Código de conducta del artista marcial de Ip Man

Conoce el código de conducta del artista marcial

Ip Man o Yip Kai Man fue uno de los grandes maestros del Wing Chun. Su nombre está vinculado irremediablemente al de su más grande discípulo: Bruce Lee. Recientemente el gran Donnie Yen protagonizó una trilogía dedicada a la vida del gran maestro. Su legado, más allá de la pericia en las artes marciales, está también en un código de conducta escrito sobre el papel y grabado con el ejemplo. La vida de Ip Man es de auténtica leyenda. Una muestra de que la práctica de las artes marciales es también un camino para la tranquilidad y serenidad del espíritu.

He querido dar cuenta de este código de conducta en un espacio dedicado a libros no solamente porque éste se encuentra en papel, sino porque nos muestra una forma de escritura diferente: la que graba en el tiempo la huella del carácter. En efecto, el carácter hace referencia ya a esa acción de marcar, de la acción de dejar huella. El código de conducta sería entonces una guía de escritura. - tuitéalo     En él encontramos las pautas para marcar, para hacer un grabado en el tiempo a través de nuestras acciones. Escribimos entonces nuestra propia historia. Damos forma al recuerdo que habrá de tenerse de nosotros. De ahí la importancia de esta forma de escritura de la que Ip Man nos da un gran ejemplo.

Código de conducta del artista marcial

El código de conducta consiste en nueve principios. Se trata de sentencias sencillas, pero que requieren de un compromiso vital importante por parte del practicante. Habría que apuntar que la expresión “arte marcial” no deja de resultar un interesante. Lo marcial está relacionado con el dios Marte, dios de la guerra cuya energía es más bien belicosa, violenta y destructiva. El arte, por su parte, hace referencia a las técnicas que dan pie a una aplicación práctica. El arte marcial, por tanto, implica el domino de esa fuerza violenta y natural representada por Marte para hacer de ella una aplicación práctica y controlada. Domar al dios, dar forma a aquello que se presenta de manera espontánea e impulsiva. El código de conducta nos ayuda a aprender a poner cauces en un río que a veces nos desborda.

Permanece disciplinado – compórtate éticamente como artista marcial

El punto de partida es la disciplina. Todo será más complicado de conseguir sin este mínimo y esencial compromiso. Hay que andar el camino, comprometerse con cada paso. El reto está en saber mantener los valores dentro del torbellino de la violencia. Aprender a domar la fuerza del hierro con el algodón de la educación y la práctica. Mantener la línea recta a pesar de los giros que haya que dar por el camino. Las disciplina es como el martillo que choca una y otra vez con el hierro hasta dar forma a la espada.

Ejerce la cortesía y la honradez – Sirve a la comunidad y honra a tu familia

El punto que nos orienta en este código de conducta siempre está en nuestras raíces y en aquellos con los que convivimos. Actuar siempre como si tuviéramos a nuestra familia delante. Dos estrellas nos marcan el camino: la cortesía y la honradez. Un compromiso con la verdad y con la amabilidad. Tender la mano es algo que el artista marcial hace para ayudar, pero que sabe muy bien cuando hacerlo como una manera de defensa. Aquello que haces debe estar siempre dentro del marco de la dignidad y el honor. Marcos sencillos de trazar pero no siempre de seguir y respetar.

La cortesía y la honradez son los marcos del código de conducta. - tuitéalo    

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Quiere a tus compañeros de clase – Permanezcan unidos y evitando conflictos

Los compañeros de práctica son nuestros primeros aliados. Son ellos los que nos ayudarán a recordar el camino elegido y serán un aliciente para continuar en él. Se trata siempre de un esfuerzo compartido que se vive en comunidad. La unión hace más llevaderas las tareas. Buscar a los compañeros adecuados es ya una manera de alejarse del conflicto. Se ejercita, además, el sentido de responsabilidad. La hermandad de sangre no es elegida, pero la del amigo y compañero sí. Es por eso que requiere de un ejercicio constante que va forjando valores esenciales para el colectivo humano.

Limita tus deseos y afán por los placeres materiales – Conserva el espíritu correcto

Un elemento muy en la línea de las tradiciones orientales. La práctica corporal tiene que ver con el dominio de estos placeres. No se trata de negarlos, sino de convivir con ellos manteniendo un código de conducta. Esa es la verdadera manera de transformar el camino del instinto en un arte en el cual podemos hablar de gozo y deleite. El artista marcial es un especialista en los límites. Sabe bien su libertad depende de ellos. Por eso se esfuerza en conservar el espíritu a través de una práctica que se realiza desde el santuario del cuerpo.

Cuerpo y espíritu se ejercitan para forjar el carácter. - tuitéalo    

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Entrena con diligencia y conviértelo en un hábito – Mantén tus habilidades

Resulta complicado establecer el punto final, el momento en que la meta se ha cruzado. El compromiso es constante y lo es también la mejora. Aquello en lo que se adquiere maestría es lo que es objeto de un cuidado constante. El ejercicio no termina. Es parte importante de entender que lo importante está en el camino y no en el horizonte donde solemos poner el destino final. Hay, eso sí, distintas maneras de mantener las habilidades. Somos eternos aprendices, pero habrá otros que necesitarán de nuestra guía. Esa es una manera de perfeccionarse y de descubrir los puntos oscuros que hayan quedado en la propia formación.

Aprende a desarrollar la tranquilidad de espíritu – Abstente de discusiones y peleas

La serenidad es una fiel compañera de quien quiere aprender a decidir mejor. No es un regalo del exterior, no es una condición que venga de fuera. La tranquilidad se porta, es uno con nosotros. Las habilidades de las que antes hablamos incluyen este ejercicio de tranquilidad. Se entrena en el arte marcial para distanciarse de las discusiones y peleas. Se ha de dominar el arte de la guerra para evitar el conflicto. El camino lleva a comprender la íntima unidad entre la tranquilidad y la guerra, entre el conflicto y la serenidad, la complicidad de los polos y la unidad en la que conviven.

La tranquilidad es una más de las habilidades que requiere ejercicio. - tuitéalo    

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Participa en la sociedad – Sé moderado, culto y educado en tus maneras

Pero el ejercicio de tranquilidad no nos aísla. Parte de este aprendizaje de la unidad en la que conviven los contrarios nos lleva a entender que el camino es compartido. Nos compromete a participar en ese círculo social que nos rodea y permite también nuestro desarrollo. Las pautas que nos da este código de conducta son la moderación, la cultura y la educación. La moderación como parte de lo aprendido en el ejercicio del autodominio. La cultura no solamente como compendio de conocimientos, sino como un ejercicio del cuidado, de la cura del otro. La educación como un reflejo de los valores que acompañan al saber.

Ayuda al débil y al muy joven – Usa tu habilidad marcial para el bien de la humanidad

El domino del arte marcial, como se ve, tiene como consecuencia el despertar de los valores. Uno de ellos es la responsabilidad, es decir, la capacidad de dar respuesta. Si sumamos a esto la importancia del participación en la comunidad veremos con claridad el imperativo de ayuda a los otros. El camino de mejora personal se da la mano con la mejora del colectivo. No hay verdadero crecimiento si éste no se refleja en la realidad de ese círculo en el que nos movemos. Una manera más de entender y ejercitar la responsabilidad en armonía con la práctica individual.

La práctica desarrolla la responsabilidad que se refleja en la participación en la comunidad. - tuitéalo    

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Transmite la tradición – Preserva este arte chino y sus normas de conducta

Una de las más importantes responsabilidades con lo colectivo, y fundamental punto de engarce entre lo personal y lo social, es precisamente la enseñanza. La transmisión de los conocimientos es un acto de generosidad merecedor de todos los honores. Todo en la línea de lo indicado por este código de conducta. Transmitir es una forma de perfeccionarse. Una de las fases más importantes del propio camino. Se trata de dar nueva vida a lo que parecía habernos dejado atrás.

Las líneas del código de Ip Man son lo suficientemente directas como para marcar un camino concreto, pero al mismo tiempo con la generalidad necesaria como para que cada uno encuentre en el camino su propio y singular paisaje. Aquí acompañé los 9 puntos con algo de lo que resuena en mí. La invitación es a que cada uno de ellos encuentre nuevas melodías en los amables ojos del atento lector. ¡Buen viaje!

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

4 comentarios

  1. #Jerby @ratonbloguero   •  

    Carlos, volvemos al modelo dualista cuerpo-espíritu. Quien domina el cuerpo, ¿necesita dominar el espíritu?

    • Carlos Girón   •     Autor

      Mi querido ratón, no necesariamente es un dualismo. La idea bien podría ser que la unidad de ambos domina más que cualquiera de las partes por separado. El cuerpo se domina a sí mismo, se educa en un determinado hacer. En ese camino aprende también el espíritu hasta llegar a un estado de calma y sosiego. No va el uno sin el otro, aunque se reconozcan como elementos distintos de una misma forma de existencia. ¡Abrazo roedor!

  2. Montse S.   •  

    Me encantan tus escrito Carlos. Eres un gran filósofo y una gran persona.

    • Carlos Girón   •     Autor

      ¡Saludos Montse! Muchas gracias a ti por el comentario. Un honor poder compartir el camino de la tradición con compañeros como tú. ¡Un abrazo muy fuerte!

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