“El resplandor”, una interpretación del laberinto y el horror

"El resplandor" es un film de horror que se basa en la novela de Stephen King

Vuelvo después de un tiempo a visitar este género del cine y lo hago con otro clásico del mismo: El resplandor. No se puede dejar de resaltar que El exorcista, el otro clásico del que hemos hablado por aquí, fue un proyecto que fue ofrecido precisamente a Stanley Kubrick, director de la película que ahora nos ocupa. Este exigente, y algo excéntrico, personaje se decidió a realizar una película de horror en parte, dicen, por el arrepentimiento de haber rechazado precisamente el proyecto que terminaría siendo un completo éxito en el cine. Es así como aceptó la novela de Stephen King que por ese entonces comenzaba a brillar tras la exitosa adaptación de Carrie.

El resplandor nos ofrece una combinación casi perfecta: un director perfeccionista, un escritor talentoso, un reparto más que atinado y los escenarios ideales para desarrollar una historia de horror. Jack Torrance (Jack Nicholson), Wendy (Shelley Duvall) y  Danny (Danny Lloyd), son los protagonistas de este viaje al laberinto que oscila entre la locura y lo paranormal. El escenario, el famoso hotel Overlook, es uno más de los personajes en tanto que sede del mal originario y sus manifestaciones espectrales. Su llamado será fundamental para atender a la transformación de Jack en lo que, de hecho, ya era y había sido siempre: el guardián de esta cueva del lobo. Las referencias no son en absoluto arbitrarias, pues Kubrick no deja escapar detalle alguno. Los arquetipos de los cuentos infantiles y la mitología tienen su papel en la película de horror. - tuitéalo    

El resplandor que llama desde la oscuridad

Hace unos días hablábamos de un eterno resplandor que también tomaba forma en la pantalla grande. Aquí volvemos a encontrarnos con esta palabra pero desde una dimensión distinta. En este caso se hace referencia a una capacidad interna y mental que logra resplandecer, que se mantiene brillando incluso en las situaciones más oscuras de la existencia. Danny, el indispensable niño en toda película que apele al horror, es el enlace capaz de romper el aislamiento que va creciendo conforme las nevadas toman fuerza. Mientras el hotel Overlook se convierte en una prisión que engulle a quienes le habitan, la inocencia infantil nos va mostrando los rostros siniestros que acompañan a la familia Torrance y contacta con el exterior a pesar del fallo en las comunicaciones. El escenario del film tiene una memoria del mal que busca acabar con todo resplandor. - tuitéalo    

El resplandor es aquí una luz que se opone a la memoria del mal que busca perpetuarse. - tuitéalo    

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Esta es una de las líneas profundas del film que apela a un elemento tan viejo como la humanidad misma: la lucha del bien y del mal, la luz contra las sombras. El hotel entero se encarga de dar voz al lado oscuro, y no solamente porque daba la casualidad de que compartían estudios de grabación con El imperio contraataca. Desde sus entrañas emerge esa estela del mal impregnada en sus muros. Se condensa poco a poco hasta precipitarse de esa manera magistralmente ilustrada por el torrente de sangre que inunda el espacio al abrirse el ascensor. Toda la sangre derramada se reúne en un pequeño recipiente buscando una salida, abriéndose paso a través de la fragilidad de una mente desequilibrada como la de Jack. La sangre llama a la sangre y el guardián del hotel está dispuesto a cumplir con su deber. Incluso si eso significa que debe apagar el resplandor de su propia familia con algo más que unas palabras.

Here’s Johnny! El laberinto de la mente

Hay muchas secuencias magistrales en El resplandor. Kubrick no se cansa de sacar provecho de esa reciente invención del steadicam que se popularizaría desde entonces. La posibilidad de llevar la mirada de manera suave recorriendo el espacio nos sumerge una y otra vez en los rincones del laberinto mental del protagonista. Vemos cómo Jack pide el bate a Wendy mientras su rostro se descompone dejándonos ver el minotauro encerrado en su interior (escena repetida cerca de 60 veces a petición del director). Asistimos a recorridos de vértigo con Danny para toparse de frente con la gemelas y su invitación al juego eterno, corroborando así que lo que Jack ve es algo más que una alucinación. La cámara explora el hotel y el laberinto convirtiéndose en el gran narrador de esta historia de descomposición y fragmentación del individuo que deriva en el horror del asesinato de su propia familia.

En el laberinto mental habita el horror, pero también está la salida del resplandor. - tuitéalo    

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Sabemos ya que el horror nos revuelve las entrañas no por lo escalofriante de la transformación de una bella mujer en un cuerpo en descomposición de una anciana, sino que su verdadero efecto está en la descomposición moral. La sutil transición de la maqueta del laberinto al laberinto mismo con Wendy y Danny en el centro nos hace vislumbrar la posibilidad del homicidio. Esto es más que suficiente para comenzar a generar el efecto del horror, la sensación de estar entrando en una trampa con una resolución que tiene el mal como rostro. Las apariciones fantasmales no hacen sino acompañar a esta música de fondo del homicidio de su propia sangre. El escenario, de nuevo, sólo espera la triunfal aparición de una voluntad marcada por el llamado de lo siniestro. Aquí tenemos el gran juego visual que genera el terror psicológico, la paulatina liberación de los fantasmas de nuestra propia mente que impulsan a actos de auténtica barbarie. Algo que parece nuevo, pero que, de hecho, siempre ha estado ahí.

Es en este punto donde se encuentra uno de los elementos más enigmáticos de la película. Las conversaciones con el barman del Gold Room (contrapunto del red room donde resuena también redrum o murder) hacen pensar que Jack ha estado antes ahí e incluso que ha estado desde siempre en el mismo lugar. La repetición es un elemento psicológico fundamental en El resplandor. - tuitéalo     Lo es como método de dirección, como línea sobre el papel que parece una invocación de lo reprimido dentro de Jack y, finalmente, como referencia a la circularidad del tiempo que va acumulando una memoria maldita.

La repetición es un elemento psicológico que opera en varios niveles de la película. - tuitéalo    

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El hotel se alimenta de actos de horror moral y por eso quiere repetir la historia una y otra vez. Busca hacerse de los medios para ello, porque sabe de la posibilidad de elegir un camino distinto, uno que opta por lo luminoso. Estamos ante un laberinto donde habita el horror, pero donde también existe la salida del resplandor. Esta es justamente la historia que se repite y que Kubrick construye a partir de su peculiar lectura de la novela de King. En el laberinto de la mente se esconden posibilidades horrorosas y el hotel Overlook es un recinto marcado por la memoria de estas posibilidades: casa de las ánimas en pena condenadas a repetir la historia para siempre.

Carlos Girón

Eterno aprendiz de brujo. Compartiendo en este labloginto las inquietudes de un cuerpo que se cree espíritu y un espíritu que se pierde entre los pliegues de un cuerpo.

  • Bolboreta Papallona

    El laberinto de la mente tiene entrada y salida…

    • El hilo de Ariadna puede tener también forma de mariposa. Así la salida es más fácil de encontrar. ¡Abrazo lepidóptero!

  • Hemos Visto

    Una magnífica disertación sobre una obra maestra del género del terror, como no podía ser de otra forma viniendo de dos maestros en la materia, King por el libro, Kubrik por la dirección… ¡genial!

    • ¡Muchas gracias por el comentario! La obra es realmente de lo mejor que se puede encontrar en el género. Difícil encontrar una conjunción de elementos de la misma calidad en otra película. Así que lo ponen muy sencillo para comentar. ¡Saludos!

  • Marsar

    Muy buen repaso a una excelente película. La claustrofobia laberíntica es una constante en todo el metraje, y el desasosegante “diálogo” que mantienen Jack y el propio hotel es uno de sus puntos fuertes: no podrían existir el uno sin el otro, y es eso lo que hace al conjunto tan terrorífico.

    • ¡Saludos Marsar! Creo que es muy importante resaltar justamente eso: el diálogo entre Jack y el escenario de la película. Algo que, como bien dicen los fantasmas del hotel, se da con algo más que palabras. Una obra sumamente potente y bien elaborada por parte de todos los que participan en ella. ¡Un abrazo!

  • jony

    Hola Carlos!
    Menudo películón nos has mostrado en tu blog. Verdaderamente en esta película se puede apreciar la esencia del mal y sus orígenes. Creo que en esta película, a parte de mostrarnos en mal en sí, nos enseña la verdadera esencia de un individuo. A mi forma de ver el mal, ya que el tema de hoy lo requiere, para mi es mucho más que una experiencia adquirida en aquello que nos rodea, sino que se manifiesta y magnifica en toda su explendor por el entorno, dando un motivo excelente para tales acciones 🙂
    Un abrazo!

    • ¡Saludos Jony! Sin duda el tema del mal es central en toda la historia. Una lucha que se da desde el interior del individuo, pero que se exterioriza en el diálogo con el espacio mismo. Esta doble dimensión está perfectamente trabajada, pensada en cada detalle desde el movimiento de cámara, la música, la dirección de actores. Una verdadera joya la que nos regalan todos. ¡Un abrazo!

  • Ésta película jamás la había escuchado siquiera, mi esposa es amante del cine, y me dijo que tenía que verla… me quedé con la boca abierta.

    Me pasé una semana intentando entender cómo es que al inicio, en el centro del hotel, cuando habla con su jefe, en la ventana hay árboles, y a lo largo de la peli, en el centro, está el bar, o como, siguiendo al niño con el cochecito, la misma ruta no lleva al mismo sitio y entender el final.

    Una película de culto, y eso que se quedo corta respecto al libro. Sin duda Kubrick es un genio.

    Saludos paisano

    • ¡Saludos Edmundo! No tengo duda de que Kubrick tendría una respuesta para tus preguntas. Era un director que no dejaba escapar ningún detalle. Lo era a tal grado que King prefirió no participar en la adaptación del libro por lo que le decían del excéntrico director. Pero bueno, los frutos de su trabajo hablan solos: un verdadero genio. ¡Un abrazo!

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