Erotismo: el lenguaje del cuerpo

El erotismo es la aprobación de la vida en la muerte

El erotismo, como decíamos antes en este espacio desde Bataille, implica la “aprobación de la vida hasta en la muerte”. Es en esa dimensión donde lo vital se recrea, alza el vuelo de su suelo material con las alas de una criatura mitológica que no deja de tirar hacia la ensoñación esta existencia tan mundana. Pero no nos confundamos que el cuerpo no queda nunca atrás. Hemos hablado aquí también de la importancia de la comunicación neuronal y la humoral. Somos irremediablemente chispazos de razón entre los torrentes humorales. Entre una dimensión y otra es precisamente donde se inscribe el registro erótico que sueña siempre que es más (que) cuerpo.

No hay que ir demasiado lejos: la palabra que da nombre a ese sistema de signos con el que nos comunicamos, la lengua, es una metonimia que se ancla en el cuerpo. Podemos decir que se trata del instrumento con el que hablamos y la expresión toma dos sentidos inseparables. Por un lado está el órgano corpóreo sin el cual es imposible la articulación de palabras y, por otro, el sistema de símbolos que da sentido a esas articulaciones del habla. La escritura es por eso palpar con la hoja con la lengua. Los textos tienen un sabor, se degustan. - tuitéalo     La lengua, el discurso y la textura son inseparables de una experiencia erótica donde cuerpo e imaginación están siempre en tensión. El saber erótico es el sabor de la experiencia del mundo. - tuitéalo    

Erotismo e imperio de la razón

Los diques racionales de la Ilustración y su proyecto han dejado una profunda huella en el pensamiento. Las ciencias positivas como modelo del conocimiento y el privilegio del dato sobre la intuición y la creatividad, por ejemplo, siguen siendo elementos difíciles de cuestionar o relativizar. La ensoñación es todavía un territorio de inevitable atracción, pero que debe ser tratado con precaución y reservas. ¿Qué de utilidad se puede extraer de esa zona de los deseos y anhelos? La pregunta, evidentemente, se hace ya desde la perspectiva que pone lo útil como criterio. Cabría ensayar alternativas en los puntos de referencia de la medición. No necesariamente para derrumbar la vieja guardia, sino para descubrir nuestras propias posibilidades vitales, para afirmar la vida hasta en la muerte.

El hijo es sueño encarnado, materializado, sueño hecho carne. Eugenio Trías - tuitéalo    

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Pero se olvida que somos nosotros mismos el resultado de un acto erótico. No podemos entendernos sin el lenguaje del cuerpo, sin el diálogo erótico del que somos síntesis singular. Como bien dice Eugenio Trías: “El hijo es sueño encarnado, materializado, sueño hecho carne”. Muy rápido olvidamos este punto de partida de toda existencia y condición de posibilidad elemental para toda experiencia. Comenzamos ahí donde se ha dado un encuentro, donde existe una mirada correspondida o una sonrisa. Es ahí donde se inscriben nuestros inicios ancestrales. Todo el proceso educativo, sin embargo, nos va enseñando a poner esta dimensión en un plano secundario, cuando no a esconderla debajo de capas de prejuicios y “sanas costumbres”. Este olvido redunda en una disminución de la capacidad para hablar el lenguaje cuerpo, la lengua que se destila en erotismo.

El alcance de una neurona

Tendemos a pensar que la localización de las neuronas en el cerebro y de ahí damos el salto para, por una metonimia como la de la lengua, darle a ese órgano un lugar de privilegio. Es la sede del pensamiento, el trono en el que la diosa razón habita. Platón mismo otorgaba a la cabeza un rango superior al describir el proceso de conformación del cuerpo en el Timeo. Pero ahora sabemos bien que las acciones nerviosas se extienden a lo largo de una red eléctrica que compone el sistema nervioso. ¿Por qué pensar entonces que la neurona presente en el cerebro es el único punto que importa? El viaje del impulso de la punta de los dedos a su recepción en el sistema central es todo él una acción que podemos valorar como su conjunto. Una caricia es también una forma de significación de base corporal y vuelo imaginario.  - tuitéalo    

Las neuronas son redes que buscan pescar sensaciones en el mar de la vida. - tuitéalo    

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Si esto se sostiene bien podríamos decir que en el erotismo hay una inteligencia corporal en la que podemos instruirnos. Hay en cada movimiento, en cada gesto y en cada viaje de descargas y estímulos corporales, la posibilidad de elegir con la piel. Es posible interiorizar sentidos eligiendo entre alternativas expresivas del cuerpo. - tuitéalo     Éste rememora, reacciona y proyecta en el futuro sus anhelos. Se eriza cuando presiente una posibilidad que le mueve y aprende a buscar el estímulo que le parece adecuado. El cuerpo elige y la imaginación vuela. Van de la mano irremediablemente. Las neuronas son más que una presencia en la cabeza: son redes que se tiran al mar de la existencia buscando pescar sensaciones. Hay que volver la vista al aprendizaje de este lenguaje del cuerpo que, como toda lengua, pierde sus capacidades ante la ausencia de un buen ejercicio.

Nota al pie en clave poética

Hay también una lógica cordial que tiene en el cuerpo sus referentes. Pero no hay mejor lenguaje para esto que el de la poesía y, como sabes, Jaime Sabines es uno de mis favoritos. Así que para despedir este texto le dejo a él la palabra esperando que te animes a encontrar en sus letras nuevos sabores, nuevas experiencias y, sobre todo, nuevas razones para afirmar la vida:

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se hizo de noche”… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

3 comentarios

  1. #Jerby   •  

    La paradoja es que si el erotismo está bien hecho, sobran las palabras.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón. Sin duda ese es el sentido: mostrar que el cuerpo es capaz de decir, de hablar y de sentir más allá de la palabra. El sentido, pues, no es algo exclusivo de la razón y sus formas de expresión. ¡Abrazo roedor!

  2. Pingback: Reencantar el mundo, buscando el rostro de las cosas

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