Fragmentos de amor y desamor en la poesía de Villaurrutia

Amor y desamor están presentes en la poesía de manera regular

Dos estados primarios, dos grandes océanos entre los que navega nuestra vida y su barca de emociones: amor y desamor. La margarita se va deshojando poco a poco. Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere. Se tira una moneda en el aire esperando el fatal desenlace, deseando en lo profundo que entre amor y desamor sea el primero el que resulte vencedor de ese lance azaroso. Es esa la manera de andar por estas tierras: somos amorosos, pero no podemos generar artificialmente una respuesta igual en el otro. Estamos condenados a mirar el giro de la moneda mientras el corazón late de prisa esperando su respuesta.

Hay quien se conforma con amar. “Prefiero amor, amar”, dice el poeta y cantautor Aute. Pero eso no significa que se esté optando por un camino de resignación, por una actitud pasiva que agacha la cabeza poniendo el corazón en una bandeja para el otro. Conformar es dar forma, el que se conforma con amar es el que se da forma a través del amor. - tuitéalo     Hacer de esta palabra tanto verbo como sustantivo, manejarlo como un objeto que tiene una secreta raíz que esconde su principio motor y vital. Dar amor, conformarse con amar y encontrar en el camino a veces silencios, a veces el sonido de un cristal roto en mil pedazos y algunas, con un poco de suerte, un coro que responde a la forma que le proponemos. Amor y desamor, buscamos formarnos con uno de ellos, pero la obra no siempre sale a la primera.

Amor y desamor en la poesía de Villaurrutia

El poeta, triste y divino sujeto, es una de las criaturas más sensibles a los cambios de estación. Por eso es un auténtico especialista a la hora de conformar un texto. Distingue los matices, sabe apreciar la diferencia de los aromas y sabores, es un mago que conoce el nombre secreto de las cosas, ese que se esconde con el paso del tiempo. Xavier Villaurrutia, que ya nos había visitado antes aquí y lo seguirá haciendo, es una de esas raras aves capaces de generar un canto que habla tanto de la ilusión como del peso de lo que se despliega en la más cruda realidad del mundo. Habla, por supuesto, de amor y desamor dejándonos perfectamente delineados sus rostros.

El poeta mexicano tiene en la muerte la idea fuerza de su obra. - tuitéalo    

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De manera breve te recordaré que se trata de un poeta mexicano nacido en 1903. Su principal influencia está en el surrealismo que marca tanto su obra poética como la dramática. Su idea fuerza, no obstante, está muy lejos de algo que podríamos vincular con amor y desamor, o al menos no de manera inmediata: la muerte. Es posible que en esa palabra con una marcada estela de silencio lata también un corazón. Latir silente que hace posible que su repentina presencia sea siempre una sorpresa. - tuitéalo     Hablamos de amor y de pronto reparamos en la presencia de la muerte en el auditorio. Algo que dice mucho de nuestra condición que llena de discursos la sala mientras que la Parca nos espera paciente en la puerta de salida.

Amar es prolongar el breve instante
de angustia, de ansiedad y de tormento
en que, mientras espero, te presiento
en la sombra suspenso y delirante.

La espera es un potente combustible del amor. - tuitéalo     El amante desespera ante la ausencia, el fuego de su propio amor le va consumiendo mientras clama por una salida, por algo que ponga fin a esa hoguera. Por eso el corazón de la muerte es distinto, es uno que sabe que el momento llegará. La identificamos como algo frío, algo que no se deja llevar por la impaciencia del amante que se ahoga en el río de la angustia. Aunque esa sensación tenga algo que nos atrapa y nos llama de cuando en cuando.

Si nuestro amor está hecho
de silencios prolongados
que nuestros labios cerrados
maduran dentro del pecho;
y si el corazón deshecho
sangra como la granada
en su sombra congelada,
¿por qué, dolorosa y mustia,
no rompemos esta angustia
para salir de la nada?

 Los labios arrojan palabras y dibujan la más abstractas de las obras con los besos. - tuitéalo     Son el trampolín de los discursos amorosos y enmudecen dibujando la línea plana de un pulso que siente que cae en el precipicio de la muerte. Pero mientras dura el amor, mientras es posible tener un poco de su miel en los labios, las palabras son dulces y de arrebato. A través de los labios habla el cuerpo entero, nuestra existencia se juega en un roce de esa piel colorida del rostro. El instante se condensa mientras la imaginación no sabe ya hacia donde correr. Todo queda encapsulado en ese momento efímero del amor.

si juntos nuestros labios
desnudos como cuerpos,
y nuestros cuerpos juntos
como labios desnudos
no formarán un cuerpo
y una respiración,
¡no fuera amor el nuestro,
no fuera nuestro amor!

El nosotros es ese cristal que se rompe al pasar entre amor y desamor. Se reconstruye, sí, pero ya no será nunca el mismo. Esta es la tarea, decíamos, del que da forma, del que se conforma con el amor. Vamos siempre rotos, pero siempre con la posibilidad de reformarnos, de la variación constante de nuestra propia subjetividad a partir de esos pequeños fragmentos que nos recuerdan nuestra elemental fragilidad. Lo que no quita que el momento de la ruptura sea duro y doloroso. El desamor es un frío que apaga toda hoguera que pretende darle consuelo. - tuitéalo    

Te alejas de mí pensando
que me hiere tu presencia,
y no sabes que tu ausencia
es más dolorosa cuando
la soledad se va ahondando,
y en el silencio sombrío,
sin quererlo, a pesar mío,
oigo tu voz en el eco
y hallo tu forma en el hueco
que has dejado en el vacío.

Pero entonces está también ese terreno intermedio, el que ama sin que por eso las dudas se disipen. Está el amante que sabe que se entrega a lo efímero, que es consciente de que hay algo de condena en el placer que ahora encuentra. Este, curiosamente, es un punto luminoso donde se ama teniendo la finitud en el horizonte. Una secreta potencia se desata, se sueltan las amarras de una pasión que nos desborda sin enloquecernos. Esto habrá de terminar, el fin está siempre ahí, esperando, pero es el mismo impulso del amor el que nos lleva. Una y otra vez amor y desamor jugarán al escondite con nosotros. - tuitéalo     Algo que el poeta sabe distinguir y atrapar en algo tan humilde como la palabra.

Amar es una angustia, una pregunta,
una suspensa y luminosa duda;
es un querer saber todo lo tuyo
y a la vez un temor de al fin saberlo.


[…]


Amar es provocar el dulce instante
en que tu piel busca mi piel despierta;
saciar a un tiempo la avidez nocturna
y morir otra vez la misma muerte
provisional, desgarradora, oscura.

[…]


Pero amar es también cerrar los ojos,
dejar que el sueño invada nuestro cuerpo
como un río de olvido y de tinieblas,
y navegar sin rumbo, a la deriva:
porque amar es, al fin, una indolencia.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

7 comentarios

  1. Bolboreta Papallona   •  

    Esta mariposa se entrega al amor efímero

    • Carlos Girón   •  

      ¡Uy! Ya pasó un momento amoroso. Pero mira, mira… ahí viene otro… ¡Abrazo lepidóptero!

  2. #Jerby   •  

    Puede que todo sea angustia hasta que haya un ‘nosotros’.
    Pero ese ‘nosotros’ no existe previamente,
    lo tienen que construir los amantes.
    Y una vez construido,
    no hay viento que lo levante.

    • Carlos Girón   •  

      Esa voz me gusta mi estimado ratón, soy de tu discurso completamente. Aunque habría algún escéptico que diga que nunca se sabe si el ‘nosotros’ es un oasis o un espejismo. Sea como sea nosotros seguimos construyendo de manera amorosa esta red. ¡Abrazo roedor!

  3. Carolina   •  

    Grande este Villaurrutia. Poesía clásica, de la que rima, como a mí me gusta!!!
    Y si lo de Villaurrutia era la poesía, lo tuyo es la prosa poética!!! O bien convertir poesía en narrativa poética, mira que haces cosas difíciles CRACK!!!
    Un abrazo 🙂

  4. Delfina García   •  

    Todos los finales suponen una pequeña muerte. El final del amor nos angustia como nos angustia la muerte. Dejar de amar, dejar de ser amado, como dejar de existir. Me ha gustado. Un abrazo

    • Carlos Girón   •  

      ¡Saludos Delfina! Este tema tiene un aroma a existencialismo que es difícil de quitar. Muerte y angustia tienen una larga historia, pero ahí haciendo un mal tercio está el amor jugando a ignorar a ese par de conceptos sombríos. Pero es eso: un juego que un día tendrá que acabar. ¡Gracias por tu comentario!

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