“The Lunchbox”, el tren equivocado que lleva a la estación correcta

Ese que a veces te lleva a la estación correcta

¿Cómo es que nos enamoramos? Leía por ahí que el proceso tomaba unos segundos. En un instante, y casi sin quererlo, caemos bajo el encantamiento de una mirada, de una manera de hablar o de andar. La cadena de hechos es inevitable y pronto ese otro es ya morador omnipresente de nuestros pensamientos. Enamorarse puede ser algo que se da casi por error, aunque “a veces el tren equivocado te lleva a la estación correcta”. Frase que recorre The Lunchbox de principio a fin y nos hace ver la fuerza de la casualidad.

Esta es la esencia de un film que cuenta una historia casi mágica. Digo casi porque no es que existan magos o hechiceras, no hay más encantamiento que el de dos personas que rompen el cerco de su soledad por la más inverosímil de las casualidades. Los dabbawala de Bombay, los encargados de llevar la comida recién hecha a los trabajadores de la India, tienen un sistema sumamente preciso. Pero no hay ecuación donde no sea posible un error. Claro que lo que sale de todo cálculo es que la comida entregada de forma equivocada llevara un anhelo de volver a ser mirada de manera amorosa. Ila (Nimrat Kaur), la protagonista, se encuentra atrapada en un matrimonio en el que ella se ha vuelto invisible. Siguiendo el consejo de una voz que la acompaña durante toda la película se decide a probar una receta para hacer que su marido vuelva a verla.

A veces el tren equivocado te lleva a la estación correcta. #TheLunchbox - tuitéalo    

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No, no se trata de la voz de su conciencia o alguna de ultratumba. Es la tía o Auntie (Bharati Achrekar) que grita desde el piso de arriba donde se encarga de atender a su marido cuya vida depende de ver cómo el ventilador del techo se mueve. La conexión de historias y la forma en que se puede generar un personaje sin necesidad de verle la cara son algunas de las grandes virtudes de esta joya del director y escritor Ritesh Batra. Así pues, la bien intencionada receta emprende el viaje a través de ese peculiar sistema que ha sido analizado y validado por expertos de Harvard. Pero, como ya te cuento, eso no significa que lo inesperado tenga las puertas cerradas. Saajan Fernandes (Irrfan Khan), encargado de la contabilidad que está a punto del retiro, recibe la comida destinada al esposo de Ila. Esto significa que los planes de la infeliz esposa se ha visto truncados, cosa que descubre y decide enviar una nota con la siguiente entrega.

Comida y correspondencia. Es así como vamos conociendo la historia de ambos protagonistas que nos regalan unas excepcionales interpretaciones, particularmente el reconocido Khan. Además de que se puede apreciar la virtud de la demora en escribir y recibir una pequeña nota escrita. Nada de mensajería instantánea, sino una espera que enciende toda especie de llamas. The Lunchbox está llena de personajes entrañables y conmovedores que logran mostrar el poder de la coincidencia así como lo solitaria que puede ser una vida incluso en una urbe como Bombay. Es por eso que a veces hay que tomar el camino equivocado para llegar al lugar correcto, arriesgar y salir del cómodo plan prefabricado para descubrir o redescubrirse. Unas letras y un buen sazón son grandes estímulos para los sentidos y, por lo tanto, para la imaginación. El señor Fernandes, en principio una muralla que esconde los recuerdos de su difunta esposa, se irá abriendo ante la inocencia de un aprendiz que se busca la vida y se acerca cada vez más a Ila. Los dos merecen una segunda oportunidad, pero no siempre se tiene el valor de tomarla. Mientras tanto el amor, bicho caprichoso, muestra lo poco que hace falta para que se instale entre dos personas. Nosotros que vemos el vínculo entre estos dos no podemos sino aferrarnos a la butaca esperando que la distancia se rompa y el abrazo se consume.

Cuando tienes la casualidad ante ti hay que decidir si la tomas o la dejas pasar. - tuitéalo    

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Te decía, entonces, que la imaginación recibe grandes razones para desatarse y volar. El final es clara muestra de ello, por lo que seguiré la línea del director y te dejaré con la curiosidad de saber qué es lo que pasa con este viudo que está por jubilarse y la ama de casa que cocina para volver a ser amada. Una verdadera cátedra sobre cómo contar historias es la que nos ofrece Batra con The Lunchbox. Además de dejarnos suspirando porque, nunca se sabe, puede que ya estemos en el tren equivocado y la estación correcta está a la vuelta de la esquina. Si tienes esta película en tu ciudad, no pierdas la oportunidad de verla. Luego vuelve por aquí que me gustará mucho saber tu opinión… sobre todo de ese final misterioso.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.