El estructuralismo: breves notas sobre su origen y sentido

Algunas breves notas sobre el estructuralismo

El estructuralismo es una de las corrientes de pensamiento más influyentes del siglo XX. Podemos encontrarlo en una multiplicidad de disciplinas desde la lingüística hasta la antropología pasando por casi todas las denominadas humanidades. El concepto que le da nombre, la estructura, no es del todo novedoso. Pero sí lo es la manera en que autores como Mauss y Lévi-Strauss lo han concebido. Para comprender mejor de qué se trata este enfoque y su relevancia para nuestro tiempo visitemos algunas breves notas sobre su origen y el sentido que toma en disciplinas como el psicoanálisis y su noción de inconsciente.

Para el estructuralismo es esencial encontrar los elementos del sistema relacional latente en aquello que estudia. Se aproxima a su objeto pensándolo como una totalidad y no como una mera suma de partes o como un gran pastel que puede ser reducido a sus componentes atómicos. La relación entre el todo y la parte es estrecha e indisociable. Quizá es Jean Piaget quien nos da una de las nociones más claras para comprender este punto. El francés destaca tres elementos fundamentales del estructuralismo: piensa la realidad como una totalidad que es autoregulada y que está en constante transformación. El todo, por tanto, no es una especie de masa sin cambio o movimiento. Estos se dan siempre en función de principios internos de la estructura que afectan tanto a los individuos como al conjunto en general. Pero vayamos a algunos casos concretos para comprender mejor estas ideas.

El estructuralismo y las acciones humanas

Para poner en juego los elementos destacados por Piaget pensemos las acciones humanas desde una perspectiva lingüística, es decir, dentro del contexto de un sistema de signos. Si cada acción tiene un sentido o significado es porque hay un sistema de convenciones que lo permite en la medida en que esa acción se inscribe en él. Mover la mano de un lado a otro, por ejemplo, no podría ser inmediatamente interpretado como un saludo si no suponemos previamente la existencia de una convención que dota de significado al acto. La misma acción puesta en un sistema de signos diferente podría inmediatamente convertirse en un insulto. Con este cambio, de hecho, podemos ver la relación entre la totalidad y los casos particulares, pues sin duda el tipo de relación entre emisor y receptor del gesto sería completamente diferente.

El código dota de significado al acto y el acto hace posible al código.  - tuitéalo    

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Si mover la mano de un lado a otro tiene un sentido negativo en un sistema de signos la relación entre individuos se ve alterada y entonces ese acto solamente lo veremos en casos de hostilidad entre dos sujetos. El código permite la interpretación del acto, pero éste refuerza al mismo tiempo el código actualizándolo. Introducir un cambio a través de la acción que sea adoptado por los individuos implicaría una modificación del código entero y viceversa. Lo que importa, por tanto, son las relaciones que se establecen y las formas que dotan de significado a las acciones. Es así como tenemos una estructura móvil, autoregulada y en constante transformación donde intentar encontrar un centro carece de sentido. Cada nodo, cada punto de conexión puede ser el lugar del cambio en tanto que contiene en él la estructura entera.

El regalo del vacío: Mauss y Lévi-Strauss

La perspectiva del estructuralismo cobra mucho sentido en el trabajo de Marcel Mauss en relación al regalo y el intercambio. El francés destaca la presencia de una interesante triada en un acto tan sencillo como el de dar un regalo: la acción de dar, la de recibir y el imperativo de la correspondencia. Dar un regalo, en efecto, pone en juego la estructura del prestigio que hace las veces de una moneda primitiva. Dar un regalo es interpretado como un acto de generosidad donde participa el particular espíritu del donante junto con la esencia propia del objeto donado. Esto nos lleva a la noción de mana que se hace palpable en un acto como este del don o el regalo. Yo me doy al otro a través de un presente que he elegido. En el regalo está representada la intención junto con mi propia esencia. Pero todos estos elementos no pueden ser entendidos sin la presencia de un código que permite traducir estas esencias e intenciones en actos comprensibles y aceptados.

El regalo muestra la estructura y el vacío la mantiene en movimiento. - tuitéalo    

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Ahora bien, fue Lévi-Strauss quien hizo notar un interesantísimo aspecto de la noción de mana. Si lo que importa es poner en relación algo con su significado llegaríamos a un momento en que todos los pares quedarían establecidos y el sistema quedaría completamente cerrado e inmóvil. Es por eso que se requiere de un tercer elemento que dote de movilidad constante. Este componente es precisamente el de mana en tanto que significante vacío. Mana puede ser tantas cosas que termina quedadonde libre o como signo flotante. Pero es su movilidad la que hace que, por decirlo de alguna manera, el centro sea imposible establecer. Ahí donde parece llegar el movilidad se abre siempre un vacío dado por el signo flotante del lenguaje o, dicho de otra manera, por la contradicciones no resueltas inherentes a la estrucutura. Elemento esencial para entender la pervivencia y desarrollo del mito.

La presencia del inconsciente

Comprender mejor el estructuralismo nos ayuda a ver de mejora manera el papel y presencia del inconsciente. El concepto mismo y su extendido uso en los discursos contemporáneos sería más que suficiente para mostrar la importancia de acercarse al discurso estructuralista. Esto no quiere decir que sea en el estructuralismo donde nace el concepto de inconsciente, pero sí que su influencia ha resultado fundamental particularmente para las ideas de Lacan. Este psicoanalista francés destacará precisamente que el inconsciente tiene una estructura del lenguaje. Los equívocos y deslices del lenguaje conciente son precisamente una manifestación en el lenguaje de lo que escapa a la conciencia. Lo que muestra que en una misma unidad estructural tiene cabida la relación entre dos elementos opuestos.

Ahí donde el lenguaje falla el inconsciente responde. - tuitéalo    

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En este esquema cabría destacar que ahí donde algo falla, ahí donde no está lo que debería estar, hace su aparición la dimensión simbólica. El símbolo, en efecto, aparece para llenar el vacío cuando lo Real no aparece. Nótese la cercanía con las ideas de Lévi-Strauss y su atinada intuición en torno a la importancia del vacío. Lo inconsciente, entonces, sería una respuesta a este terror a la nada por parte de una psique siempre lista a dotar de sentido ahí donde no parece haberlo. El lenguaje del inconsciente responde a la misma estructura del lenguaje consciente pero valiéndose de la metáfora y la metonimia (condensación y desplazamiento en Freud) para decir lo que ha fallado en la dimensión de lo Real.

Quedarán ahora algunas preguntas en el aire: esta estructura entendida como totalidad, ¿se encuentra en el ojo del que mira o en aquel que realiza el acto? Si hay una “convivencia de estructuras”, ¿cómo se llevan a cabo las relaciones entre ellas? Finalmente, ¿esta perspectiva nos permitiría pensar de mejor manera algo así como un “inconsciente colectivo” o la idea está completamente descartada? Preguntas que invitan a seguir indagando en el estructuralismo y sus desarrollos que todavía hoy siguen marcando la historia del pensamiento.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

2 comentarios

  1. #Jerby   •  

    Mucho me temo que, en el siglo XXI, el estructuralismo está siendo sustituido por el conectivismo.

    • Carlos Girón   •  

      Mi querido ratón. El estructuralismo pasó ya por aquellos que renegaron de sus métodos y se declararon postestructuralistas. Pero creo que todavía dentro de este mundo conectado tenemos muchas deudas con aquellos que comenzaron a ver la importancia de las relaciones que conforman la totalidad, es decir, precisamente las conexiones dentro del todo. ¡Abrazo roedor!

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