Friné y Praxíteles: la aparición del desnudo

El desnudo es una forma de mirar a los valores de una cultura

Ella nació en Tespias bajo un nombre diferente, uno que resaltaba su relación con la virtud. Pero al parecer su piel fue determinante para que la conociéramos como la bella Friné. Su cuerpo desnudo encarnó en piedra a la misma Afrodita gracias a las hábiles manos de Praxíteles, su amante. El escultor pasará a la historia precisamente por romper con la costumbre de esculpir los cuerpos femeninos siempre vestidos. De ella, en cambio, conservamos, además de la estatua, una leyenda, una historia marcada por dos anécdotas que dan muestra de su ingenio y de la elocuencia que puede tener un cuerpo desnudo.

La astucia es un don que se da como la mala hierba - tuitéalo    : se presenta y crece sin que se tenga que poner en ella ningún esmero o atención. Se trata de un rasgo vinculado al olfato, a la sagacidad propia del animal de finos instintos que es capaz de saltar sobre la presa (o para evitar ser presa) en el momento adecuado. Lo que quiero decir con esto es que la astucia no es necesariamente una virtud moldeada a través de una refinada educación. La primera anécdota de Friné nos habla de esta astucia de la mujer que, como vemos, habría que tomar siempre con pinzas y examinarla con lupa antes de pensar que estamos ante un lindo cumplido.

La verdad al desnudo

La anécdota nos dice que Praxíteles quería pagar a su amante y modelo, Friné, dándole el privilegio de elegir cualquiera de sus obras. Pero esta mujer que prestó su figura a Afrodita no era precisamente la más versada en crítica de arte. ¿Cómo hacer entonces para elegir una escultura de gran valor? Aparece entonces la astucia para poner una trampa al escultor. Friné pide a uno de los sirvientes que interrumpa el momento de la cena exclamando que el taller se consume entre las llamas. Praxíteles reacciona pidiendo que se salve a toda costa su escultura de Eros. La astuta dama ha puesto entonces la verdad al desnudo: ha logrado que caigan los velos para que el artista señale entre sus propias obras aquella que es el objeto de su amor.

Friné pone al desnudo la verdad en el corazón de Praxíteles. - tuitéalo    

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Desconozco si se ha reparado antes en este sentido de la brillante estratagema. Friné hace con Praxíteles lo que éste ha hecho antes con ella: lo pone al desnudo, hace manifiesta su intimidad provocando que apunte en dirección a su deseo. Existe entonces la tentación de decir que este desnudo es todavía más profundo, que cualquiera es capaz de arrancar unas ropas, pero no de hacer que el alma se muestre. No quiero ir tan lejos. Me parece que la inteligencia práctica de esta bella fémina es el contrapunto perfecto a la habilidad del artista. Uno talla en piedra para desvelar la figura ya latente en ella, la otra tira de los velos del alma para que se vuelva palabra. Ambos juegan con lo oculto que debe ser despojado de su escondite.

El argumento desnudo

La segunda anécdota acontece después de que Friné se bañara desnuda en el mar, cual Afrodita, y fuera llevada ante el Areópago acusada de impiedad. Esta misma acusación terminó con la vida de Sócrates quien en su apología decidió no poner demasiada resistencia a la condena que pesaría en su contra de ser declarado culpable. Ahora bien, no se crea que la severidad del cargo que enfrentaba se debía a dejar caer sus vestidos para que el agua del mar le tocara la piel. El verdadero problema estaba en la comparación constante que se había establecido entre la mortal y la inmortal, entre la mujer y la diosa. La religiosidad de los griegos no es una cosa de juego: mirar a una diosa desnuda trae consigo la muerte, ¿cómo no iba a ser una impiedad hacerse pasar por una?

El desnudo puede ser el último argumento para salvar la vida. - tuitéalo    

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Dice Carmén Sánchez en su libro La invención del cuerpo que este miedo al desnudo divino pudo ser precisamente uno de los elementos que le salvaron de la condena. Su defensor no encontró argumentos válidos ante los jueces, pero cuando Friné se desprendió de sus ropas y el abogado pedía a gritos no se privara al mundo de esa divina belleza, la absolución llegó de manera unánime: “Contemplar a una dios desnuda era un asunto peligroso, ¿cómo atreverse además a condenarla?”, dice Sánchez. ¡Piedad para la belleza! El desnudo como argumento anuda el miedo presente en todos los mitos de las diosas desnudas y ese máximo valor platónico de la belleza que comienza con un bello cuerpo y culmina fundiéndose con el bien y la verdad. El cuerpo de Friné es la síntesis elocuente de toda una cultura. - tuitéalo    

No todo lo que brilla es oro

Praxíteles rompió con lo establecido poniendo el desnudo femenino en piedra. Sin embrago, la misma Carmen Sánchez hace notar que el modelo sigue siendo masculino: “Se centra la atención en la fuerza de las caderas, en la belleza del delicado rostro de recta nariz, en el elaborado peinado, y se minimiza la atención hacia los órganos sexuales, con senos pequeños y pubis depilado”. Y es que hablamos de una cultura que no tenía el menor reparo en poner al desnudo el cuerpo masculino mostrando su fuerza y su destreza (no así su potencia sexual cuando hablamos de escultura). Pero la figura femenina no termina de desligarse de aquel misterio que debe ser resguardado, de ese resto oculto que no debe ser transgredido si no se quiere enfrentar un castigo tan desproporcionado como la muerte misma.

Cuando Friné se quita la ropa emerge la diosa, el ideal, el miedo. - tuitéalo    

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El tabú con respecto al desnudo femenino no es un invento cristiano, y mucho menos uno de Facebook. Sus raíces son profundas y dignas de un estudio detenido que no caiga en la condena fácil. Cuando Friné se quita la ropa emerge la diosa, el ideal, el miedo. Este cuerpo femenino no es un cuerpo para el desfogue sexual, pero tampoco el masculino es mera carne sexuada: “El desnudo se convierte en asumible como modelo estético por una colectividad y le permite identificarse con los altos valores morales de una sociedad de atletas-guerreros y mujeres llenas de virtud, lejos de los ofensivos cuerpos sexualmente activos de sátiros o prostitutas”. Este modelo estético nos habla entonces de los ideales de un tiempo, les refleja y encarna. Una mirada al tratamiento del desnudo en una época, por tanto, es también una mirada a los valores que le definen.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

3 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Es inevitable no recordar el cuento del rey desnudo. Entre diosas y reyes hay muchas, muchas diferencias.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón. Tuve el cuento en la cabeza constantemente junto con la representación de la danza macabra de la época de Carnaval. Ahí también se marcan diferencias muy importantes de las que ya hablaremos en otra oportunidad. ¡Abrazo roedor!

  2. Pingback: ¿Cuántas pasiones caben en la punta de un alfiler?

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