“Cinema paradiso”, la historia de la princesa y el soldado

Película clásica que es una variación de la historia de la princesa y el soldado

El clásico de Giuseppe Tornatore, estrenado en 1988, volverá  a las pantallas de cine en España 25 años después de su estreno. Si te gusta hacer números seguro ya te diste cuenta que algo no anda bien: Cinema Paradiso tiene ya 26 años de vida, pero no fue sino hasta 1989 que llegó a las pantallas de la península Ibérica, así que es por eso que celebramos los 25 años de su estreno por estas tierras. De cualquier manera, hablamos de una auténtico clásico, por lo que el tiempo sólo le favorece mostrando que se trata de una obra que se mantiene actual, que nos sigue hablando a pesar de que el mundo siga con su implacable giro. Una historia que, como la de la princesa y el soldado, podemos seguir contando una y otra vez sin que pierda su significado.

Para sumarnos a este reencuentro con Cinema Paradiso, vamos a repasar algunos de los elementos que la convierten en una verdadera joya del cine. Una que, además, brilla en la memoria de todos aquellos que hemos tenido la fortuna de verla. No por nada fue galardonada con un merecidísimo Oscar a mejor película extranjera, así como el Globo de oro en la misma categoría, entre otros tantos reconocimientos del mundo del cine. Pero la mayor recompensa, insisto, es la de permanecer en nuestras vidas sin importar el tiempo que pase. Eso es algo que sólo es posible gracias a la cercanía que logra establecer con nuestra condición humana, a la sencillez de su narrativa y la conmovedora historia que regala. Pero vamos a saborear un poco los elementos.

Cinema paradiso, el amor que todos soñamos

Hay varios niveles del amor en la película. El primero es el más sutil, el que nace del asombro que provocan las imágenes en movimiento en una pantalla y la curiosidad infantil por descubrir el secreto de esa magia. Es así como se da el encuentro entre un hombre y un niño, ambos unidos por el maravillado silencio que produce una máquina proyectando sueños. Las preguntas invaden al niño, mientras el adulto esconde detrás de un rostro adusto la misma sonrisa pícara del infante que no se conforma con la primera fila de la sala. Salvatore (Jacques Perrin) y Alfredo (Philippe Noiret) nos ofrecen la primera capa del amor y la ensoñación, la que se enamora del arte y proyecta en sus obras los sueños y anhelos de una vida. Estas dos cosas serán el consuelo de Alfredo cuando el destino le quite el sentido de la vista y Salvatore sea ahora la prolongación de la misma.

Hay tres niveles del amor en esta variación de la historia de la princesa y el soldado. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

El tiempo pasa y Totò va creciendo hasta que sucede lo inevitable: sus ojos, esos que no se despegan de la pantalla, se posan sobre la belleza de Elena (Agnese Nano) que desde entonces le robará el sueño. Cien noches pasará fuera de su ventana para cumplir la promesa: “te esperaré todas las noches hasta que te enamores de mí”. Cinema paradiso es la actualización de la historia de la princesa y el soldado. - tuitéalo     No hay nada más representativo del amor y el deseo: la espera, el lento paso de las noches donde es mejor la esperanzadora contemplación de una ventana cerrada que el solitario insomnio de una habitación. Una fuerza que nos mantiene de pie, un impulso que va en contra de toda lógica y razón. Pero, así como con la princesa y el soldado, el final no siempre es el esperado y la distancia se impone. Si algo podemos aprender de esta dimensión del amor es que la distancia no es sinónimo de desamor, sino un intermedio en una historia que no dejará de repetirse.

El tercer nivel es el más imperceptible. Está ahí desde el principio pero no nos damos cuenta, no notamos su presencia sino hasta que el polvo recubre ya sus paredes. Se trata del cine, del “Cinema Paradiso” como lugar físico, como espacio donde las historias conviven. Es el mudo testigo de las películas, sí, pero también de lo que acontece mientras el rollo gira en el proyector. Escucha las risas, los gritos, es testigo de unas manos que se toman, de un fuego que quema los ojos, de un beso anhelado y de muchas otras cosas que escapan al visitante distraído. Lugar lleno de recuerdos que, sin que nadie se percate, se van convirtiendo en motivo de arraigo, en sentido de pertenencia, en un vínculo indisoluble en tanto que sitio originario de nuestra propia historia. Todos tenemos un “Cinema Paradiso”, un rincón que nos hace sonreír cuando volvemos a él con la memoria.

La música que acompaña la historia de la princesa y el soldado

Detrás de la música de Cinema paradiso sólo podía haber un nombre: Morricone. En las primeras notas del tema principal está ese tono infantil, el juego inocente con el que arranca la película. La partitura misma es un juego entre padre e hijo. Ennio y Andrea colaboran para traer al mundo una de las bandas sonoras más bellas de la historia del cine. En el desarrollo está también la mirada de Salvatore mientras Elena ríe detrás de la rejilla del confesionario. Encontramos las notas que acompañan las noches del soldado, la esperanza puesta en los ojos que ahora pertenecen al balcón. Escuchamos, por supuesto, la pasión de un beso bajo la lluvia que parece extraído de un sueño imposible. Está ahí la despedida y la distancia entre dos amigos que han grabado en el tiempo sus nombres. Está, inexplicablemente, un eco de nuestra propia vida.

El apellido Morricone está también vinculado a la historia del Cinema Paradiso. - tuitéalo    

Powered by Vcgs-Toolbox

Es la música de la ceguera, las notas de una película que comienza a correr en el mismo momento en que escuchamos ese juego de cuerdas y vientos que le da inicio. Salvatore no deja se ser nunca el de la historia de la princesa y el soldado. - tuitéalo     Crece en la recreación de la imágenes, sus oídos tienen grabada la música característica de un proyector en movimiento. Cuando vuelve al lugar que le vio nacer y proyecta esa colección de besos censurados, escucha de nuevo la voz de Alfredo, siente en la boca los labios de Elena, tiene ante sus ojos la esencia de su propia historia. Es entonces cuando todos sabemos que el soldado, a pesar de darse la vuelta para irse, ha estado esperando siempre. Justo como nosotros que ahora tenemos la oportunidad de revivir los recuerdos vinculados a ese inmortal espacio del “Cinema Paradiso”. Levanta entonces la mirada de la pantalla y acompáñame a proyectar con la memoria la película de tu propia historia. El cine dentro del cine nos descubre la magia del recuerdo: la sala de proyecciones que todos llevamos dentro. ¿Escuchas ya la música de la memoria?

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

5 comentarios

  1. Hemos Visto   •  

    “Cinema paradiso” es una de esas joyas que uno siempre recuerda con cariño. La verdad es que ya tengo ganas de volver a disfrutar de ella (esta vez en el cine).

    Hemos Visto
    http://hemosvisto.blogspot.com

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos! Yo también tengo muchas ganas de disfrutarla de nuevo. Es una historia que no envejece (ojalá nos pasara lo mismo a nosotros jaja), sino que va adquiriendo un sabor más maduro con el paso del tiempo. ¡Muchas gracias por el comentario!

  2. Bolboreta Papallona   •  

    No quiero escuchar la música de la memoria, sino vivir intensamente los colores del ahora…

    • Carlos Girón   •  

      El ahora es una paleta de colores donde también tiene cabida el ayer. Sin esa memoria el ahora sería distinto o quizá no sería del todo. Que el pasado sea un impulso para ese ahora, que la memoria nos ayude a abrir los ojos para captar mejor el instante presente. Al final, dicen en el existencialismo, la división entre presente, pasado y futuro es artificial. Lo que hay en realidad es un continuo… ¡Abrazo lepidóptero!

      • Bolboreta Papallona   •  

        Sin la memoria el ahora sería distinto… sí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.