Imaginación y cultura según Castoriadis: el magma de lo simbólico

Imaginación y cultura están muy relacionados en la perspectiva de Castoriadis

Después de haber explorado un poco la relación entre interpretación y cultura, no podemos sino atender a esta última de una manera un poco más detallada. Nos adentramos entonces en una selva de símbolos, en un campo poblado por esa capacidad de generar sentido que marca a lo humano. Tenemos una gran capacidad para generar imágenes del mundo. Imaginación y cultura tienen, de hecho, una historia bastante cercana que vale la pena atender. Para ello te propongo visitar a un autor quizá no tan conocido, pero sumamente interesante: Cornelius Castoriadis. En particular, nos interesa lo que expone en un apartado de su libro Los dominios del hombre. Pero vamos allá con las ideas.

El apartado en cuestión tiene un título más que sugerente: “Lo imaginario: la creación en el dominio historicosocial”. Con esto volvemos de lleno al tema que puede levantar ámpula entre los amantes del concepto de realidad como algo fijo e incuestionable. Vincular lo imaginario con lo históricosocial poniendo la palabra creación por el medio, es algo que  ya suena un poco peculiar. ¿Será que la historia y la sociedad son una ficción imaginaria? Para comenzar a explorar esta pregunta veremos cómo se define un elemento de lo social que normalmente vinculamos con lo estable: la institución.  A partir de ahí podremos ver de manera más clara la relación entre imaginación y cultura, así como las consecuencias del acercamiento entre este par de conceptos.

Institución, imaginación y cultura

La institución es, de hecho, una cosa establecida o fundada, algo que requiere de una acción, es decir, de ser instituido. Es verdad entonces que las instituciones en una sociedad son puntos firmes de apoyo, pero sólo porque alguien los ha puesto ahí antes. La noción de institución para Castoriadis incluye “normas, valores, lenguajes, herramientas, procedimientos y métodos de hacer frente a las cosas y de hacer cosas, y desde luego, el individuo mismo, tanto en general como en el tipo y la forma particulares que le da la sociedad considerada (en sus diferenciaciones: hombre/mujer, por ejemplo).” Ya se ve que las variables incluidas nos ponen de lleno en el terreno de lo simbólico. Los símbolos nos orientan en nuestro hacer frente a las cosas. - tuitéalo     Por lo que instituir es también un acto simbólico.

Las instituciones nos orientan y nos constituyen al mismo tiempo que nosotros les damos forma. - tuitéalo    

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Por otro lado, para Castoriadis las instituciones se imponen incorporándolas en el individuo social junto con los “mecanismos” para perpetuarles. No es suficiente con instituir algo, el edificio requerirá de mantenimiento y, por lo tanto, una institución supone también los procedimientos para su conservación. Esto significa que los valores y procedimientos entran en el juego de la cultura transmitiéndose de generación en generación para garantizar que perduren en el tiempo. La película V de Vendetta nos ofrece una buena imagen de esto: el edificio del parlamento inglés debía ser derrumbado dado que lo profundo de la corrupción de los principios que se supone representaba. La necesidad de construir nuevos símbolos, nuevas instituciones, se hace patente ante la degradación de las que algún día funcionaron.

Hacer frente al mundo nos llama a constituir estos referentes simbólicos y estables. La caída de uno es el inicio de la edificación de otro. Es en estos pilares donde la cultura se apoya y, por tanto, se trata de una tarea constante e irrenunciable. Las instituciones nos acompañan, nos orientan, nos constituyen al mismo tiempo que nosotros les damos forma. Con ellas nos hacemos este hogar de la cultura donde, al mismo tiempo, aprendemos a ser lo que somos. Un círculo donde la imaginación es fundamental para abrirnos posibilidades. Imaginación y cultura son como nuestros ojos y manos con los que habitamos el mundo. - tuitéalo    

Lo social como constructo de lo imaginario

Desde esta perspectiva podemos comprender que para Castoriadis somos “fragmentos ambulantes de la institución de nuestra sociedad”, es decir, que somos nosotros quienes le conformamos y, al mismo tiempo, ella nos acompaña irremediablemente. De aquí que el filósofo y psicoanalista afirme que el sentido se crea y determina socialmente, esto es, que las cosas (los seres) tienen sentido gracias al conjunto de las significaciones imaginarias sociales. Imaginarias en la medida que no existe correspondencia con elementos “racionales” y “reales”, además de que “no quedan agotadas por referencia a dichos elementos, sino que están dadas por creación”. Todo puesto en un contexto común, ya que también son sociales “porque sólo existen estando instituidas y siendo objeto de participación de un ente colectivo impersonal y anónimo”.

La realidad es algo que no podemos abordar sin mediación de los símbolos. - tuitéalo    

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Pero que nadie se asuste. No se afirma aquí que no exista lo real, sino que, de nuevo, se trata de una categoría que nos queda muy lejos, de la que no podemos hablar sino a través de medios simbólicos que irremediablemente hacen de mediadores. Nuestro mundo es simbólico, no digo la palabra piedra escupiendo una piedra en lugar de emitir un sonido (aunque hay palabras que hieren como piedras). La imaginación y la cultura están unidas por esto: generamos imágenes y ellas nos orientan construyendo un ámbito cultural que nos sirve de refugio. Por eso importa atender a lo que tiene sentido y lo que no dentro del marco sociocultural sabiendo que esto lo hemos instituido nosotros mismos y que no se trata de una realidad inalterable. Así, para Castoriadis “es la institución de la sociedad lo que determina aquello que es ‘real’ y aquello que no lo es, lo que tiene un sentido y lo que carece de sentido”.

Mito y magma como categorías culturales

En comparación con otro tipo de planteamientos, Castoriadis adopta una postura más abierta que da valor a ese amasijo llamado cultura. Además, aporta una interesante noción de mito que nos puede servir para pensar este ámbito: “El mito es esencialmente un modo por el que la sociedad catectiza con significaciones el mundo y su propia vida en el mundo, un mundo y una vida que estarían de otra manera evidentemente privados de sentido”. El mito tiene en este contexto una función fundamental: dotar de sentido al mundo y a la vida. No es una forma anticuada y olvidada, los mitos no corresponden sólo al pasado. Hay también mitos modernos y otros tantos que se construyen en nuestros días.

Mito y magma son conceptos que nos dan una interesante perspectiva de la cultura. - tuitéalo    

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Por último, este amasijo cultural encuentra en Castoriadis una interesante imagen: el magma. Concepto que el autor define como una serie de conjuntos que “no es reducible a conjuntos o a sistemas de conjuntos, por ricos y complejos que éstos sean. […] Un magma tampoco puede ser reconstruido ‘analíticamente’, es decir, por medio de categorías y de operaciones con conjuntos”. Una organización social magmática crea en cada caso (historicosocial) un tipo ontológico de nuevo orden. En otras palabras, la cultura va cambiando y transformándose, pero es imposible reconocer lo que va dejando detrás porque el cambio implica un cierto grado de destrucción. El magma de la cultura es objeto de memoria, así como recordamos y reconstruimos los días de Pompeya, pero sólo como una narración que, evidentemente, puede tener mucho de mito. Imaginación y cultura, de nuevo, se dan la mano.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

5 comentarios

  1. #Jerby   •  

    El imaginario colectivo es fundamental para cualquier comunidad. La semana que viene publicamos los nahuales del ratón y la mariposa en la mitología de la información.

    • Carlos Girón   •  

      Mitología de la información… esperaré impaciente para leerlo. Me suena a que ya tenemos una línea para unos cuantos artículos por aquí también. ¡Abrazo roedor!

  2. Carolina   •  

    Cuanto más te leo a tí, que eres de filosofía, más relación le encuentro con la asignatura que estudié de sociología. Las instituciones sociales, por ejemplo, fue algo que estudiamos.
    Un abrazo 🙂

    • Carlos Girón   •  

      Lo que pasa, querida Carolina, es que la filosofía es la chismosa de la casa: en todos los sitios quiere estar para dar su opinión. Pero vamos a decirlo con la elegancia de Heidegger: antes de que hubiera ciencia había filosofía. Por eso nada más se escarba un poco y se encuentra ahí la raíz del problema. 😉 ¡Un abrazo!

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