La historia de “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” llegará al cine

Una cómica historia que no te dejará separarte del libro

Son muchos los libros que dan el salto a la pantalla grande. El cine está lleno de historias que pasaron primero por las páginas de un texto que o bien fue un éxito de ventas o que ha pasado tristemente desapercibido y el director ve en algo que vale la pena contar con imágenes. En el caso de El abuelo que saltó por la ventana y se largó es el primero de los mencionados, aunque los suecos no han esperado a que Hollywood entregue su versión y la han llevado ya al cine ellos mismos. Mientras llega a las salas de todo el mundo, aquí rescato un texto donde comento el libro que, te lo digo desde ahora, me ha parecido divertidísimo.

Cuando pienses en el hombre más influyente del siglo XX no dejes de considerar al centenario habitante de la residencia de ancianos de Malmköping, Allan Karlsson. Se trata de un sueco que no ve como un inconveniente el hecho de estar por celebrar su aniversario número cien para vivir una última aventura. Así, antes que pasar un día tan significativo rodeado de falsas felicitaciones, se decanta por lo más normal y natural del mundo: saltar por la ventana y largarse. ¿Quién no ha querido hacer eso en más de una situación?

La divertida historia de un abuelo que decide que no quiere festejar su centenario. - tuitéalo    

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A punto de cumplir cien años y da una muestra de destreza para saltar por la ventana. ¿Qué no se puede esperar después de eso? El autor cuenta con una retorcida imaginación irónica y que no dejará de admirarte y de sacarte sonrisas. De hecho, no creo que haya mejor frase para describir el libro de Jonas Jonasson que la que aparece en la página 224 del mismo: “Lo que tenía que ocurrir ocurría, no valía la pena elucubrar de antemano”. Este es el principio que parece regir cada episodio de la vida de Allan Karlsson que, aunque no quería saber nada de política, termina siempre involucrado en los momentos políticos más importantes del siglo en el que le ha tocado vivir.

Así, Jonasson nos lleva por un viaje surrealista en donde Karlsson pasará de ser un tipo hábil con los explosivos a responsable de la fabricación de la bomba atómica, el salvador de Franco y de la linda esposa de Mao Tse Tung, entre otros muchos hilarantes episodios que no te dejarán despegarte del libro. Claro que no todo es historia contemporánea, pues el autor bascula entre esta peculiar visión de los años recientes y una historia detectivesca que inicia con la desaparición de Allan, pero que pronto tendrá que resolver la aparición de un par de cadáveres. De entrada no se ve cómo hacer conectar las piezas y todo parece un verdadero galimatías. Pero El abuelo que saltó por la ventana y se largó lo logra en una verdadera muestra de ingenio donde uno termina riéndose ante lo más inverosímil que, a veces, no es sino un radical ejercicio de sentido común (el menos común de los sentidos, como suele decirse).

Jonas Jonasson crea una comedia donde la vida no depende de los años en el cuerpo. - tuitéalo    

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Cuando el mercado editorial sueco parecía estar dominado por la novela negra, aparece la cómica figura de Allan Karlsson con la ironía propia de una persona que tiene ya una larga experiencia en esta vida. Pero no se da por vencido y tiene tiempo todavía de regalarnos muchas sonrisas con una nueva aventura. De Oppenheimer a Churchill y de Suecia a la isla de Bali, Jonas Jonasson logra armar una comedia inolvidable en la que nos recuerda que ante la adversidad siempre queda la alternativa de la risa y el humor. De cualquier manera es muy probable que lo que tenía que ocurrir ocurra.

Así la historia de un peculiar abuelo que, al igual que el león, no es como lo pintan. Cien años bastan para acumular muchas historias, pero aquí nos topamos con un ejemplo en el que un siglo de historia personal no deja de encontrarse con importantes episodios de la historia del mundo. Jonas Jonasson nos regala una entrañable comedia que no tiene desperdicio, realmente una obra maestra de la ironía y el sarcasmo con un guiño que nos dice que tomarse la vida con humor no depende de la edad, además de que nunca es tarde para agregarle vida al paso del tiempo con historias. Mientras espero a darle rostro a Allan Karlsson en la versión cinematográfica me he apuntado ya la segunda novela de Jonasson: La analfabeta que era un genio de los números. Ya te contaré.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

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