labor de comunicación entre la imagen mental y el terreno de lo real, posible y concreto. Este es un diálogo, una negociación donde, como puede anticiparse, es mejor saber bien las cartas con las que se cuenta.

Imaginación y creaciones humanas

La imaginación, por su parte, no es ninguna técnica. La imaginación es una facultad, una capacidad con la que contamos para realizar una operación bastante singular. Imaginar no es el mero hecho generar imágenes mentales para contemplarlas. De hecho esta sola idea ya nos pone frente a un dilema: con qué órgano se ven las creaciones de la imaginación, ¿puede limitarse a la visión? Estas creaciones son el resultado de una síntesis de información con la cual contamos pero que no necesariamente se encuentra siempre relacionada. Es en esta medida que la imaginación es una facultad que participa no solamente en el campo del arte, sino también en el conocimiento que requiere de establecer conexiones ahí donde parecían inexistentes y hasta imposibles.

La imaginación es la facultad que hace posible la visualización. - tuitéalo    

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Definir la imaginación como facultad la sitúa de inmediato en otro nivel. Se trata de una aptitud, de algo que nos permite estar en condiciones para hacer algo. En este sentido la invitación del Chicharito puede ser entendida como un recordatorio de esta facultad para elaborar escenarios fantásticos e inesperados. Sí, podemos imaginar cosas chingonas sin compromiso alguno con que lo imaginado tenga que dar un paso hacia la realidad. Es verdad que ejercitar la imaginación de esta manera es fundamental para generar los estados que pretende la visualización como técnica. Pero entendamos la distancia entre imaginación y visualización: la segunda se vale de la primera para concretar su propósito.

Imaginación y visualización: el imperativo de la frustración

El daño que ha hecho la famosa ley de la atracción está precisamente en que tiende a confundir las cosas. Tenemos la facultad de imaginar. Gracias a ello podemos visualizar una situación con todo detalle aunque todavía no haya acontecido. Esto nos hace volver muy específico lo que esperamos y deseamos, nos ayuda a concretar el deseo en objetivos. Con un objetivo se puede diseñar un plan de acción, trazar una ruta hacia lo deseado. Pero, además, el poder de la imaginación ayuda a generar un estado anímico más propicio para diseñar y recorrer este camino. Nos encontramos más abiertos y receptivos.

Imaginación y visualización no son fábricas de moneda, ni generan deudas con la realidad. - tuitéalo    

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La ley de la atracción es fundamental para entender el imperativo de la frustración. Lo que acontece es que se confunde la imaginación con un decreto. Lo imaginado pasa a ser una deuda de que la vida tiene con nosotros, algo que nos pertenece ya por el simple hecho de haberlo imaginado. El simple hecho de haber imaginado nos hace acreedores de esa creación mental. Este tipo de decretos donde imaginación y visualización se ven pervertidas en su sentido son los que dan forma al imperativo de la frustración. Ni el poder de la imaginación, ni la técnica de la visualización garantizan la cabal realización de las cosas. El salto a lo real es puede darse con una infinita serie de variantes e imprevistos. Por lo que confundir las cosas lleva a una profunda frustración ante una deuda jamás saldada.

Al final México hizo un papel aceptable pero no superior a los torneos anteriores. Esto plantea preguntas, por supuesto. Las más ácidas señalan la ausencia de una imaginación chingona. No se imaginaron cosas lo suficientemente chingonas. Las más sensatas pondrán atención en la necesidad de no confundir las cosas. Expectativas no es lo mismo que objetivos. Imaginación y visualización son cercanas, pero no términos intercambiables. Imaginar a México campeón del mundo es un lindo sueño que, a priori, no presenta barreras para hacerse realidad.

Si la visualización no lleva al éxito hay que visualizar mejor: imperativo de la frustración. - tuitéalo    

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La visualización habrá de hacer su trabajo para saber lo que hace falta para que el sueño se vuelva un objetivo realizable. En este caso hubo imaginación y visualización. Eso significa que lo que falta está en otra parte. Pero el imperativo de la frustración es tan efectivo que hay quien dirá: imaginemos cosas más chingonas todavía, el problema está en los negativos que no visualizaron o cualquier lindura de estas que se empeñan en hacer más de lo mismo. Mientras las cosas se confundan el resultado está garantizado y no es precisamente el visualizado.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

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